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EL MISMO NAPOLI ANTE UN NUEVO INTER

La Serie A italiana continúa creciendo a pasos agigantados. Prueba de ello, sin ir más lejos, fue el encuentro que Napoli e Inter firmaron ayer sobre suelo partenopeo. El partido, aunque no pasó del empate a cero, puso de manifiesto que tanto Sarri como Spalletti manejan a estas alturas dos de los proyectos más ambiciosos del campeonato. De hecho, tanto napolitanos como interistas, continuarán siendo una jornada más los dos únicos equipos de la competición que aún no conocen derrota alguna. Y aunque las propuestas, como quedó demostrado, requieran usos antagónicos del esférico; es, esta misma, la evidencia más categórica de que el Calcio prospera de su amplia diversidad táctica.

Borja Valero (32) y Jorginho (25), durante el Napoli-Inter. Foto: Francesco Pecoraro/Getty Images.


El Inter no se dejó amedrentar en ningún momento

No sería lo más honesto, dicho lo cual, argumentar que el Inter de Spalletti se está caracterizando durante estos primeros meses por brindar un estilo excesivamente conservador, aunque las pretensiones del italiano estén consistiendo en disimular algunas de sus (muchas) carencias bajo un sayo más bien pragmático. El Inter, en resumidas cuentas, ha adoptado hechuras correosas y como prueba, un botón: inmerso en una pugna a varias bandas entre el regreso a la Champions y la cabeza de la tabla, se mantiene aún invicto tras haberse visto ya las caras ante la Fiorentina, la Roma, el Milan o el mismo Napoli. Cuatro encuentros de gran envergadura, de los cuales, a excepción de este último, compartieron por victoria un denominador común: los nerazzurri, poco a poco, están haciendo dispar ciertas incógnitas. En el San Paolo, a pesar de que no pudo constatar su octava victoria en nueve jornadas (siete triunfos y dos empates), aprovechó su visita a uno de los escenarios más complejos de cuantos aloja Europa para exteriorizar su ansiada proclama: este año sí, tras tantos de espera, advierte regentar la cocción y maleabilidad idóneas para imponerse en cualquier estadio de Italia.


El Inter se presentó en el sur del país provisto de una pasmosa clarividencia. Luciano Spalletti, que volvió a formar con su reparto más habitual para este tipo de noches dentro del 4-2-3-1, ordenó a los suyos a combatir de tú a tú ante el Napoli de Sarri. Y sus futbolistas, prueba de que creen en la propuesta, no retiraron en ningún momento la mirada a quien lleva siendo desde hace tiempo la principal amenaza para la Juventus, por forma, fondo y recorrido del proyecto. De esta forma, y como ya sucediese hace escasos días ante el Milan, Borja Valero volvió a situarse en la mediapunta, unos metros más arriba que Roberto Gagliardini y Matías Vecino. El mediocentro español, campando con total libertad cada vez que el equipo tenía en su haber la pelota, fue, fruto de esta movilidad, el encargado de orientar la salida del Inter, en función de la complicidad que mantuvo con Vecino para facilitar, cada uno desde un lado, la maniobra a Gagliardini, aculado como director sin ser en realidad un verdadero organizador.

Candreva, desde la derecha, desplegó al Inter

El extremo italiano atraviesa uno de sus mejores momentos como profesional. Intervino hasta en un total de 59 ocasiones, donde completó seis regates. Y aunque, a diferencia de otras tantas veces, intervino por banda como antaño: muy pegado a la cal, tanto para recibir de sus compañeros como para amenazar al contrario, emergió como el único elemento de despliegue que dispuso el Inter durante los 83 minutos que estuvo sobre el césped. El Napoli, como ya es habitual, y más cuando juega en casa, propuso una presión a gran escala de la que, más arriba o más abajo, tarde o temprano terminan enredándose todos los equipos en la multitud de trampas que Jorginho, Allan, Hamsik o Ghoulam interponen a lo largo y ancho del terreno. Aunque el Inter, y esto sí es noticia, consiguió salir indemne en tres cuartas partes de las ocasiones que intentó armar su fútbol desde muy abajo. Skriniar y Miranda, más el primer central que el segundo, completaron a todos los efectos una actuación de notable estima. Sin la pelota, en el esfuerzo defensivo; pero sobre todo con ella, a la hora de arrancar al equipo, lograron sortear el primer gran escollo de presión, donde ya en mediocampo, desde el ejercicio previamente descrito, el Inter alteraba la dirección del peligro al llegar a Candreva. 

Hamsik completó una de sus mejores versiones del curso

Si bien es cierto que, a los puntos, el Napoli fue superior a la conclusión de los dos tiempos, no menos cierto resulta que, como ya sucediera en Mánchester ante el City, el equipo volvió a quedarse algo lejos de la mejor de sus versiones. Y aun así, de igual modo que tuvo ocasiones para empatar ante Guardiola, anoche, ante el Inter, de no ser por Handanovic y una ligera desviación en la puntería, dispuso de ocasiones para terminar salvaguardando los tres puntos. El Inter también las tuvo, a todo esto. Pues lo más chocante que trasciende de la noche es, en definitiva, un resultado sin goles después de tal contienda. A pesar del tropiezo, Sarri podrá sacar en claro que su convenio con Hamsik, por el cual le retira siempre del campo en torno a los sesenta o setenta minutos disputados, está dando sus frutos: el eslovaco completó una de sus mejores actuaciones en lo que va de curso. Ágil en el manejo del esférico (completó 80 pases con un 88% de acierto, interviniendo 90 veces), permitió al Napoli mantener siempre activo el costado izquierdo. Primero con Ghoulam e Insigne, como de costumbre, y después con Zielinski y Ounas, como interior y extremo. En la noche en la que el Calcio, homenaje a antaño, se olvidó de los goles para advertir, en cambio, que progresa a partir de su labrada riqueza.

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