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¿Y SI LA SOLUCIÓN FUESE RAFINHA?


Treinta minutos de Rafinha en el segundo tiempo fueron suficientes para que el Inter se reencontrara con la victoria tras más de dos meses. El equipo de Luciano Spalletti, que llegaba con una pésima racha de diez partidos (ocho de ellos en la Serie A) sin un solo triunfo, volvió a sumar los tres puntos ante la visita del Bologna al Meazza en un encuentro en el que tan solo el futbolista brasileño, por todo el fútbol que aglutina entre sus botas, fue capaz de decantar la balanza del lado nerazzurro. Un triunfo clave por recuperar la tercera plaza, y que bien podría barruntar el tan necesario cambio de aires para este Inter.



Spalletti probó un nuevo sistema: con Perisic de interior

Los primeros cuarenta y cinco minutos del Inter volvieron a reflejar que este bache por el que atraviesa es consecuencia directa de los tremendos problemas que su fútbol -cada vez más previsible- ha venido consumando a lo largo de las últimas semanas. Buena prueba de ello fue la manera en la que en esta ocasión el equipo trató de gestionar su ventaja inicial, a pesar de adelantarse muy pronto gracias a la (media) certeza que atesora hoy en día su juego -ya que no siempre le funciona: el centro lateral; esta vez con Karamoh y Eder en el papel de Candreva e Icardi-. Y es importante insistir en el hecho de que intentase o tratase de hacerlo, pues a la vista de cómo llegó el marcador al tiempo de descanso resulta evidente que no lo consiguió en ningún momento. Luciano Spalletti ordenó organizarse a los suyos en un novedoso 4-3-1-2 en el que Karamoh -sin Candreva ni Icardi- formó como el hombre más adelantado junto a Eder. Un esquema, con Brozovic a la espalda de estos dos, que obligó a Perisic a focalizar todos sus esfuerzos lejos de cómo se desempeña normalmente como extremo; en esta ocasión jugó más cerca del interior izquierdo, como apoyo entre Valero -regista- y D’Ambrosio -hoy a pie cambiado-.

Aunque más difícil aun de descifrar fue la manera en la que el Inter llevó a la práctica dicho reparto. Con el marcador a su favor, el plan de Luciano Spalletti se entiende que aspiró a que, cediendo por completo la iniciativa del esférico al Bologna, fuesen Eder y Karamoh quienes se encargaran de oxigenar -recibiendo cada uno muy abierto hacia su lado; el primero por izquierda y el segundo por derecha-, para después, tras el primer control -casi siempre de espaldas y pegados a la cal-, ir sumando adeptos -como Perisic y Brozovic, por detrás y por izquierda- con los que armar la contra. Pero al no contar con la orquestación adecuada, todo esto se terminaría cayendo por su propio peso antes del descanso. Y así es cómo el Bologna, dado que el Inter no presionaba ni tampoco replegaba -sino que prefirió esperar a medias, entre una y otra cosa, con las líneas muy abiertas-, logró ir fluyendo cada vez más arriba hasta que Palacio, en su segunda ocasión (la primera la sacó Handanovic), se cobró esta serie de desajustes.

La entrada de Rafinha cambió el signo del encuentro 

Lo primero que hizo Rafinha al ingresar al césped fue pedir el balón. Lo segundo fue bajar él mismo a buscarlo. Y lo tercero, sin mucho tiempo entre estas dos primeras acciones, fue recibirlo en la frontal, combinar con Karamoh y que este, de un zurdazo, pusiera de nuevo al Inter por delante. Porque si entre la sustitución y el dos a uno tan solo transcurrieron cerca de cinco minutos; para el Bologna, en cambio, fue como un abrir y cerrar de ojos. El impacto del pequeño de los Álcantara fue inmediato, tanto en el encuentro como en el juego de su equipo; pues a través de un ritmo más vertical, más desconcertante, del que estaban protagonizando sus compañeros, desnudó al Bologna hasta el punto de que su presión, muy física y repleta de coberturas, en verdad no resultó ser tan asfixiante. De hecho, lo mejor que hizo ayer Rafinha por los suyos fue demostrarles que no es cuestión de llegar más veces, sino de hacerlo en mejores condiciones. Pues solo así el Inter podrá volver a sostener su discurso a medio y largo plazo.

-Fuente imagen principal: Emilio Andreoli/Getty Images Europe.

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2 comentarios:

  1. No sé si el efecto Rafinha se prolongará en el tiempo, pero el Inter necesitaba algo nuevo que cambiase la dinámica que traía.
    Felicidades por el Blog!!

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    1. Compro lo que dices. El equipo se viene atascando muchísimo desde hace meses y Rafinha, a priori, puede ser ese cambio. A ver por quién entra en el esquema si se termina asentando como titular -que sería lo más lógico-, claro.

      Muchas gracias por el comentario.

      Un saludo.

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