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TODOS PARA UNO E ICARDI PARA SÍ MISMO

A sus 24 años, Mauro Icardi ya regenta un lugar en el salón de la fama nerazzurro. El argentino, que ya superó la veintena de tantos en dos de sus últimos cuatro años defendiendo los colores del Inter, parece dispuesto a reventar todo tipo de registros durante este curso. Suma 16 goles en 15 jornadas; una marca que, sirva por contexto, nadie había alcanzado a estas alturas en la Serie A desde hacía 12 años, cuando Luca Toni aún vestía para la Fiorentina. Y es que mientras el equipo, sin levantar revuelo, se ha situado líder en solitario con hasta quince puntos más que el año pasado; el contar con Icardi en estos momentos es un aval de mucho peso para aquel que cree sentirse capaz de recuperar una gloria perdida.



Icardi representa un perfil único en el Inter, y en muchos equipos actualmente

El caso de Mauro Icardi es realmente paradigmático. A estas alturas de la temporada el atacante argentino solo ha registrado un tanto menos que Edinson Cavani entre las cinco principales ligas europeas, y eso que su juego, he aquí lo extraño, reniega de avanzar de manera contemporánea. Icardi es un delantero que interviene muy poco en el fútbol de su equipo, hasta el punto de que en ocasiones pueda parecer anacrónico. El de Rosario promedia 24 toques de balón por encuentro, una cifra realmente baja en comparación a Mertens (41) o Immobile (39), dentro de su campeonato, y especialmente sintomática cuando estos números son comparados con los de Candreva (64) o Perisic (59), los dos extremos del equipo interista. En referencia a su delantero, el modelo de Luciano Spalletti no difiere en demasía al de sus homónimos anteriores, pues de hecho el argentino apenas ha variado sus movimientos. Tan solo ha pulido aquellos que acometía tiempo atrás con Mancini o Pioli.


Este nuevo Inter progresa en pos de potenciar al delantero. Y si Spalletti, a diferencia de antaño, pretende que este no permanezca tanto tiempo desenchufado del resto, esta estrategia por ahora no está resultando tanto una cuestión de sacar a Icardi fuera del área para que congenie con sus compañeros, sino más bien de que sus mediocentros, laterales y extremos pisen los tres-cuartos del campo en las mejores condiciones de servir a su ‘9’. De este modo, el método más repetido por el equipo para llegar hasta su delantero siguen siendo sus centros laterales, en los cuales Icardi supone un peligro latente por la manera en la que busca el hueco -dada su buena interpretación del espacio para despegarse de los contrarios-, por cómo mide los tiempos y, en conclusión, por la fuerza y precisión que imprime a cada remate, ya sea con la cabeza (3 tantos) o sus botas (13). Pues si por algo destaca el delantero es por la gran inteligencia que exterioriza a la hora de lidiar en el área.

Al margen de su impacto en el área, Icardi también se sabe mover fuera

Aunque si bien es cierto que la zona de confort de Icardi, como la de cualquier otro delantero centro, se encuentra en el punto de penalti, no por ello resulta extraño verle de vez en cuando, en momentos tan puntuales como significativos, colaborar fuera del área. Para un equipo tan vertical como este Inter, que acostumbra a detenerse poco a amasar la ocasión de peligro en la parcela contraria -pues más bien prefiere invertir pocos toques a la hora de conducir la pelota hasta el área rival-, y que por tanto no rehúye cada vez que se presta la ocasión de amenazar al contragolpe los espacios, por todo ello resulta de vital importancia contar tanto con lanzadores por detrás (Skriniar o Valero) como de un conector por delante. El cual, este último, deberá solidarizarse para retrasar su sitio, aguantar el continuo contacto contra los defensores y detentar la calidad necesaria para recibir y habilitar de cara a todos aquellos que se van incorporando a la carrera desde diferentes alturas. Un negocio bilateral donde Icardi ayuda al equipo a desplegarse desde atrás, para que luego sea el conjunto el que lo habilite para finalizar.

Spalletti está construyendo el equipo en torno a su delantero centro

Hablar de Icardi es hacerlo de un futbolista más vertiginoso de mente que de piernas. Por ello, la mejor empresa para el Inter sigue siendo encontrarle de cara a puerta. En fases de un mayor dominio territorial, donde el repliegue del equipo contrario obliga a los futbolistas interistas a sacar el balón jugado desde bien abajo, Spalletti ha logrado automatizar entre sus hombres un mecanismo de salida tan práctico, a simple vista, como resolutivo. Con Gagliardini y Vecino por costumbre en mediocampo, estos reciben habitualmente el apoyo en corto de Valero, quien, a pesar de partir desde la mediapunta, retrocede normalmente su posición para garantizar así una línea de pase de lo más segura al doble pivote. Ya que además de la inteligencia posicional que el atesora medio español para bajar a recibir siempre con el cuerpo bien colocado para, en caso de presión, salir airoso con un control al primer toque; la orientación del mismo le permite estar en contacto con sus  compañeros de zona: Candreva, quien recula desde el extremo, y D’Ambrosio, quien aprovecha dicha tesitura para profundizar por la cal. 

El caso de D’Ambrosio es de lo más sorprendente. Acostumbrado desde un primer momento a compartir carril con Candreva, el protagonismo adoptado por éste a lo largo de los últimos meses ha llevado al lateral a estar siempre más receptivo. Hasta el hecho de que a estas alturas tan solo Valero interviene más que D'Ambrosio con el esférico. Candreva, tan inspirado para auxiliar a Valero a pocos metros de la línea divisoria como para ser el futbolista del Inter -y de todo el campeonato italiano- que más centros pone al área (una media de 11 por encuentro), suma ya un total de siete asistencias. Tan solo una más que Perisic con el mismo número de encuentros disputados. Puesto que, con algo menos de frecuencia, el croata también ha mostrado tino a la hora de buscar a Icardi dentro del área. Una estrategia que por ahora, debido al buen hacer del argentino a la hora de mandar a guardar todos estos envíos, mantiene al Inter a la cabeza en Italia. Pues si ante otro equipo, o momento del mismo, cualquiera podría dudar acerca del tiempo que podría seguir alargándose este método, lo cierto es que el disponer de un delantero con la astucia de Mauro Icardi neutraliza todo ademán de sospecha.

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2 comentarios:

  1. Siempre he pensado que Mauro Icardi es un delantero infravalorado por la opinión general. Para mí es Top3 en Italia y Top10 mundial. Quitando su primer año en Inter, en los cuatro siguientes siempre ha pasado de los 15 goles por temporada, números excelentes.

    Además su perfil de delantero es bastante paradigmático. Tiene las cualidades de un 9 clásico de los de que había en otras épocas (Crespo, Inzaghi, Milito, Batistuta...) pues como comentas, interviene pocas veces por partido pero cuando lo hace dentro del área es para anotar ya sea con el pie o con la cabeza (me encanta como ataca los centros laterales, y supongo que a Candreva también).
    Y además es rápido, lee bien el juego, tiene movilidad para caer a bandas y es capaz de tirar desmarques de apoyo. Es muy bueno y muy completo.

    Hay otro jugador del Inter que creo que está muy infravalorado, Samir Handanovic. Lleva bastantes temporadas a un nivel muy alto (Desde Udinese) y rara vez escucharás a alguien nombrarlo cuando te hace una lista de los 10-15 mejores porteros del mundo. De hecho muchos meterán a Donnarumma y se olvidarán del esloveno, que para mí, a día de hoy están un escalón por encima del joven.

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  2. @DavidM_SVQ

    Te compro lo de Icardi, David.

    A mí me maravilla su capacidad de desmarque dentro del área. En muy poquitos metros, en muy poquitas décimas de segundo, es capaz de desquitarse de las marcas de su contrario para buscar el remate. Y cuando no remata él, abre el hueco para que sea otro quien remate. El otro día, en el gol de Skriniar, esto se vio perfecto. Es puro instinto.

    Y sobre Handanovic, para mí es el mejor a día de hoy en Italia. Por encima de Buffon o Donnarumma, hoy, 9 de diciembre. Su regularidad todos estos años ha sido tremenda. Ha floqueado poquísimo, por no decir casi nunca. Siempre aparece. Y sería un premio tremendo para él llegar este año a la Champions. Quizás así, con el Inter aun más en el escaparate, se empiece a valorar lo gran portero que es. Es una pena que Rusia se vaya a quedar sin Eslovenia en el Mundial. Por Oblak y por él.

    Gracias por acercarte por aquí, crack. :)

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