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CENGIZ ÜNDER: EN EL MOMENTO ADECUADO


En el fútbol todo tiene su porqué. Y en base a ello, lejos de la casualidad, el cambio que ha experimentado la Roma en las últimas semanas detenta su causa en un nombre y apellido muy concretos. A finales del año pasado y principios de este, el proyecto de Eusebio Di Francesco amenazó con sucumbir ante una vorágine de la que, en cierto modo, no se sabía muy bien cómo había entrado, y, menos aún, cuándo podría salir de ella. Un tiempo en el que la Roma, además de caer en la Copa, sumó siete encuentros sin conocer la victoria. Pero llegó febrero, y consigo, de manera inesperada, buena parte de la solución a los problemas. La irrupción de Cengiz Ünder ha devuelto muchas cosas a su sitio.



La marcha de Salah sigue haciendo estragos en la Roma

Empezando por él mismo. Tras la marcha de Mohamed Salah al Liverpool, Di Francesco venía requiriendo desde principios de temporada un paso al frente de alguno de los suyos -de los muchos que fue poniendo a prueba- para, en la medida de lo posible, hacer de menos el vacío del egipcio. A pesar de que su rendimiento en Roma no llegase a ser el que ahora muestra en Inglaterra, Salah llegó a monopolizar con todo merecimiento el perfil más desequilibrante del cuadro romano en los últimos años. Su relación con y para el resto de sus compañeros representó durante meses la arma más perniciosa de una Roma que, cada año, acostumbró a cambiar -a veces, forzada- alguno de sus entresijos para ser más ambiciosa con espacios. Hasta el punto de que las elecciones de sus técnicos, sobre todo de Luciano Spalletti, resultaron estar cada vez más motivadas a catapultar, entre el paso de Nainggolan a la mediapunta o la mejoría de Dzeko lejos del área rival, la gran baza ofensiva de la que se disponía. Una certeza que la Roma, de golpe y porrazo, perdió con su salida a la Premier. Y que aún no ha recuperado.


Roma sabe mejor que nadie aquello de que todo precisa su tiempo; que no hay nada que se levante de la noche a la mañana. Y por esta razón, aunque el plan de Di Francesco continúe por otros derroteros, lo más normal es que el proyecto, lejos del de cualquier coloso de hoy en día, deberá ir superando ciertas etapas hasta que, de una u otra forma, pueda volver a contar con un talento como el de Mohamed Salah. Aunque toda espera siempre será más llevadera si, como le acaba de suceder, se encuentra por el camino con uno de esos futbolistas capaz de marcar tendencias por su propia cuenta. Un fenómeno que asegura llamarse Cengiz Ünder. El extremo turco fue una de las grandes apuestas de Monchi durante el pasado verano. Y tras una primera vuelta sin apenas protagonismo, a lo largo de las últimas semanas, en cambio, se ha convertido en la mejor noticia para una Roma que, no hace tanto, viraba sin rumbo alguno. Ahora, la irrupción de Ünder no quiere decir que lo haya encontrado pero sí, al menos, ha vislumbrado una nueva ruta que, por lo pronto, parece la más idónea para escapar cuanto antes de este embrollo.

Di Francesco: "Resulta obvio que ciertos jugadores, como es el caso de Ünder, han necesitado algo más de tiempo para asimilar los conceptos de un campeonato como el italiano, y las directrices y movimientos que yo solicito. En estos momentos, [Ünder] ya tiene la capacidad de materializar mis ideas sobre el campo".

Durante diciembre y enero, los siete encuentros que llegó a disputar la Roma compartieron, en su amplia mayoría, un denominador común: un acentuado atasco posicional. A diferencia de hace unos meses, el equipo dejó de sorprender a sus rivales. No conseguía desbordarlos, ni por fuera ni desde dentro. Y su capacidad ofensiva se llegó a mermar de tal forma que, a lo largo de estas semanas, pasó de promediar 1,7 goles por partido a hacer menos de un tanto por encuentro (0,6). Y no porque la Roma, de pronto, dejase de atacar -de hecho, el descenso de ocasiones entre uno y otro periodo no resulta especialmente llamativo: 13,94 ante 11,8-, sino porque empezó a hacerlo de una manera mucho más previsible que antes. Una anomalía en su fútbol, partiendo de que reúne cada semana a futbolistas como Kolarov, Perotti, Dzeko o Nainggolan, que ha conseguido paliar en estas semanas gracias a la aparición de Cengiz Ünder. El joven futbolista turco está garantizándole a su equipo una marcha más en sus ataques, una herramienta más con la que desconcertar y, ante todo, una eficacia para nada desdeñable a la hora de decidir en los metros finales. Está siendo el futbolista giallorosso más decisivo en este mes de febrero.

Cengiz Ünder suma cuatro goles y una asistencia en sus últimos tres partidos. Una eficacia de cara a puerta que, además, ha llegado en todo momento en las situaciones en las que más lo necesitaba la escuadra. Ante el Hellas Verona, su gol le permitió a la Roma retomar la senda de los tres puntos; ante el Benevento, con el partido empatado, firmó la asistencia que permitió a Dzeko remontar para añadir más tarde a su cuenta un doblete que terminaría sentenciando la visita campana al Olímpico; mientras que ante el Udinese, cuando más le estaba costando otra vez a su equipo, firmó un zurdazo desde la frontal con el que la Roma encauzó su reconquista de la tercera plaza. Una serie de guarismos que, más allá de garantizar tres puntos de manera directa y servir en ventaja los otros seis conseguidos, han venido acompañados de una serie de detalles que, de seguir así, deberían hacerle un hueco fijo en el once. Di Francesco, ante la necesidad de buscar soluciones que favorecieran un cambio de dinámica, ha modificado la manera de organizar al equipo: de tal modo que la Roma, desde hace semanas, ha pasado del arquetípico 4-3-3 de su técnico a un 4-2-3-1, en el que Ünder juega por banda derecha. 

El futbolista otomano, a sus 20 años, dispone de un arsenal de recursos técnicos que la Roma, por todo lo que venía sufriendo a la hora de atacar, ha acogido con los brazos bien abiertos. El otrora extremo del Basaksehir supone una amenaza muy seria cuando dispone de metros por delante. Sin embargo, el receso que sufrió la Roma durante cerca de mes y medio no se debió a un problema de armar sus contragolpe, sino más bien todo lo contrario: gestionar tiempo y espacio cuando es el rival el que ante todo prioriza su defensa en torno a estos dos mismos conceptos. De este modo, no es por su velocidad -que podría- por lo que más está destacando Ünder, sino por una cuestión de mayor incumbencia técnica. En zonas más reducidas, el turco está descollando por dos cuestiones que, hoy en día, le diferencian de toda pieza con la que Di Francesco trató de completar el plan. Su capacidad para armar el disparo con una naturalidad tremenda, como demostró en el cero a uno frente al Udinese; y por su buen manejo de ambas piernas. Una particularidad, esta última, que, al jugar por derecha siendo zurdo, le lleva a generar un desconcierto sobre su par y el central de ese mismo lado que, del mismo modo que potencia su golpeo, bien enfocada podría utilizarse para potenciar, dentro o cerca del área, a otros futbolistas como Dzeko o Nainggolan. Pues buena falta les hace a ellos. Y a la Roma, en general, recuperarlos.

Fuente imagen principal: www.asroma.com

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