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EL LUGAR DE SUSO FERNÁNDEZ

Al Milan de Vincenzo Montella no le están saliendo bien las cosas en este segundo año de convivencia. Por no salir, de hecho, es que ni si quiera está sacando en claro las certezas sobre las que erigió su fortaleza el curso anterior. Así que en la campaña que debería estar siendo la de su confirmación, tras un verano donde la sociedad confío hasta el último cero en dar el espaldarazo definitivo al regreso del navío rossonero, lo cierto es que en estos primeros meses de competición el proyecto lombardo vira sin un rumbo claro. Como si todo lo conseguido hasta hace unos meses hubiese servido más bien de poco.

Suso Fernández (23), celebra con el Milan 2016/17. Foto: Tullio M. Puglia/Getty Images Europe.


Montella ya ha probado el 3-5-2, el 4-3-3 o el 4-4-2

A fin de cuentas, como puede resultar lógico, uno no consigue de la noche a la mañana emprender de nuevo su marcha como si todo siguiera tal y como lo había dejado, cuando en realidad lo que ha cambiado es el plantel casi por completo. Así que en esas, con octubre pereciendo ya en el calendario, Montella no ha adivinado hasta el momento más evidencias que las de Donnarumma y Suso, dos de las cuatro únicas piezas que, por norma general, se han mantenido intactas en el once titular. Y eso que, para más inri, tampoco está contando con las mejores versiones del portero y extremo. El contexto no favorece a ninguno. El Milan no está atacando bien y se puede sentenciar, en pos de la forma con la que arma su juego, que defiende todavía peor, independientemente de la manera en la que el rival amenace su integridad. El equipo, dada la prematuridad de los hechos, se lanzó al agua con una tripulación nueva y sin tiempo para definir una ruta. O, en el mejor de los casos, un abanico de alternativas. Así pues, hasta que Montella resuelva la cuestión, no queda más remedio que esperar la lucidez de alguna individualidad que señale el paso a seguir.


Ese hombre, a tenor de lo visto a lo largo de este primer tercio del curso, no es otro que Suso Fernández. El futbolista gaditano, el más destacado de los diez de campo durante el año pasado al partir desde la derecha para rematar (7 goles) y asistir (en 6 ocasiones) con su pie izquierdo por dentro, apunta a repetir de nuevo como la pieza sobre la que rija el proyecto. Y a pesar de ello, de la trascendencia que tuvo durante el curso anterior y de la que le confía el colectivo cada vez que se encuentra sobre el césped, ha resultado, en cambio, el peor parado cada vez que Montella ha salido con una línea de tres defensores (3-5-2). Suso, como ya ha quedado demostrado, se torna más efectivo -y, por ende, peligroso- cuanto más cerca actúa del vértice del área. Pues allí, de esta forma, es donde desarrolla la doble función que tan buenos réditos proporcionó al Milan 2016-17: sirve como piedra de toque sobre la que enfocar la salida -a menudo ejecutada por su banda- y conectar con el lateral e interior de dicho sector; para entonces, una vez le llega el esférico, sacar a relucir su acción predilecta. Esa que, ya descrita, le encara sobre el que a priori será el peor pie del lateral contrario.

Suso, como ante el Chievo, rinde mejor por derecha

Aunque entre las muchas carencias que viene arrastrando el Milan desde que arrancase la campaña hay una, especialmente, que sobresale por encima del resto. El equipo está defendiendo mal y eso, como así reflejan los 14 tantos que ha encajado en estas diez primeras jornadas, resulta incuestionable. Sin embargo, la explicación a este problema no reside solo en una simple cuestión técnica, pues por supuesto que se han producido errores en las marcas y las coberturas, sino por responsabilidad de una dolencia táctica que por muchos sistemas que haya querido probar Montella, lo único que se puede sacar en claro hasta ahora es que el equipo duda hasta de su misma sombra. A estas alturas, aún no existe una estrategia concreta que sea capaz de limar la cuantía de asperezas que se han ido produciendo a partir de un hecho tan sencillo de explicar, como dañino está resultando: el Milan, que quiere construir su fútbol en torno a la pelota, se está mostrando incapaz de apoderarse del espacio que todo equipo organizando a partir de esta misma idea requiere para desarrollar exitosamente su maniobra. De esta forma, sin la competencia para intimidar desde la posesión, el escenario más repetido por el presente Milan es un desapego entre sus líneas que, inevitablemente, conduce al yerro.

Suso: "En los últimos partidos no hemos ganado los partidos que debíamos vencer, por lo que existió un poco de preocupación; debemos seguir hacia delante. En ataque me siento bien con Kalinic, André Silva y Cutrone, aunque sean jugadores con cualidades diversas"

En el plano individual, a decir verdad, tampoco es que le esté saliendo ni mucho menos a pedir de boca. Si en lo defensivo lleva acumulados una serie de fallos impropia del nivel que se le presupone a la línea, no muy distinto está resultando el bagaje en las otras dos zonas de por delante. Algo que ha llevado a cuestionar, de hecho, si Montella cuenta en su plantilla con las piezas idóneas con las que desarrollar su teoría. Biglia, a tenor de lo visto hasta el momento, está ralentizando en exceso una posesión del esférico que, sobre el papel, debería resultar mucho más fluida de lo que en realidad está mostrando. Kessié, Bonaventura y Çalhanoglu, interiores y extremo en ese mismo orden -en función de las circunstancias-, tampoco están logrando mostrar el impacto, la agitación y la pegada por las que, cada uno en su debido momento, aterrizaron en el vestuario de San Siro. Así como en la delantera, a excepción de André Silva -no encuentra cierta regularidad- y de lo que pueda ofrecer Kalinic, Cutrone casa con un estilo distinto al de someter al rival al borde del área. El fútbol moderno, como bien sabe Montella, no espera a nadie. Así que mientras da con la fórmula, lo más sensato sería garantizar a Suso el clima y el contexto idóneos para al menos rodear el obstáculo.

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