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EL SALTO DE MILINKOVIC-SAVIC

Sergej Milinkovic-Savic crece al mismo ritmo que su imperiosa zancada. El serbio, premiado con el Balón de Bronce en aquella selección sub20 que se coronó campeona del mundo en el 2015, recaló en la Lazio al poco del que hasta ahora, junto con la reciente Supercopa disputada ante la Juventus, sigue siendo su entorchado de mayor prestigio. Desde entonces, fuertemente impulsado con el aterrizaje de Simone Inzaghi, su evolución futbolística se ha disparado. Y aunque a sus 22 años, como es lógico, el interior aún se encuentra desarrollando -adoptando y puliendo- sus muchísimas cualidades sobre el terreno de juego; es, precisamente, en este momento del proceso donde la proyección del centrocampista advierte con ir muy en serio. Pues da la sensación de que Milinkovic-Savic es mejor futbolista tras cada jornada.

Milinkovic Savic (22), celebra durante esta temporada con Immobile (27). Foto: Marco Rosi/Getty Images.


El interior izquierdo de la Lazio le abre muchas puertas

Milinkovic-Savic es un futbolista muy físico. De hecho, apoyado en sus 192 centímetros, el serbio es quien más duelos directos lleva ganados en esta Serie A (sale a una media de 8 por encuentro) y es el segundo centrocampista que más ventajas genera para su equipo cuando estas disputas se producen por alto (2,78/partido). Un dominio del espacio aéreo, fruto de su tremenda corpulencia, que no merecería escapar de ningún análisis que trate sobre su figura. Una ventaja a la que el propio Inzaghi, desde que tomase las riendas del equipo, jamás ha renunciado a emplear a partir de un juego más directo -desde sus centrales o el cancerbero- cada vez que el equipo, muy condicionado por la propuesta de su rival, no ha logrado desarrollar su plan de base con el balón a ras de suelo. No obstante, la mejor aptitud del chico, nacido en Lleida en el 1995, consiste en aunar esta destreza más somática con un manejo del esférico que poco, por no decir en absoluto, queda coartado por sus dimensiones.


Además de abarcar una cuantía de metros cuadrados de lo más considerable, este plus fisionómico le permite a Milinkovic-Savic llegar a la recta final de los encuentros con el depósito por encima de la reserva, aun con todo el desgaste que le conllevan las distintas (y cada vez más) tareas que requieren su presencia. Tanto con el esférico como sin el mismo. De hecho, es que Milinkovic-Savic cada vez cumple con más funciones en el 3-5-1-1 que organiza a la Lazio. Partiendo desde el lado izquierdo, como interior de un mediocampo comandado por Lucas Leiva, el serbio ofrece algo más que ese primer apoyo en corto a su pivote, desde donde siempre tiende su amparo a la salida del esférico por bajo. Y lo hace, como decíamos, en función de los dos pilares sobre los que hoy sustenta todas sus prestaciones: el empleo del cuerpo para chocar y esconder el balón de la vista de sus rivales, en primer lugar, y su calidad y desparpajo, una vez hecho todo esto, para girar y conducir gracias a su admirable tranco en carrera, o asistir a otro compañero, ya que domina el corto, el medio y el desplazamiento en largo. Así, conviene destacar, detenta en torno a un 80% de acierto por encuentro.

El serbio ha ganado mucho más espacio en este curso

La irrupción de Luis Alberto también ha incidido de una manera muy positiva en el progreso de Milinkovic-Savic. Si hasta el año pasado, antes de la adaptación del gaditano en el once titular, tanto el serbio como Parolo -el interior derecho- quedaban algo más constreñidos en cuanto a su posición de partida, debido a que ellos dos, al margen de los carrileros, eran los apoyos más cercanos a la salida desde dentro; esto mismo se tercia mucho menos forzado con la inclusión de Luis Alberto. Debido a que Inzaghi le concede al mediapunta una libertad total de movimientos, el español aprovecha en muchas ocasiones esta confianza para acercarse de cara a Leiva, unos metros más abajo desde donde arranca a la espalda de Immobile, lo cual permite que Parolo y Milinkovic-Savic recobren un espacio primordial para ofrecer sus servicios mucho más arriba que antaño, pues ambos son los encargados en compensar el contingente vacío que resultante entre el equipo y su delantero. Algo que nunca llega a producirse. 

Esa misma desocupación del sitio, en cambio, será el aspecto donde más deberá insistir Inzaghi en un futuro a corto-medio plazo, de tal modo que la progresión de Milinkovic-Savic se produzca de manera proporcional en todos los sentidos. Ya que si atacando, a la hora de ocupar esos huecos que lo mantienen más cerca del área, el serbio ha dado luz verde a mezclar su puesto con el de futbolistas como Luis Alberto; en esas mismas coberturas, pero del apartado defensivo, será donde más horas deba invertir el centrocampista para limar ciertas asperezas. Dado que el serbio es bastante impulsivo a la hora de recuperar el esférico, como así dicta el estilo de su técnico, con tal de dañar lo más arriba posible a su oponente, esta tentación será la que Milinkovic-Savic deberá aprender a aplicar en su justa medida cuando el equipo defienda algo más replegado. Por ese lado, con un algo más impetuoso de la cuenta, fue por donde la Roma consiguió explotar su ventaja en el último derbi. Un matiz que, si Milinkovic-Savic lograse complementar a su altura, conducción y llegada desde segunda línea, le potenciaría ante escenarios con muchísimo ritmo. Por eso, encaja tan bien en el contexto de esta Lazio.

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