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PJANIC Y LAS DOS ÁREAS DEL TORINO


La Juventus coleccionó ante el Torino otra de esas victorias (van nueve consecutivas en la Serie A) que, sin necesidad de rayar siquiera cerca del notable, le permite seguir una semana más metiendo presión por el Scudetto. De hecho, el cuadro juventino volvió a completar una versión muy parecida a la que ya protagonizó en su día ante Fiorentina, Genoa o Cagliari, entre los casos más recientes; en la que, tras adelantarse en el marcador, el colectivo, ipso facto, procura gestionar su ventaja tratando de manipular a su antojo espacio y tiempo. La misma fórmula que pretendió aplicar el martes ante los ingleses. Aunque en esta ocasión, para respiro de Allegri, ni (este) Belotti se asemeja a Kane ni Baselli hizo de Eriksen.



Con Baselli muy cerca de Pjanic, el Torino completó sus mejores minutos

Como ya hiciese ante la Sampdoria a principios de este mismo mes de febrero, Walter Mazzarri trató de condicionar la puesta en escena de su contrario readaptando para ello el rol de de Daniele Baselli, a partir de su posición. Organizados en un 4-4-1-1, con Belotti en punta, escoltado por Ansaldi y Falque desde fuera -de izquierda a derecha, respectivamente-; Baselli arrancó el partido a caballo entre Rincón y Obi, como doble pivote, y la espalda del atacante italiano. Una demarcación, la del ‘8’ del Torino, desde la que, además de enlazar por dentro con la pelota, cumplió desde un inicio con su principal menester: lastrar cuanto pudiese la adaptación de la Juventus al escenario. Lo hizo, como aquel día en Génova corriendo tras Torreira, encimando a Pjanic desde muy cerca. Allá por donde el bosnio acudía a recibir de sus centrales para construir el fútbol de los suyos, Baselli también lo hacía con el fin de que el mediocentro bianconero recibiera siempre incómodo. Y si este se resiente en sus funciones, como ocurrió en los primeros compases del encuentro, la salida, cuanto menos, corre el riesgo de atascarse.


Sin Mandzukic ni Higuaín -que al primer cuarto de hora cayó lesionado-, Allegri debió reinventar el plan sobre la marcha. Alex Sandro, que había empezado el partido pegado al costado izquierdo por delante de Asamoah -quien ocupó el lugar del brasileño, y este, a su vez, el del atacante croata-, fijo aún más su sitio con la intención de ensanchar la zona todo lo posible. Así, con De Silvestri muy pendiente de Alex Sandro, Allegri, al que no le quedaban muchas más opciones desde el banquillo, decidió que era el momento de que Douglas Costa pasase a actuar por dentro -como (falsa) referencia- para que Bernardeschi completara el tridente por derecha. Con todo lo que esto conlleva. Pues, gol incluido durante este tiempo -en una acción que Bernardeschi guisó por derecha y Alex Sandro acabó rematando en área pequeña-, el continuo movimiento dentro-fuera y fuera-dentro de Costa, especialmente, terminó por bloquear de piernas y cabeza a la pareja N’Koulou-Burdisso. Algo que, como viene siendo habitual, volvió a entrar en reacción con el otro gran debe del Torino en lo que va de curso: el área de su rival.

Belotti se encuentra a años luz de su mejor versión; el Torino, lo acusó 

Poco más necesitó la Juventus para llevarse los tres puntos de su visita al Estadio Olímpico. Tras una primera mitad de menos a más, en la cual terminó desbordando a su anfitrión desde los pies izquierdos de los ex del Bayern y la Fiorentina, durante la segunda se conformó con hacer valer su superioridad en ciertas zonas de especial trascendencia. Mazzarri decidió continuar tras el descanso con Niang pero sin Baselli, por lo que el molde pasó a un 3-4-3. Sobre el papel y con balón, puesto que sin él Iago Falque fue el encargado de retomar la pretérita labor de Baselli. Sin embargo, a diferencia de hace unos días, a la Juventus le bastó con esperar sin mayor ambición que conservar su botín. Y ni falta le hizo que Dybala, que acabó el partido como única punta, enchufase una de las dos ocasiones que tuvo al poco de volver a pisar el césped; ni tampoco que Rugani y Chiellini -sobre todo este último, que llegaba de sufrir muchísimo ante la insistencia británica-, debieran emplearse a fondo para controlar a Belotti. Ya que al margen de la derrota, la peor noticia para el Torino es que este sigue lejos del de hace un año. Y eso, sumado a la perenne fragilidad que padece la parcela defensiva, merma cualquier conato competitivo.

- Fuente imagen principal: Valerio Pennicino/Getty Images Europe.

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