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NO FUE SUFICIENTE CONTRA SKRINIAR


Milan Skriniar completó ante el Napoli una de las actuaciones individuales más potentes en lo que va de temporada. El central eslovaco, en su mejor partido desde que fichó por el Inter, fue el principal responsable del empate a cero con el que concluyó la visita azzurra al Giauseppe Meazza. A nivel defensivo, donde se mostró sumamente acertado a la hora de frenar a los Insigne, Mertens y compañía, como en lo ofensivo, pues su cabezazo al palo -en una acción a balón parado- fue la mejor ocasión de un encuentro competido de principio a fin. Un resultado muy poco satisfactorio para ambos. Pero menos aún para un Napoli que, tras el batacazo ante la Roma, ya no depende de sí mismo por el Scudetto



El Inter, bien en lo defensivo pero cortito en todo lo demás

Sin Valero ni Vecino en el once, Spalletti dio entrada a un doble pivote formado por Gagliardini y Brozovic. De esta guisa, con Rafinha por detrás de Icardi, el Inter planteó un primer tiempo en el que, como también haría después en el segundo, consciente de sus propias limitaciones, priorizó el orden de sus piezas por encima de todas las cosas. La suma entre el italiano y el croata no está hecha para dominar desde el pase. Y por esta razón, el equipo pasó a exigirle a Rafinha una cuantía de asuntos relacionados con el esférico para los que este, en su segundo partido como titular desde que llegara al equipo, no parece aún del todo preparado para llevar a cabo. Las posesiones del Inter resultaron efímeras durante el primer tiempo, y por ello confío en Rafinha la potestad de que este fuera quien, tras recibir del doble pivote, aguantase cada envío para, en función de la zona del campo donde estuviese, activar a su compañero más cercano. Pero dado que Icardi siempre le quedaba muy lejos y que tanto Perisic como Candreva hace ya tiempo que no vienen amenazando desde su propio campo, a Rafinha no le quedó más opción que, vigilado muy de cerca por Rui, Hamsik y/o Jorginho, devolver siempre hacia atrás la pelota. Motivo por el cual al Inter le costó tantísimo avanzar durante la primera mitad.


Momento en el que empezó a emerger la figura de Skriniar. En el cómputo global del encuentro, el Napoli, muy ávido en estas lides, detectó pronto la dificultad de su rival para gestionar el balón, y por ello no requirió de una gran presión tras pérdida para terminar adueñándose siempre de la posesión. Sin embargo, su zona de aceleración no gozó de la lucidez a la que acostumbra. Terreno de pasto para que, en el uno para uno, la corpulencia de Skriniar -que estuvo a todo y de todas las maneras posibles: por alto, por bajo, saliendo al corte o protegiendo su zona junto a Miranda-, se impusiera ante la diagonal hacia dentro de Insigne o el regate en corto, recibiendo siempre al pie, de Mertens. La de anoche, por subrayar el acontecimiento, fue la mejor actuación individual del central diestro desde que fichara por el Inter. Un cómputo de destrezas en la marca y en la custodia de su área, que, en definitiva, le otorgaron la matrícula de honor ante una de una de las delanteras más habilidosas de todo el continente europeo. 

Sarri acabó el partido con Milik en lugar de Mertens

Como ya hiciese ante la Roma, Arkadiusz Milik volvió a sumar minutos en sus malogradas piernas durante la recta final de la velada. Pero lo más llamativo en esta ocasión fue, que a diferencia de hace siete días y de tantas otras veces a lo largo de los últimos meses, decidió retirar del césped a Mertens para terminar con el propio Milik como única referencia. Un cambio que, ante Skriniar y Miranda, totalmente crecidos por cómo se estaba desarrollando el encuentro, no llegó a alcanzar el efecto deseado. En parte porque el Napoli, a raíz del cambio, cesó de insistir como lo había estado haciendo. Y en esto también influyo el hecho de que Spalletti, viéndose cada vez más acorralado en su mitad del campo, decidiera dar entrada a Karamoh y Valero para que, amenazando el uno desde la velocidad y el otro con no perder la pelota, el Inter terminase arañándole unos metros al Napoli. Unos segundos al reloj. Y un punto a la pelea europea, en la particular guerra de guerrillas en que se ha convertido esta Serie A.

- Fuente imagen principal: Emilio Andreoli/Getty Images Europe. 

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