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LA PRIMERA GRAN VICTORIA DE GATTUSO

El fútbol fue, es y (por suerte) seguirá siendo fútbol por la espontaneidad que siempre lo ha rodeado. Así sucedió anoche en San Siro, adónde Milan e Inter acudieron envueltos en urgencias para completar la cuarta y última plaza de las semifinales de Copa. Las cuales terminó alcanzo el Milan tras la prórroga, quien llegaba a la cita tras dos derrotas consecutivas; al igual que su vecino y rival de ronda, aunque con 16 puntos menos que el equipo de Spalletti en la competición regular. Una victoria que dará alas a uno y hundirá un poco más al otro. Y que consiguió Patrick Cutrone, a sus 19 años, quien ha pasado de ser en pocos meses el delantero del Primavera al mejor fichaje del Milan más ostentoso de lo que va de siglo.



Ante las bajas, el Inter debió dar una vuelta a su modelo

El cuadro de Luciano Spalletti no pudo contar para la ocasión con Miranda ni D’Ambrosio, central y lateral diestro titulares durante este curso, lesionados, ni con Valero, quien aguardó su turno en el banquillo por decisión técnica. De esta forma, el Inter pasó a formar de inicio con Gagliardini y Vecino en el centro del campo, mientras que Joao Mario formó unos metros más arriba acompañando a Candreva y Perisic, cada uno por su lado, y todos ellos por detrás de Icardi. Una disposición que, a pesar de no contar con sus intérpretes más habituales, debió recrear entre los elegidos aquellos mecanismos sobre los que viene trabajando Spalletti desde que arrancase la temporada. Gennaro Gattuso, consciente de las limitaciones de su contrario, mandó a los suyos a presionar muy arriba con tal de que buscasen neutralizar la salida 'interista' desde su epicentro y recuperar el esférico, por tanto, lo más cerca posible del área defendida por Handanovic. Un desgaste que, lejos de quedar en balde, obligó al Inter a recurrir a su clásico ejercicio ante este tipo de situaciones. Aunque en esta ocasión, a diferencia de todas las anteriores, Valero aguardó el percal bajo una braga y un abrigo junto al resto de reservas.

Si otras veces, ante un planteamiento así de exigente, el mediocentro español es el encargado de hacer retroceder su sitio (como mediapunta del 4-2-3-1) para echar un cable al centro del campo, donde comúnmente forman Gagliardini y Vecino, en esta circunstancia el reparto de funciones llevó a que, a diferencia de cuando está el madrileño, fuese el uruguayo quien debiera tender su apoyo por derecha y Joao Mario, quien empezó por delante, quien reculase por izquierda a jugar de cara hacia su propia portería. Una permuta entre los cargos que no produjo, sin embargo, rentabilidad alguna ante las muchas carencias que venía acusando el Inter a lo largo de estas últimas semanas. Razón por la cual el Milan, aunque acabase el primer tiempo algo más replegado y sin el esférico, consiguió preservar su semblante en todo momento. Pues como el Inter, a fin de cuentas, tan solo conseguía arrimarse al área desde los costados entre los cambios de ritmo y los envíos en carrera a partir de sus extremos, Gattuso reordenó a sus chicos -exhaustos de perseguir a los del Inter por todo el campo- a defenderse por dentro con Biglia, Locatelli y Kessié en mediocampo, y Bonucci-Romagnoli desde dentro del área.

Gennaro Gattuso, tras la victoria en Copa: “El Inter merece todos los puntos que tiene en liga, aunque al inicio de la temporada haya tenido algo de fortuna para conseguir sus resultados. Nosotros no dábamos nunca la sensación de solidez. Sin embargo, cuando ellos jugaban mal, en los momentos de mayor dificultad, siempre han sabido sufrir. Spalletti es un maestro y desde hace años que consigue grandes resultados. (…) Esta victoria no nos detendrá, no hemos resuelto con ella ninguno de nuestros problemas. Esta plantilla debe mejorar aún en su carácter sobre el campo”. 

Antes de que el melón se terminase desquebrajando por completo, como así sucedió durante los segundos cuarenta y cinco minutos, el escenario le brindó dos noticias la mar de positivas al Milan. La primera, como se pudo constatar en base al resultado final, hizo referencia a la estabilidad que consiguió recuperar el equipo en su parcela defensiva. Un hecho, que a pesar de que el equipo no lograse prolongarlo durante las dos horas que se extendió el encuentro -pues también sufrió ocasiones, sobre todo cuando el partido se convirtió en un constante ida y vuelta en sus compases finales-, entronca con la segunda de estas noticias. Pues si el plan de Gattuso, al parecer, pasa por jugar todo el partido como hizo ante el Inter: aguerrido, muy directo tras cada recuperación y, sobre todo, cada vez más solvente en las tareas defensivas -que es lo que de verdad urge a estas alturas-, el técnico cuenta para ello con un reparto en su línea más adelantada que casa, a priori, de muy buena forma con la propuesta. Ya que si al final fue Cutrone, ingresando desde el banquillo, quien le regaló a Gattuso su primera gran victoria al frente del Milan. Esta, no obstante, fue labrada desde bastante antes por otros como Suso, Bonaventura o Kalinic. Tres herramientas muy preciadas si el plan radicase en esta victoria. 


- Fuente imagen principal: Emilio Andreoli/Getty Images Europe.
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