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MEHDI BENATIA DESPUÉS DE LEO BONUCCI

Las contiguas marchas durante el verano de Dani Alves y Leonardo Bonucci amenazaron de una manera muy severa la hegemónica tiranía de la Juventus. Sobre todo en el caso del defensor central. Pues, sin desmerecer en absoluto el hecho de que el equipo, de la noche a la mañana, dejase de contar entre sus filas con el lateral más dominante de cuantos ha conocido la Copa de Europa en los últimos años, la salida del italiano, tras algo más de un lustro defendiendo los colores blanquinegros, supuso un temblor en lo más profundo de las entrañas de la Vecchia Signora. Un estruendo al que muchos, en el alambre entre el sosiego y el escepticismo, se atrevieron a aventurar como el principio de un fin no lejano. Y de hecho, así han insistido en contarlo hasta hace bien poco. Cuando Benatia se ha resignado a cruzarse de brazos.



Benatia ha dado un paso al frente en esta Juventus

Mehdi Benatia ha irrumpido con una regularidad pasmosa en el sistema de la Juventus. Con el central marroquí sobre el campo, titular en los seis últimos encuentros disputados entre la liga y la Champions, el equipo ha logrado dejar a cero su portería en todos y cada uno de ellos. Una entereza numérica, ante rivales de una enjundia altísima como el FC Barcelona, el Napoli o el Inter, la cual sirve como evidencia de la fácil, rápida y práctica adaptación que Benatia ha tenido sobre el sistema, ya sea con dos (centrales) u otros tres compañeros (un central y dos laterales) de zaga. Porque que para esto, la prueba del algodón no engaña: el defensa ha rayado a gran nivel en cualquiera de los dos perfiles, al margen de con cuántos hombres decidiera Allegri cerrar su línea defensiva para la ocasión; así como a la hora de actuar en todo tipo de contextos, ya que estos, ante rivales de una naturaleza tan distinta -como el equipo de Valverde y el de Spalletti-, fueron variando en cuanto a su forma en según qué momento de los encuentros. Una determinación en sus acciones que bien hace recordar al Benatia de la 2013/2014, vistiendo para la Roma, cuando fue elegido con total merecimiento el mejor defensa central de la Serie A.

Benatia está respondiendo bien con y sin balón

Mehdi Benatia es un competidor nato. Es un futbolista que jamás da su brazo a torcer. Y esta particularidad en su carácter es la misma que hace cumplir a rajatabla cada vez que se viste de corto. Ya durante su paso por la capital italiana Benatia alimentó las sospechas de que lo suyo es proteger ante todo su zona. Y si el marroquí, con Rudi García al mando de la Roma, cumplía con la premisa de una manera más somática. Entrometiéndose con el cuerpo entre la trayectoria del balón y el corazón del área. Esta mecánica de acción, tras su paso por Alemania y ante un entorno en la Juventus la mar de distinto al de aquel equipo, es la que ha debido trabajar para adoptar la cadencia que Allegri exige a sus defensas. A diferencia de antaño, Benatia ha pasado de ser un muro a ser todo un incordio, como es menester de Chiellini. Lo es de Barzagli. Y lo fue también de Bonucci. Cuando la Juventus, en un escenario de mayor dominio, precisa de una férrea anticipación de las marcas. Una explosividad en muy pocos metros con la que los centrales del equipo inician su carrera para meter el pie justo antes que su rival. Una faceta con la que Benatia, incorporándola, ha normalizado una ruptura que advirtió ser trágica. 

Por todo ello, lo que más impacta de Benatia es la determinación que siempre imprime al juego. Va a todas con todo. Y eso, sumado al gran momento de forma en el que se encuentra, le lleva a equivocarse en muy pocas cosas. Pero esto, y he aquí una de sus grandes correcciones con respecto a años anteriores, no quiere decir que acuda a cada lance pasado de vueltas. Pues esa vehemencia, aplicada en su justa medida, es la que le hace hoy en día salir airoso de cada duelo. Tanto por alto como por bajo. Una seguridad en sus acciones, ya sean al borde de su propia área o a sesenta metros de la misma -desde donde la Juventus cierra el cerco a sus rivales-, que le han hecho ganar muchos enteros sobre el resto del equipo. Del defensa al colectivo y del colectivo al defensa, en una relación recíproca que se sustenta, por ejemplo, en la confianza que el resto le otorga para que sea él, sobre todo cuando juega al lado de Barzagli, el encargado de dar los primeros pases. Una pulcritud en sus movimientos, para robar y organizar el juego, que han llevado a que el equipo no haya encajado un solo tanto desde hace justo un mes. Cuando, con Benatia aún en el banquillo, la Juventus recibió su última derrota ante la Sampdoria. Una calma, después de la tempestad veraniega, por la que muy pocos habrían apostado en el momento de ver a Bonucci, su mejor postor durante tanto tiempo, posar con unas rayas muy distintas. 

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- Fuente imagen principal: Marco Bertorello/AFP
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