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CICIRETTI HA LLEGADO PARA QUEDARSE

El Benevento avanza con paso firme hacia el abismo. El equipo campano, que cosechó su ascenso desde los playoff -tras ser quinto en la Serie B-, ha escrito su historia más reciente a partir de una serie de hitos tan particulares como distintos: fue el primer equipo que, como debutante, subió de tercera a primera de forma consecutiva (2015-2017), y ahora, tras doce derrotas en doce jornadas en la Serie A, detenta el peor arranque jamás conocido en la élite. Los conceptos están, tanto a nivel técnico (individual) como táctico (colectivo), pero lo más difícil para el Benevento será romper con esta desdicha.

Amato Ciciretti (23) celebra el gol conseguido ante la Juventus. Foto: Tullio M. Puglia/Getty Images Europe.


Todas las opciones del equipo pasan por un mismo nombre

El impacto de Amato Ciciretti se ha convertido en una de las mejores noticias -sino la única-, para el Benevento en este estreno tan complejo. El extremo italiano es un futbolista capital para el colectivo. Hasta tal punto que, cuando él no ha estado, el resto lo ha acusado en demasía. El ejemplo más claro, sin ir más lejos, reside en la visita de la Lazio hace escasas semanas, donde la escuadra de Simone Inzaghi avasalló por completo a un equipo sin Ciciretti sobre el césped; y sin embargo, una vez ingresó desde el banquillo tras el descanso (puesto que salía de una lesión), el escenario cambió por completo. La tónica, por tanto, es resultado de una lógica irrefutable: abastecer a su costado derecho, ya sea desde sus defensas o medios, para que sea el pie izquierdo de Ciciretti quien transforme estos envíos en ventajas, sin reparar en la altura a la que recibe el esférico.


El Benevento, en estas doce primeras jornadas: 12 derrotas, cinco goles a favor y 31 en contra (una media de 2,58 tantos por partido).

En esto mismo se ha basado el Benevento, una vez rebasado el ecuador de la primera vuelta. El cuadro, ordenado en torno a un sistema conformado por tres defensores y dos carrileros, ampara su ejercicio defensivo por la acumulación de todas sus piezas. Para que, una vez recuperado el esférico, progresar con sus tres centrocampistas y que de inmediato, pues la consigna está bien interiorizada, transportar la pelota hacia dicho lado. Siempre el derecho, en estos momentos, a pesar de que el sistema no beneficie a que Ciciretti pueda recibir arriba, pegado a la cal, sino que más bien le obliga a ejercer como volante -pues tanto a él, como al punta en cuestión, también se le requiere en el balance-. Así será hasta que D’Alessandro esté de vuelta. Mientras, para acompañar a la ofensiva, destaca Cataldi. El futbolista, cedido por la Lazio, figura a menudo como interior por izquierda. Y aunque presuma de la suficiente libertad como para pisar distintas zonas del campo en un mismo encuentro, es quien más recupera en un mediocentro donde dirige Viola y Chibsah, para colmo, es quien más regatea.

El Benevento está pagando muy cara su fragilidad

La crisis del Benevento podría ser resumida de manera muy escueta. El equipo ha mostrado una tremenda fragilidad en las dos áreas: ha marcado cinco tantos y, de lo contrario, ha encajado un total de 31 (casi tres por encuentro). Por norma general, no tiene inconveniente alguno en conceder la iniciativa a su contrario por completo. Es, de hecho, el colectivo que menos posesión registra a día de hoy en lo que va de campeonato (42,14%), solo por detrás del Crotone. De esta forma, De Zerbi, quien tomó el testigo hace pocas semanas, consciente de las limitaciones del vestuario, ha preferido apostar al Benevento en su parcela y que sea el destino, o los pies de Ciciretti -ya que a día de hoy no hay mucha diferencia entre lo uno y lo otro-, quien diga cómo y por dónde encaminar el ataque. Aunque no sea este, precisamente, el contexto más idóneo para un jugador que, siendo más purista que vertiginoso, permanece mucho tiempo lejos del área. Así que mientras regresa D’Alessandro -más vertical por izquierda-, el equilibrio del Benevento pasará por anotar un gol más que su rival. Pues su única certeza, en estos momentos, es que Ciciretti ha llegado a la Serie A para quedarse. 


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