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EL UDINESE DESNUDÓ AL INTER

El Inter cosechó su primera derrota de la temporada al caer en casa ante el Udinese por un gol a tres, tras 18 encuentros disputados (17 de liga y uno de Copa Italia; sintetizados hasta ahora en 12 victorias y cinco empates). Sin embargo, el cuadro de Spalletti, muy superado durante los segundos cuarenta y cinco minutos, transmitió una noticia aún más pésima que el mero hecho de desperdiciar en su campo los tres puntos que le hubiesen mantenido como líder en solitario. Una cuestión que llegó a poner en tela de juicio su capacidad de sorpresa. Pues, de igual modo que le llevó a igualar la desventaja inicial en cuestión de segundos, pasando del 0-1 al 1-1 en apenas un minuto, al final, una vez Oddo le tomó el pulso a la contienda, avocó al Inter a caer en la desesperación ante su propia -y errónea- persistencia.



El Inter demostró que tan solo dispone de una manera de crear peligro

Hasta al poco de comenzar la jornada, y de que el Udinese plantase sus garras sobre el césped del Meazza, el Inter de Luciano Spalletti se había visto muy conforme con explotar una única variante de su juego: aquella que, con Valero moviéndose unos metros más arriba, con Vecino y Gagliardini protegiéndole las espaldas, conducía al equipo nerazzurro a volcar todo su caudal ofensivo por el costado derecho. De una manera muy sencilla, a la par que efectiva. Con Valero bajando a recibir, ofreciendo así una línea de pase constante -y fiable- al doble pivote, Candreva -como extremo- era el encargado de desocupar su zona, centrando un poco más su sitio, con tal de arrimarse al mediocentro español. Una serie de movimientos, ya automatizados, que D’Ambrosio, como lateral, era quien terminaba de dar forma al avanzar a ocupar el hueco cerca de la cal para que, bien él mismo o el propio Candreva, el balón terminase centrado al área en busca de Icardi. Así, de hecho, fue como el Inter logró igualar el partido. Aunque en esta ocasión, sin embargo, el reparto de posiciones fue muy distinto.


Luciano Spalletti: "No hemos sabido entrar en el segundo tiempo. Nos ha faltado calidad a la hora de gestionar la pelota. Algo que, por cierto, ya nos ha sucedido en otros partidos; también al final. En esta ocasión, no me esperaba para nada esta involución que hemos mostrado. Y no logró entender el porqué".

Como ya sucediese hace siete días ante la Juventus, Spalletti volvió a probar con Brozovic en la mediapunta, sin Gagliardini sobre el terreno, lo que llevó a Valero a retrasar su sitio, junto con Vecino en el centro del campo. Una situación que bien supo interpretar Oddo. Pues para ello, dentro de su 3-5-1-1, obligó a que De Paul recorriese siempre esos metros hasta la banda para que, cuando el Inter consiguiese salir con el balón jugado, el argentino compensase el repliegue de ambos carrileros a la altura de los centrales: por lo que el Udinese, de esta forma, llegó a defender en un 5-4-1. Y esa carrera de De Paul, en todo momento orientada a ocupar esa zona, tuvo por objetivo el ayudar a Adnan ante el empuje de D’Ambrosio-Candreva, y, además, taponar cualquier intento de Valero de sacar el balón por ese lado. Una decisión que fue calando poco a poco. Y si bien el Inter pareció cerca de marcharse al descanso por delante, esa sensación se esfumó a la vuelta de vestuarios.

Spalletti, en pos de reforzar su plan, terminó regalando el centro del campo

Los cambios del Inter durante el segundo tiempo estuvieron todos orientados a recuperar su potestad con el balón en los pies. El Udinese, muy mentalizado de cuales debían ser sus pasos, se permitió el lujo de apostar a Lasagna en solitario, a merced de su capacidad de aguante ante Skriniar y Miranda -quienes no rayaron en su mejor versión-, y el rédito conseguido no pudo ser más beneficioso. Con Adnan y Widmer por fuera, estirando la estrategia cada vez que tuvieron oportunidad, e incorporando a Barak y Jankto desde segunda línea, como interiores, sujetos ambos por la presencia de Fofana como pivote, el Udinese logró mostrar otra versión muy distinta a la de la primera mitad. Mucho más ofensiva, pero por una simple cuestión interpretativa, puesto que Oddo no varió un ápice de su idea original. Quien sí lo hizo fue Spalletti, al sacar del campo a Brozovic por Gagliardini, lo que devolvió así a Valero a jugar más arriba. Y además introdujo a Karamoh y Eder, por Santon y Vecino, lo que terminó descompensando el dibujo, en función de repetir hasta la extremaunción el plan con el que empezó. Y el mismo con el que arrancó el curso. El Inter centró 41 balones ante el Udinese. De los cuales, remató 13 (31,7%); uno de ellos, el empate. No hubo alternativa. Y eso, para alguien que pretende luchar por el Scudetto, quizás se termine quedando corto. Ya que no siempre será tan sencillo llegar a su delantero.


- Fuente imagen principal: Emilio Andreoli/Getty Images Europe.
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