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NO TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ICARDI

El Inter de Luciano Spalletti gana pero no convence. En una dicotomía parecida a la que experimentó Roberto Mancini hace un par de temporadas, el Inter está consiguiendo sacar resultados en este arranque, aunque su versión futbolística dista aún lejos de aquella que se le presupone por a la calidad técnica de sus jugadores. No conoce aún la derrota, con seis triunfos y un empate, igualado a puntos con la mismísima Juventus y solo por detrás del Napoli en la tabla. Sale a una media exacta de dos goles en su haber por partido y por su contra solo ha encajado tres en siete jornadas, pero si uno atiende con detalle, el equipo, en cambio, arrastra ciertas dudas que podrían acabar entorpeciendo el paso.

Antonio Candreva (30) celebra uno de sus tantos conseguidos con el Inter. Foto: Zimbio

Spalletti está juntando mucho a sus extremos

Con Borja Valero y Matías Vecino como solución más recurrente en mediocampo, liberando de esta manera la mediapunta del 4-2-3-1 (por la que ahora discuten Joao Mario y Brozovic), el Inter, a lo largo de este primer mes y medio de competición, ha ido exponiendo una evolución en cuanto al posicionamiento de alguna de sus piezas. Más concretamente de sus extremos. Mientras que Antonio Candreva e Ivan Perisic continúan siendo las amenazas exteriores del equipo, Spalletti, sin embargo, ha advertido en ambos buena parte del remedio a la traba más tediosa que arrastra el conjunto desde hace ya meses: armar su fútbol en estático. Si Valero y Vecino, como decíamos, se han convertido en el mediocampo titular del equipo, el técnico ha centrado sus fuerzas en otorgarles una solución valiosa cuando incurren en la parcela contraria con el balón en sus botas. Dicho mecanismo, además de acercar a Candreva y Perisic por dentro, como ya acertara en probar hace meses Maurizio Sarri en el Napoli, precisa a su vez de un movimiento constante por parte del futbolista que se intercale entre el medio y el ataque. De esta manera, si todo se cumpliera bajo el guion previsto, el Inter acumularía por dentro una eficaz cuantía de nombres que servirían por el fin último de plantar a Icardi contra el portero.

El Inter, solo por detrás del Real Madrid, es el equipo de las cinco principales ligas europeas que más centros laterales realiza (152); aunque ocupa el 32º lugar en cuanto a su acierto en esta faceta (23 envíos correctamente ejecutados). Candreva, con 52 centros, es el futbolista que más envíos aporta en toda Europa (9 completos). 

Pero este aspecto, como muchos ya se habrán imaginado, cumple su máxima en muy pocas ocasiones por encuentro. Por no decir casi ninguna, pues en realidad esta nulidad es la que mejor se ajusta al parámetro. Es por ello que, a pesar de que el esbozo parezca ser una salida servible para acabar con el atasco, el ahínco de los unos en el repliegue y la incapacidad de los otros por superarlo, han terminado por lastrar a estas alturas la enmienda que Spalletti ha interpuesto. A fin de cuentas, como ya sucediese en la época de De Boer y más tarde con Pioli, el proceso más recurrido por el Inter acaba siendo el centro lateral desde sus costados. Debido a que Icardi, como ya hemos destacado en otras ocasiones, se desenvuelve mejor cuanto más se acerca al área del contrario, la escuadra, hasta ahora, no ha acertado en proporcionarle a su delantero el escenario que mejor complace a sus pretensiones (y pese a todo, suma seis goles en siete jornadas), y ni mucho menos a las que su técnico lleva desde semanas queriendo dar forma. Pues mientras el Inter continúa ganando gracias a la espontánea lucidez individual de alguno de sus hombres, Spalletti es consciente de que esta manera jamás será eterna y que, cuanto más tiempo tarde en dar con la tecla, el golpe amenaza cada vez con mayor presteza.

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