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JORGINHO ACERTÓ MÁS QUE LA ROMA

El Napoli avanza con paso firme. Es líder en solitario del campeonato al haber cosechado ocho victorias en estas ocho primeras jornadas y servirse, ante todo, de los dos tropiezos consecutivos de la Juventus. El equipo de Sarri, en una versión no tan brillante como otras veces, se bastó de la mejor ocasión que tuvo para asestar el primer y único golpe de la noche. Jorginho, como líder indiscutible del mediocampo, Insigne, Reina y la actuación de los centrales sobre Dzeko, fueron argumentos más que suficientes para materializar el triunfo partenopeo. En un encuentro donde la Roma, a pesar de sus buenas intenciones, volvió a toparse con la piedra más inoportuna de cuantas ha debido ir sorteando en lo que va de temporada.

Lorenzo Insigne (26) celebra la victoria con el resto del equipo sobre el césped del Olímpico. Foto: Zimbio


El Napoli fue creciendo a través del balón

El encuentro de la Roma no fue para caer derrotado. Ya que no distó en exceso, explicado de otra forma, del que completó el Napoli para llevarse los tres puntos. El equipo de Eusebio Di Francesco, en su ya arquetípico sistema 4-3-3, empezó el encuentro siendo superior. Y lo acabó estrellándose hasta en dos ocasiones con el poste de Pepe Reina. Consiguió desbordar por fuera, gracias a la profundidad que Peres, Kolarov y Perotti otorgaron desde los costados, logró adueñarse en distintos tramos de la posesión del esférico y, sobre todo, hasta el momento del cero a uno, encontró el remedio para no conceder espacios a la espalda de sus centrales. El mecanismo, profundizando un poco más en este último aspecto, consistió en dar forma a una posesión fluida y apretando mucho en la recuperación, donde la posición de sus dos defensores, así como el pase de seguridad que siempre adivinaron a acertar los medios, permitieron desconectar en los primeros compases al cuadro de Maurizio Sarri. Una actuación que, sin embargo, cayó por su propio peso. Di Francesco cuenta con un evidente problema de efectividad en los dos campos: tanto en ataque como en defensa, aunque su juego intente disimularlo.

Jorginho tocó el balón hasta en 57 ocasiones, siendo el tercer futbolista del Napoli que más veces lo hizo (solo por detrás de Insigne y Ghoulam) y promedió un 90% de acierto en el pase.

Se podría decir, de hecho, que el encuentro entre Roma y Napoli enumeró distintos giros dentro del guion. Así como la Roma comenzó y finalizó de mejor forma el encuentro. Se puede argumentar, en cambio, que el periodo central del mismo correspondió al equipo visitante. Más concretamente, si cabe, el yugo más incesante del Napoli se promulgó desde que Insigne se aprovechara del error en la entrega de De Rossi (20’) y hasta los primeros compases de la segunda mitad. Fue tiempo suficiente para que Jorginho, el hombre más destacado del Napoli en la noche, tomase las riendas de los suyos tanto con el esférico como sin él. De esta forma, el mediocentro, acompañado por Hamsik y Allan en los interiores, comenzó a concatenar una serie de envíos y cortas conducciones que despojaron a la Roma del control establecido. Representó, no por casualidad, los mejores momentos del Napoli en el encuentro, pues, al mando que adoptó el mediocentro de la situación, cuando en más ocasiones llegaron a conectar los tres atacantes, reorganizó a su vez al colectivo en el esfuerzo defensivo. Mientras que Mertens, como punta, era el primero en correr a la presión, el equipo de Sarri pasó a reorganizarse en un 4-4-2 en defensa donde un interior, ya fuese Hamsik o Allan, saltaba a completar la misma línea que el belga para bloquear al pasador y receptor romanistas.

La Roma se disparó dos veces contra sí misma 

El Napoli consiguió mantener esta presión tras pérdida hasta la conclusión del choque, incluso tras relevar a dos de sus tres medios -Diawara y Zielinski por Jorginho y Hamsik- y dar entrada a Rog -por Callejón-; en un cúmulo de variantes que atendió a una respuesta común de acuerdo a las pretensiones que estaba arrojando la Roma contra el área napolitana. Kolarov y Perotti, como lateral y extremo de Di Francesco por izquierda, lograron atenazar con su conexión el costado defendido por Hysaj y Callejón/Rog. El equipo, a pesar de que fue ganando enteros gracias al enlace que serbio y argentino trenzaron por dicho sector, careció, en cambio, de un recurso con la suficiente contundencia como para dar la vuelta al choque. Pues ocasiones, como ya hemos destacado anteriormente, tuvo. No solo contra la madera, sino también repelidas por Reina sobre la línea. La escuadra de Sarri, pese a la opresión a la que le intentó someter la Roma atacando por los costados, no perdió nunca la forma. Entregó la posesión y dejó de llegar al área, al menos con la vehemencia que habitúa, pero bajo ningún concepto se puede sentenciar que aventurase el resultado a su suerte. La Roma volvió a perdonar, como ante el Inter, y el Napoli a competir, como requiere todo aspirante a hacerse por el título.

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