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GASTÓN Y LAPADULA: DISTINTAS SOLUCIONES

Gastón Ramírez aceptó el reto. Marco Giampaolo, su técnico, le había estado preparando durante semanas. Y el futbolista uruguayo, a pesar de las tumultuosas dificultades que siempre ofrece un escenario de este tipo, supo responder con creces de la manera que mejor que nasie saben hacer los futbolistas con los que este chico comparte estirpe: jugando muy bien al fútbol. A partir de la actuación individual de Gastón Ramírez se sustenta la explicación de que la Sampdoria, sin ser tan rotundamente superior como puede desvirtuar el resultado, ganase por cero a dos a un Genoa que, pese a todo, encontró un halo de esperanza ante la cuestión que le atormenta desde antes de comenzar el curso.

Gastón Ramírez (26) celebra ante el Genoa: Foto: Paolo Rattini/Getty Images Europe.


El Genoa supo golpear a la Sampdoria donde más le duele

El plan inicial por parte del Genoa se tradujo en una presión a media altura que atascó por completo, y como ya es costumbre, la salida desde atrás de la Sampdoria. El desempeño de Lapadula y Taarabt en este aspecto fue mayúsculo. Delantero y mediapunta del 3-4-2-1 con el que Juric formó desde el principio, comenzaron a acosar desde  bien temprano a Torreira y sus principales líneas de pase (sus interiores, Praet y Linetty en este caso), lo que restó muchísima fluidez a la posesión blucerchiata. Algo que, sumado al esfuerzo de Rigoni -el otro mediapunta- para encimar de cerca sobre los receptores y al expuesto por Rosi y Laxalt, como carrileros, para bloquear por fuera el método alternativo que suele activar la Sampdoria en estos casos -antes de recurrir al tercero, a un juego más directo-, terminó por trabar en exceso la labor de una Sampdoria que volvió a demostrar, como hace tiempo dejó de ser noticia, que se le atragantan (¡y de qué manera!) este tipo de métodos. Por el hecho de que emergió en este escenario, la figura de Gastón cobró aún más crédito. Pues el uruguayo detectó el escollo, por el cual no le estaban llegando balones, así que decidió bajar él mismo a buscarlos.

Gastón, desde la mediapunta, minimizó el problema

En este contexto el mediapunta de la Sampdoria adoptó una labor primordial para reestablecer por su cuenta todos aquellos puentes que el Genoa, por su colocación y loable intensidad, le había ido detonando a su vecino: le obligó a realizar una serie de envíos muy forzados entre los medios y sus centrales, cual adviento inequívoco de un posterior descalabro. Pero Gastón, gracias a su movilidad, comenzó a aparecer entre líneas para recibir y jugar a muy pocos toques, sin por ello perder eficacia, lo que poco a poco fue reactivando a las distintas piezas de su equipo, para después volver a conectarlas entre sí. Su irrupción en este sentido consistió en retrasar unos metros su posición de los tres-cuartos, desde donde parte normalmente, para controlar el esférico y conseguir que los tres mediocentros que operaban por detrás suya, Torreira, Praet y Linetty, comenzasen a recibir con la vista puesta en la portería de Perín. Un aspecto que ninguno de los tres mentados, hasta la iniciativa tomada por su compañero, habían conseguido aún alcanzar.

Lapadula dio motivos al Genoa para aferrarse a su figura

El resumen más escueto de los noventa minutos sería decir que ni la Sampdoria lo hizo tan bien ni que el Genoa, en cambio, errase en tantos aspectos -a diferencia de los que cometió su rival- como para acabar con una losa tan grande a sus espaldas. El cuadro de Giampaolo, recuperándose aún del invite inicial al que había sido expuesto, consiguió adelantarse por medio de un balón largo que el propio Gastón materializó en el primero. El Genoa, por su parte, podrá abogar que poco tiempo después se estrelló contra el palo. Pero al margen de absurdas lamentaciones a todo pasado, Juric -si es que todavía dispone de cierto margen de maniobra- debería rearmar la propuesta en torno a aquello que le ofrece Lapadula como referencia ofensiva. El ítalo-peruano, por sus características, permite ganar muchos metros; se ofrece, descarga de primeras y amenaza vilmente al espacio con su desmarque. Ayer, hasta que Quagliarella concretó la sentencia, corroboró que su regreso de la lesión debe servir como punto de inflexión para revertir la cruda realidad en la que se encuentra sumida la entidad rossoblù.

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