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CUTRONE Y GATTUSO AL MISMO TIEMPO


Desde hace semanas, el Milan de Gattuso está saliendo muy reforzado tras de cada partido. Suma doce encuentros sin perder; por lo que aún no conoce la derrota en estos dos primeros meses de 2018. Desde que cayera ante la Atalanta a finales del año pasado, el equipo, además de sumar veinte puntos -llevaba 24 en las 18 primeras jornadas- y recortarle cuatro puestos a la tabla -hasta encontrarse a las puertas de volver a viajar por Europa el año que viene-, ha ido coleccionado una valiosísima multitud de certezas. Pues estos guarismos constatan que Gattuso tiene claro hacia dónde ir. Sabe cómo. Y cuenta con qué.



Schick, como única punta, fue la mejor noticia de la Roma

A día de hoy la Roma de Eusebio Di Francesco se siente tan poco segura de armar su fútbol en torno al esférico que, por ello, no resultó extraño el guion que desarrolló durante los primeros 45 minutos. Siendo superior. Al menos, en cuanto a iniciativa se refiere. La Roma, por la salvedad de que aglutinó algo menos de posesión, trató de dañar el bloque bajo del Milan mediante dos directrices (a priori) tan seguras que, por minimizar el riesgo ante una posible pérdida, se terminaron quedando extremadamente cortas de cara a puerta. El cuadro romano, en otras palabras, no pudo materializar ese dominio (territorial) en ocasiones. Y eso que para ello contó con la mejor versión hasta la fecha de Patrik Schick con la vestimenta giallorossa. Con Dzeko en el banquillo desde un primer momento, Schick supo interpretar todo aquello que Di Francesco requiere de su delantero centro. De esta guisa, el joven futbolista checo dejó una importante retahíla de controles -muchas veces de espaldas-, descargas y conexiones con Perotti en el borde del área; con la que la Roma, tras cruzar la divisoria por izquierda -como de costumbre-, consiguió ir asentándose más arriba. Pero no le dio para llegar a intimidar a Donnarumma.

La dirección técnica de Gennaro Gattuso fue brillante

A estas alturas, el Milan de Gennaro Gattuso es un equipo al que no le importa en absoluto tener el balón menos tiempo que su rival. El equipo, de un tiempo a esta parte, ha pasado a defender en un 4-1-4-1 en el que, más allá del orden, la gran mejora con respecto a hace unos meses reside en que está resolviendo su transición ataque-defensa, ante cualquier rival y en todo contexto (de cuantos ha ido explorando), de forma muy eficiente. Y eso, al margen de un esfuerzo extra por parte de todos sus hombres, implica que en lo colectivo esté atacando mejor. En todo momento y cual sea la circunstancia, el Milan está sabiendo cuándo y de qué manera buscar la portería del rival. Y como ante la Spal, la Sampdoria y en este caso la Roma, la fórmula está siendo idéntica: repliegue, robo, contragolpe -con muchos jugadores al mismo tiempo- y finalizar la ocasión -sin posibilidad de réplica-. Una estrategia que, por ahora, está rindiendo gracias a que Cutrone no está necesitando más para marcar la diferencia

El Milan, indemne al descanso, salió de este como si Gattuso le hubiese recordado a los suyos el momento por el que atraviesa la Roma. El 4-3-3 rossonero, con Suso y Çalhanoglu abiertos por izquierda y derecha, se adueñó pronto de la contienda. A ras de césped y en lo más alto del estadio Olímpico. El canterano, a sus 20 años, sumó su 14º tanto en su 33º partido con la camiseta del Milan -32 en esta temporada y uno de la anterior-. Y su actuación, de abajo hacia arriba, estirando el repliegue rossonero cuando tuvo ocasión de ello, volvió a ser de órdago. Sin embargo, Gattuso no se conformó con el cero a uno. Decidió que Kalinic, quien volvía tras varias semanas de lesión, era el más indicado para, mediante su técnica y su aguante lejos del área, mantener erguido al equipo con el objetivo de que este, viéndose por delante, no cayera en la tentación de proteger su ventaja en tan poco espacio y con tanto tiempo por delante. Y la decisión, a la cual trató de responder Di Francesco juntando a Schick con Dzeko, dio sus frutos: el croata concedió el segundo, el equipo completó su quinto encuentro sin encajar y, sobre todo, confirmó que acude al tramo crucial del curso con unas sensaciones difícilmente mejorables.

- Fuente imagen principal: Paolo Bruno/Getty Images Europe. 

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