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LA EXPLOSIÓN DE LUIS ALBERTO

Desde que la directiva apostase por Simone Inzaghi, antes y después de la insólita decisión revocatoria de Marcelo Bielsa por el cargo, la Lazio no ha cesado de recolectar noticias sustancialmente positivas en su ciclo más ilusionante de los últimos años. Inzaghi inicia su segunda temporada en el banquillo y, arribados a este punto, si uno atiende a su legado, lo cierto es que este mismo destaca en todo momento por haber sabido potenciar al máximo la cuantía de elementos que se le han dispuesto. Este año, de hecho, el proyecto ha vuelto a adecuar su ergonomía. Y reflejo de que el nuevo camino adoptado por la Lazio aparenta ser el indicado, nada mejor que el momento por el que atraviesa Luis Alberto.

Luis Alberto (25) celebra uno de sus goles conseguidos ante el Sassuolo en la presente Serie A. Foto: Zimbio


Luis Alberto se ha erigido como una pieza instrumental

Debido a que en la plantilla ya no se encuentra Keita Baldé y Felipe Anderson, para más inri, aún no ha conseguido debutar en lo que va de 2017-2018, ¿cómo es posible que la Lazio mantenga su volatilidad sin contar para ello con dos de sus mejores diestros en la faena? Cierto es que la fisonomía del sistema y el reparto de tareas preserva semejanzas entre la Lazio del año pasado y la del presente. Esto es que, mientras el equipo se continúa organizando en el 3-5-1-1 o 3-5-2 más repetido por Inzaghi a lo largo de estos últimos meses, la escuadra mantiene a su vez intacta buena parte de su glosario táctico: custodia una posesión fluida, preserva su apetito de atacar con espacios, mientras que persiste en apretar con todos sus hombres, con los que previamente entabla su ofensiva, para recuperar a la mayor celeridad y altura posible. No obstante, de un tiempo a esta parte, resulta también palpable que el equipo ha adoptado diversos cambios en pos de la cambiante realidad a la que acostumbra.

Luis Alberto, en su tercer año de estancia en la capital, ha sido el elegido para reconducir la consonancia colectiva. Y la apuesta, conviene subrayar, no le podría haber resultado de mayor provecho al técnico de Piacenza. Hasta el pasado mes de agosto, Luis Alberto acumulaba en su haber 16 partidos y cuatro asistencias con la camiseta de la Lazio. Unos números que, en cambio, contrastan claramente a los que regenta en este arranque: tres tantos y dos asistencias en 10 apariciones (todas ellas como titular). Dado que el envite, como ya destacábamos, no le podría haber resultado más provechoso a Inzaghi, con la irrupción del gaditano no solo ha conseguido compensar la ausencia de un segundo punta que completase a lo ancho y largo a Ciro Immobile, sino que, al margen de lo destacado, ha logrado dotar a su centro del campo de la herramienta que venía demandando desde hace tiempo para amoldar su propuesta ante los repliegues, cada vez menos extraños, con los que sus rivales -dentro y fuera de Italia- intentan trabar a uno de los ataques más vertiginosos del continente europeo.

Simone Inzaghi, tras la victoria ante el Vitesse en la Europa League: “Luis Alberto ha cambiado hasta tres veces de rol: punta, mediapunta y después delante de la defensa. Se ha convertido en un elemento de mucho valor. Siempre me había fijado en su calidad, pero tuvo algún que otro problema en adaptarse a la realidad del fútbol italiano”.

A caballo entre el atacante y el trío medular, Luis Alberto está desenvolviendo su fútbol a través de una conexión constante con Parolo, Milinkovic-Savic e Immobile -los dos primeros como interiores y el tercero, por delante de todos ellos-. El español cumple con la pesquisa de dar forma a una especie de rombo que, sumado al empuje que ejercen los centrales desde la última línea, permite al equipo ensamblar una concatenación de pases elemental en pos de ir ganando metros, a la vez que se acota la maniobra del contrario. Sin detentar la vehemencia con la que Baldé o Anderson espolean con su velocidad a los espacios, Luis Alberto, siendo en su caso mejor conector que velocista, ha sabido reorientar la propuesta por su propia cuenta. Y de esta forma, sumando un cuarto centrocampista a la causa, donde todo parte desde Lucas Leiva como regista, la Lazio ha virado su modelo a un prisma que, por el momento y de acuerdo a los resultados, le hace salir reforzada en todos los aspectos que fundamentan su propuesta.

El español no solo dispone de la potestad para ofrecerse (sin balón) y encontrar el amparo (con él) de otro compañero en la parcela donde más efectivos acostumbra a acumular el rival, ya que el albedrío que le ha concedido Inzaghi le permite, incluso, caer indistintamente hacia ambos costados desde donde potenciar su otra gran faceta: su golpeo con el pie derecho. Siendo por izquierda más costoso, por aquello del recorte hacia adentro, pero a la vez más efectivo, a razón de que el esférico entre al área con un efecto más pronunciado, sobre la autonomía del medio reposan tres cuartas partes del caudal ofensivo que ostenta el colectivo. Y como botón, qué mejor argumento que el concluyente dato que explica, a estas alturas, que Luis Alberto es el futbolista que más pases buenos realiza en la parcela del oponente: hasta 224 de los 301 envíos buenos (un total del 74,4%; una media de 32 conexiones por encuentro) que ha completado en la actual edición de la Serie A se han producido en la mitad que defiende el rival. Luis Alberto, de esta manera, aglutina, medita y dictamina cada acción de ataque. 

Esa pausa que atesora en cada intervención responde, precisamente, a la inquina que mayor fiereza perpetra cada acción ofensiva. El español se desenvuelve como pez en el agua sobre el tercio superior del campo. En todas y cada una de las veces que recibe el esférico en esta parcela cumple con dos máximas al mismo tiempo: es el encargado de reagrupar al equipo alrededor suyo y, además, de buscar la solución más recurrente en función del escenario -normalmente bajo, de repliegue, con pocos espacios- que escenifique su contrario. No solo a la hora de poner el centro, entre el balón rodado y parado (acumula un par de asistencias), sino también para revelar la ventaja en virtud de su técnica (subyuga el registro de regates del equipo: 19), Luis Alberto, en algo menos de dos meses, se ha convertido junto con Immobile en el futbolista más determinante de cuantos dispone Simone Inzaghi. Interviene en torno a 75 veces en cada encuentro que disputa, el que más de todo el conjunto como no podía ser de otra forma. Y lo que todo esto viene a argumentar es el hecho por el que la Lazio ha confiado su ascenso primordial, la madurez del proyecto, a un talento que tanto tiempo quedó reprimido.

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