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UNA ATALANTA EN TORNO A REMO FREULER

Gian Piero Gasperini siempre se ha caracterizado por un marcado pragmatismo a la hora de confeccionar sus equipos. A lo largo de las dos temporadas que lleva al frente de la Atalanta, hubiese resultado un caso muy aislado haberle visto desapegarse en algún momento del 4-3-2-1 que impera desde su llegada al banquillo lombardo. Un sistema, conviene destacar, que ha mantenido a pesar de las distintas bajas que ha ido coleccionando en este tiempo; que potencia al colectivo y en el que, por segundo año consecutivo, como ya ocurriese hace meses con Gagliardini y Kessié -ahora en Inter y el Milan respectivamente- es a partir de su doble pivote desde donde sostiene su credo.

Remo Freuler (25), celebrando esta temporada con la Atalanta. Foto: Emilio Andreoli/Getty Images Europe.


La Atalanta del año pasado, que finalizó como revelación del campeonato regular, y la de este año, en noveno lugar hasta este preciso instante, mantienen entre sí ciertas similitudes a las que la sociedad, una vez confirmado en el pasado mes de mayo el regreso a Europa, pretendió dar forma desde el mercado de fichajes. De esta forma, aunque ya contase con un delantero robusto, pero de mucha movilidad fuera del área como Andrés Petagna; la Atalanta decidió incorporar a Andreas Cornelius, un perfil similar, que no idéntico -pues es menos técnico-, quien sobre todo ha llegado para hacer la competencia de cara a puerta a quien fuese -y sigue siendo- el delantero titular del equipo. De igual modo, la escuadra se vio reforzada en el resto de zonas donde vio partir a alguno de sus hombres: llegaron piezas como Palomino y Hateboer, mientras que a su mediocampo confió el regreso de De Roon. Pues ante todo, sea cual fuese la posición a reforzar, la entidad bergamasca adoptó por inexorable que todos sus fichajes deberían comulgar con el prisma que se requiere particularmente a cada zona.

Josip Ilicic comenzó a martillear al Verona

Ayer, ante un Hellas Verona mermado tras caer remontado en el derbi de la ciudad y haber sumado apenas seis de los 30 puntos que ya ha habido en juego, Gasperini se volvió a mostrar reacio a cambiar un ápice de su planteamiento. Por ello, formó de nuevo con su sistema de tres centrales, dos carrileros, un doble pivote, un par de mediapuntas y un delantero. Aunque, eso sí, le llevó algo de tiempo cogerle la medida al Hellas, quien adoptó para la ocasión un 4-4-1-1 donde Verde -en primer lugar- y Cerci -después- sirvieron como enganche del punta, el imberbe Kean. Fossati y Bessa, distribuidos en paralelo entre uno y otro, conformaron la pareja de mediocentros con la que Fabio Pecchia, su técnico, intentó enturbiar la habitual concatenación de pases que la Atalanta inicia normalmente por fuera y busca a menudo finalizar por dentro. Sin embargo, dado que su equipo renunció por completo al control del esférico, las posesiones -cada vez más largas- de la Atalanta llevaron, inevitablemente, a que el Verona concediera un espacio decisivo que acabó pagando caro a lo largo del encuentro.


Josip Ilicic, como mediapunta por derecha, aprovechó el paso atrás de su contrario para recibir en una zona más plácida, alejado del barullo que se forma en toda zona de tres-cuartos, desde donde fue poco a poco descubriendo las múltiples carencias defensivas de un Verona que intentó disimular con Souprayen y Fares por izquierda los distintos problemas que, de hace tiempo, ya viene arrastrando. El esloveno, jugando a pie cambiado, comenzó a recibir cada vez con mayor asiduidad, obligando a Fares a jugar cada vez más abajo, y arrinconando, a pesar de contar con dos hombres para defender a uno solo, las posibilidades de despliegue por parte del conjunto veronés. Las mismas, de hecho, se redujeron a buscar en largo a Kean, quien debió pugnar con la insistente persecución de Caldara, como central 'interior' en la defensa, con la escolta de Toloi y Palomino. Y pese a todo, el delantero cedido por la Juventus demostró ser una herramienta eficiente para este tipo de planteamientos, aunque sus decisiones en los últimos metros, no obstante, distaron ser de lo más acertadas.

Remo Freuler dejó al Verona sin escapatoria

La superioridad en el cómputo global del encuentro fue tan notable del lado lombardo que la propia Atalanta, de hecho, no requirió de su habitual forma con la que frenar a sus contrarios. Esta vez, salvo en duelos muy puntuales, Gasperini no precisó de un marcaje al hombre a todo campo, con el cual, tarde o temprano, termina por inducir a sus rivales al error, si estos no son capaces de desquitarse al menos de una marca, ante la presión que la Atalanta interpone desde bien arriba a su ejercicio de salida. Lo dejó en simples vigilancias, como las que Freuler y De Roon, como pareja en mediocampo, establecieron sobre sus homólogos en el otro sector del terreno. Así, con suizo y neerlandés atendiendo muy de cerca a Fossati y Bessa, la Atalanta completó la más definitoria de sus premisas cada vez que avasalla: no conceder escapatoria alguna a su rival desde los pasillos interiores. Si en su momento fueron Gagliardini y Kessié, Gasperini ayer corroboró que vuelve a contar con dos medios con una quimérica capacidad de entendimiento. De tal forma que, a distinta altura entre ambos, es realmente complicado coger a la pareja en un renuncio tras el aclarado de coberturas. 

Remo Freuler es el futbolista de la Atalanta que más toques (lleva 718 en total), recuperaciones (81) y pases en el tercio superior del campo completa (341).

Freuler, actuando por el lado izquierdo de la dupla, es el encargado de dar forma al triángulo que Papu Gómez -quien traza la diagonal por dentro tras arrancar desde la banda- y el punta al uso, ya sea Petagna o en el caso de ayer Cornelius, componen las otras dos aristas del ataque geométrico. El futbolista suizo, que acostumbra a llegar hasta muy arriba, tal y como ya hemos descrito, para captar cualquier rebote en la frontal, incorporarse desde atrás y, sobre todo, no permitir al rival desquitarse del peligro saliendo al contragolpe, fue el encargado de abrir la lata en la noche de ayer. Lo hizo tras una recuperación del mediapunta argentino, que el propio suizo recogió y transformó en el primero. Una jugada clásica, de pocos toques, pero que viene a explicar de la mejor manera posible todo aquello que ayer, hoy y mañana sabremos que será la Atalanta de Gasperini: donde los atacantes, desde su presión, serán los primeros defensores; y los medios, en pos de dicho esfuerzo, serán quienes finalicen muchas veces pisando del área. Todos a una.

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