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UN BENEVENTO DE FÁBULA

El Benevento continúa decidido a dejar constancia de su paso por la Serie A en todas las fábulas habidas y por haber. Los de De Zerbi lograron su primer punto de la manera más inesperada, gracias a un remate de cabeza -casi de espaldas- de su portero. Alberto Brignoli, el héroe en cuestión, dejó una postal para el recuerdo cuando subió a rematar en el descuento una falta lateral que, tras un escorzo propio del mejor cabeceador, condujo al segundo palo de la portería defendida por Donnarumma. Con el dos a dos definitivo, el conjunto campano, que venía de catorce derrotas en sus primeras catorce jornadas en la competición, terminó amargando el debut de Gattuso, quien se quiso hacer notar desde un inicio.

El Benevento celebra el gol de Brignoli (26), su portero. Foto: Maurizio Lagana/Getty Images.

Kessié podría salir muy bien parado tras la llegada de Gattuso

El nuevo técnico del Milan cumplió con lo prometido en el momento de su presentación al cargo. Gattuso arrancó su nueva experiencia al frente del banquillo lombardo con un sistema formado por tres centrales, cuatro medios y un trío de atacantes. Y la fórmula, por ponerla nombre y apellidos, devolvió a Ricardo Rodríguez al costado izquierdo, como volante, y conformó un doble pivote en mediocampo compuesto por Kessié y Montolivo, en dos de las novedades más destacadas con respecto a la estrategia de hace unos días. Obligada a tener el balón bajo su potestad desde un primer momento, como acostumbra a obsequiar el Benevento a todos y cada uno de los rivales a los que se enfrenta, la naciente propuesta rossonera dejó en el reparto de las funciones y los espacios la mejor noticia de su primer tiempo, del cual se marchó ganando por cero a uno. Suso y Bonaventura, de derecha a izquierda, se distribuyeron algo más que los costados a la hora de dar cuerpo a la idea del nuevo técnico, quien hace pocos días desveló que intentaría ser “más ofensivo que Montella”


Y es posible que lo consiguiera en el cómputo global del encuentro, pero no a cualquier precio. El Milan, que en cada ataque posicional debió hacer frente al tortuoso repliegue del Benevento -en el que es común verle posicionar a sus once futbolistas por detrás del esférico-, no surtió de la manera más eficiente a la distribución tan amplia de sus bandas (Suso y  Bonaventura), cada uno en su sitio; aunque estos, debido al desequilibrio que atesoran, terminaron siendo uno de los aspectos más positivos a señalar del estreno de Gattuso. Quizás, el más beneficiado de los once que Gennaro dispuso desde un principio fue Kessié. Puesto que el costamarfileño, una vez se rompió el encuentro, representó una serie amenaza para los intereses de De Zerbi con cada arrancada, conducción y llegada al área que, por estilo, debido a que este Milan insinúa que no precisará tanto anclaje sobre la parcela contraria como el de Montella, llegó a recordar por momentos al portentoso mediocentro que irrumpió hace un año en la Atalanta.

Cataldi fue la nota más positiva del Benevento

De una manera cada vez más incipiente a lo largo de las últimas semanas, el Benevento ha ido cosechando una serie de certezas que, si bien no le dieron para terminar arañando puntos en beneficio de su casillero, sí manifestaron una evolución muy positiva que hoy, de una manera de lo más peculiar, obtuvieron su merecido premio. Sin Viola ni Ciciretti disponibles para la contienda, a causa de unos problemas físicos, De Zerbi eligió para la ocasión a Cataldi como pivote en solitario, en un centro del campo que Chibsah y Memushaj completaron desde los interiores. El joven cedido por la Lazio, habitual interior izquierdo desde su aterrizaje en el Benevento, venía exhibiendo una peculiaridad en su fútbol de lo más elocuente: a raíz de su ímpetu para saltar a la presión sobre el portador contrario, figura hasta la fecha como uno de los futbolistas que más balones recupera de toda la Serie A, aunque no siempre ese hecho, a tenor del desorden que provoca con su salida, resultaba del todo rentable para los suyos. Sin embargo, como regista desde un principio, Cataldi siempre supo interpretar aquello que le exigió su equipo. Dirigió con el balón y sin él, a diferencia de otras veces, jamás perdió su sitio. 

Sin Ciciretti disponible, De Zerbi optó por D’Alessandro para actuar por derecha, por delante de Letizia, como extremo y lateral al uso. Al borde del descanso y del final, con el Milan por delante en el marcador en ambas ocasiones, el Benevento dio un paso al frente en su idea. Si Cataldi, como decíamos, era el encargado de cruzar la divisoria con el balón controlado, Chibsah y Memushaj pronto entendieron que por derecha, gracias a la velocidad del ‘7’, el equipo disponía de un filón para castigar la espalda de Ricardo Rodríguez, y lo que, a la postre, terminó con Romagnoli en los vestuarios antes de tiempo. Quien tampoco estuvo fue Armenteros, aunque Puscas se bastó de una de las pocas ocasiones que tuvo para empatar la contienda. Justo antes de que Kalinic, de cabeza, volviese a adelantar al Milan. Está por ver qué función decide otorgarle Gattuso al croata. Aunque, a tenor de estos primeros noventa minutos, todo hace indicar que el delantero cumplirá con una función esencial para que el equipo, una vez replegado, vaya recuperando todos esos metros a partir de su juego. Aunque eso será en otro momento, pues de lo que todo el mundo habla desde ayer es de la osadía del Benevento para crispar a Gattuso en el último momento de su primer día en esta nueva vida.

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