, , , , ,

JORDAN VERETOUT POR SORPRESA

Tras un verano de lo más excéntrico en Florencia, una de las piezas que arribó para relevar a las tantísimas otras que acabaron partiendo ha logrado romper el hielo desde bien temprano. De hecho, su impacto en el equipo está siendo tal que a pesar de recalar en la capital toscana sin levantar demasiado ruido, sus buenas -y completas- prestaciones han llevado a Stefano Pioli a construir un (nuevo) sistema en torno a su mediocentro. Un futbolista, Jordan Veretout, sobre el que oscila la reconstrucción de una Fiorentina que, a la espera de encajar todas sus piezas, ha encontrado en el galo una herramienta de lo más versátil, con la que suplir algunas de las muchas funciones desvalidas tras el último periodo estival.



Stefano Pioli ha vuelto a cambiar de sistema

La Fiorentina arrancó la temporada organizada en un 4-2-3-1 muy anárquico. Dicho albedrío llevó a sus futbolistas a adoptar, para según qué contexto, distintas estructuras (sobre todo) en la parcela ofensiva. Por ello, de un tiempo a esta parte, ha resultado muy común ver cómo el equipo, entre una y otra jugada durante un mismo encuentro, conseguía cambiar de forma hasta el punto de organizarse a partir de su propio desorden: cargando el área con dos de sus hombres al mismo tiempo; bien pasando a actuar con varios de ellos por dentro; o que estos, en cambio, desocupasen las zonas más céntricas del frente para interactuar entonces en un mismo costado. Una maniobra que iniciaba desde muy abajo, con el balón pegado a la banda izquierda, desde donde el lateral, el mediocentro y el futbolista de por delante, en este caso el extremo de dicho lado, configuraban así una especie de triángulo táctico que, además de garantizar la salida a ras de césped, tenía por objeto acercar a Simeone a la portería de la manera más rápida, simple y efectiva. Una práctica que ahora, con este nuevo sistema, ha cambiado de aspecto. E incluso de intérpretes. Aunque, en el fondo, no ha alterado su verdadera esencia colectiva. 


Y no lo ha hecho, en gran medida, gracias al gran rendimiento que está aportando Veretout. Escudado en su poderío físico, el francés está asumiendo una relevancia primordial en el fútbol de la Fiorentina. Y tal es así que Pioli, en su empeño por conseguir que el equipo fluya de una vez por todas, ha reorganizado la propuesta simplificando para ello algunos movimientos; aunque mantiene por doctrina el jugar por abajo, y, para ello, arranca del mismo costado que antaño. Sin embargo, la Fiorentina ha pasado a organizarse con una defensa de tres centrales y dos carrileros largos. Los cuales, para mantener al equipo erguido desde el inicio de la acción, deben permanecer a una altura razonable del campo. Un triángulo sobre el que ahora, a diferencia de antes, Veretout actúa como una de sus aristas inferiores -en lugar de cerrar el dibujo por el otro lado-, desde donde mantiene más arriba al carrilero por izquierda, con el fin de ahorrarle unos cuantos metros y de que la posesión, a razón de reducir efectivos, gane viveza. Una estrategia que Pioli deberá seguir puliendo, como se pudo apreciar ante la Lazio en Copa -pues Veretout no siempre acertó a encontrar una línea de pase cómoda sobre la que descargar por dentro-. Pues es ahí, en ese apoyo interior, donde Pioli tendrá que seguir poniendo todo su empeño para que, una vez (casi) solventada atrás la papeleta, el equipo se encuentre en disposición de arreglar, hasta ahora, su mayor problema: aquel que le incumbe de cara a la portería.

Artículo relacionado: 'Giovanni Simeone, entre dos aguas'

- Fuente imagen principal: Gabriele Maltinti/Getty Images Europe.
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario