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EL SHAKHTAR, POR DETRÁS DEL DOBLE PIVOTE


La Roma no atraviesa por un buen momento. Y prueba de ello fue su segunda mitad en el Oblasny de Kharkiv en la que el Shakhtar, de no ser nuevamente por Alisson y la puntualísima inspiración de Bruno Peres para sacar bajo la línea y en el último suspiro el que hubiese sido el tres a uno, a punto estuvo de dejar encarrilado su pase a la siguiente ronda. Bien es cierto que el equipo de Di Francesco ha conseguido durante este mes de febrero normalizar su situación en Italia. Pero no menos tangible resulta el hecho de que, a pesar de sus últimas tres victorias y haberse encontrado con la boyante destreza de Ünder, el equipo suma a día de hoy más dudas que certezas. Algo que la Champions no suele perdonar.



La Roma asumió desde bien pronto el envite del Shakhtar

Eusebio Di Francesco volvió a dar continuidad al sistema 4-2-3-1, empleando de este modo un once ciertamente parecido al que hace días derrotó al Udinese. Con Kolarov, Strootman y Perotti en lugar de Juan Jesús, Pellegrini y El Shaarawy, la Roma trató de imponer su propuesta desde un principio; como si en realidad, más allá de la clasificación, estuviera buscando ese gran resultado que, desprovista a estas alturas de cualquier convicción colectiva, le acerque a reconciliarse cuanto antes consigo misma. Pero el plan, que trató de buscar muy arriba al Shakhtar, adelantando para ello su línea defensiva hasta la divisoria de los dos campos, se empezó a desmontar antes de la primera media hora por varios sitios al mismo tiempo. De hecho, especialmente crítica fue la rotura que sufrió por dentro. Marlos, Taison y Bernard, de izquierda a derecha en la mediapunta del Shakhtar, comenzaron a desbordar con ahínco el doble pivote formado por De Rossi y Strootman. Y lo hicieron a través de un movimiento que, de tantas veces repetirlo, resultó hasta extraño que la Roma consiguiera salir indemne del primer asalto.

El pie izquierdo de Fred torturó la endeblez defensiva de la Roma. El brasileño, acompañado por Stepanenko -más posicional- en la sala de máquinas, fue el primer responsable de poner en evidencia la dificultad de Strootman para girar sobre su sombra. Lento y desacompasado, incluso hasta en ocasiones no del todo bien situado, el neerlandés sufrió muchísimo con cada envío sobre su espalda. Un espacio sobre el que siempre acudía uno -cuando no dos- de los tres brasileños mentados para recibir el envío vertical de Fred con la ventaja de que, siendo mucho más rápidos que los dos mediocentros de la Roma, su sola presencia sobre esta zona llevó en muchas ocasiones a la defensa giallorossa a recular de manera inconsciente; cayendo así en el segundo error grupal -y quizá, el más peligroso- ante este tipo de especialistas con espacios. Por todo esto, incapaz de reajustar sobre la marcha sus numerosas deficiencias después de cada pérdida, la Roma decidió aprovechar para responder de la manera en la que más cómoda se sigue sintiendo. Momento en el que, con el partido roto -dado que el repliegue ucraniano tampoco resultó ser muy fiable-, la calidad de Perotti, Dzeko y Ünder bastó para abrir la lata.

El doble pivote de la Roma hizo aguas por todos lados 

No obstante, la Roma perdió toda comunicación de mediocampo hacia adelante recién empezada la segunda mitad. Diego Perotti y Edin Dzeko, que durante los primeros cuarenta y cinco minutos habían sido los mejores de su equipo cuando, con el partido abierto, empezaron a combinar e ir tejiendo pequeñas pero dañinas superioridades lejos del área de Pyatov, se desvanecieron tras el descanso. Fred, cada vez más distanciado de su acompañante -debido, en parte, a lo poco que amenazaba la Roma-, pasó a moverse por zonas cada vez más próximas a Alisson. Y Ferreyra, desapercibido hasta el momento, se sumó a la velada para hostigar como aún no lo había hecho ninguno de los suyos a Manolas y Fazio. A partir del juego de espaldas del argentino, de lo mucho que siguieron apretando Marlos, Taison y Bernard por detrás de él y del buen hacer de Stepanenko y Fred desde distintas alturas para dejar sin reacción alguna a la Roma, el Shakhtar firmó la remontada. Un resultado que responde a la pizarra de Fonseca. Pues exprimiendo dónde, cuándo y cómo más venía sufriendo su rival, consiguió dejarlo sin mayor réplica que la de un Alisson que, a la postre, volvió a hacer de héroe para los suyos. Y ya se sabe que lo que son buenas noticias para Tite, no lo son en el mismo sentido para Di Francesco.

- Fuente imagen principal: www.asroma.com

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