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JORGINHO EN LA ITALIA DE VENTURA

No hay mal que por bien no venga. La repesca que Italia deberá afrontar ante Suecia le ha servido como pretexto para echar el lazo, de una vez por todas, a uno de los mediocentros más dominantes del fútbol europeo. Jorge Luiz Frello Filho, más conocido como Jorginho, es, desde hace tiempo, el centrocampista con mayor -y mejor- incidencia de todo el campeonato italiano sobre su equipo. Si el Napoli de Maurizio Sarri ha conseguido preservar con el tiempo un ritmo de juego opresivo, tanto dentro como fuera de sus fronteras, este particular estilo es, en gran medida, responsabilidad directa del jugador brasileño.

Jorginho (25), en uno de los últimos entrenamientos con Italia. Foto: Claudio Villa/Getty Images.


Jorginho es el medio más determinante del Calcio

El discurso de la opinión pública decretó hace ya mucho tiempo que Jorginho merecía un sitio en la actual selección italiana. Y es que la Azzurra no podía permitirse el lujo de prescindir de un futbolista como Jorginho, por decirlo de otra forma. El mediocentro, como reflejan sus números, alardea de una despótica manera de entender el juego cada vez que se viste de corto. A estas alturas del curso es quien más pases completa de todo el campeonato (922). Y con respecto a esta cifra conviene destacar que más de la mitad de todos estos envíos (65,5%) se han producido sobre la parcela que defiende el equipo contrario. Un registro al que además añade una media de casi 6 recuperaciones por encuentro. Por lo que todo esto viene a explicar de la mejor forma posible el sometimiento al que el Napoli, el equipo con más posesión (65,83%), que más pases buenos (679) y envíos sobre el campo rival promedia (406) del Calcio, impone a sus rivales a partir de Jorginho. Una idiosincrasia algo desatendida en la Selección.

La convocatoria de Jorginho, en teoría, debería servir para paliar las distintas carencias que Italia ha expuesto en cuanto a su fútbol. El equipo, armado desde hace bastante tiempo en el 4-2-4, el mismo del que España no tuvo piedad alguna durante el pasado mes de septiembre, adolece de una serie de lagunas impropias para alguien que, si llegase a obtener finalmente su billete para acudir a Rusia, no podrá exigirse menos que alcanzar las fases finales de dicho torneo. En resumidas cuentas, la Italia de Ventura no destaca por jugar bien al fútbol. Ni en lo eficiente ni tampoco en lo efectivo. Dejando a un lado las cuestiones subjetivas, la sensación que transmite el conjunto es que, sin mayor margen de maniobra, no cuenta con un fondo y una forma correctamente definidos. Por ello, aun a estas alturas, resulta difícil encasillar en uno u otro estilo a esta Italia. Porque ni ella misma lo sabe.

Ventura, sobre la convocatoria de Jorginho: “No ha venido antes porque el equipo se ordenaba de una manera que no requería de sus características. No viene por una cuestión política [la amenaza de Brasil], sino porque está jugando muy bien. Jorginho ha desarrollado su fútbol tras un año y medio de mucho trabajo en el Napoli”

En términos cualitativos, tras las continuas lesiones de Marchisio, el papel de Jorginho será, cuanto menos, el más parecido al que en su día regentaba Pirlo. Con De Rossi aún de cuerpo presente, tanto en las labores de creación y destrucción, como lleva demostrando a muy buen nivel en la Roma durante años; y puesto que Verratti, quien en su día fue considerado el heredero, funciona mejor como interior que director de juego; por este motivo, y a diferencia de lo que puedan ofrecer Parolo o Gagliardini, con mayor recorrido entre sus funciones que criterio para proteger su espacio, la llamada a Jorginho cobra muchísimo sentido. Italia, desde hace mucho tiempo, no cuenta en sus filas con un perfil como el del mediocentro del Napoli. Una insuficiencia que quedó notablemente expuesta cuando, sin el de la Roma ni el del PSG disponibles, Ventura tuvo que confeccionar su mediocentro con el de la Lazio y el del Inter. Pues aunque Gagliardini, a tenor de lo visto con Spalletti, esté mejorando en su toma de decisiones con el balón, este hecho no impide que ni él ni Parolo, a día de hoy, sigan despertando mejores impresiones con metros por delante, aunque sea desde un doble pivote. 

Con Insigne y con Candreva bien abiertos por fuera, como extremo zurdo y diestro, las pretensiones del colectivo se han basado en cargar a ambas piezas de responsabilidades: obligándoles a decidir por ellos mismos con tal de que el esférico, sea cual fuese la ruta adoptada -la diagonal y posterior disparo o el centro desde el costado- pereciese entre los tres palos. Una estrategia que ni se ha venido asentando sobre el campo rival ni atacando de la manera más ortodoxa, así que por todo ello, consecuencia de los dos anteriores puntos, tampoco ha estructurado bien su estrategia (presión/repliegue) en caso de pérdida. La convocatoria de Jorginho, a todo esto, no supone un cambio radical de la noche a la mañana. Pues para empezar, de hecho, lo más seguro es que el del Napoli parta desde el banquillo en el primer encuentro ante Suecia. Pero sí una voluntad abierta al cambio. Una certeza, y quizás la primera de muchas, si Ventura decidiese fiar el futuro en torno a su ‘nuevo’ regista.

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