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CANDREVA Y MONTELLA EN LA MEJOR NOCHE DE ICARDI

El Inter consiguió la victoria en uno de los derbis más vibrantes, por emoción y montante técnico, de cuantos se recuerdan en los últimos tiempos. Icardi fue el protagonista de una velada que, a buen seguro, tardará muchos años en disipar de su memoria. El argentino se marchó del césped con un hat-trick bajo el brazo, lo que permite al Inter alcanzar la segunda posición. Por encima, incluso, de la Juventus y a tan solo dos puntos de diferencia con respecto al Napoli. Es posible que el combinado nerazzuro regente, a día de hoy, el fútbol menos elocuente de esta triple contienda, pero no menos cierto resulta el hecho de que ostenta al futbolista más determinante -por eficiencia- del campeonato.

Mauro Icardi (24), en la celebración de su tercer tanto ante el Milan. Foto: Diez.hn


Con Valero y Candreva, el Inter volcó su primer tiempo por derecha

En una primera parte de mucho paladeo, donde ambos equipos se tomaron su tiempo en arrimarle la mano a su contrario, el Inter embocó al descanso el túnel de vestuarios con la sensación de quien se sabe superior. Al menos, en cuanto a los puntos, debido a que el equipo de Luciano Spalletti se apropió de las dos ocasiones más claras. La primera se estrelló en el larguero, tras un disparo desde la frontal de Antonio Candreva. Y en la segunda, sin embargo, el Milan no gozó del mismo beneplácito. Fue precisamente el extremo italiano, uno de los nombres más destacados en el cómputo global del encuentro, el futbolista encargado de servir el centro lateral al desmarque de Mauro Icardi. Aunque Candreva, al margen de la asistencia, brilló en más zonas que desde la línea de cal. Tanto él como Borja Valero, mediapunta desde el principio en el 4-2-3-1, asumieron la responsabilidad de asentar a los nerazzurri mucho antes de que lo hiciera su rival. El medio español, en fase de salida, adoptó una peculiar posición cayendo por derecha a la que el Milan, por su parte, jamás adivinó respuesta.

Con Vecino y Gagliardini en el doble pivote, Valero ofreció una solución de manera constante como falso interior derecho. Así, mientras uruguayo e italiano cercioraron una vía de pase alternativa en campo contrario, el español se convirtió a su vez en el mejor socio de Candreva. El extremo, conviene apuntar, se mostró sumamente incisivo tanto en los apoyos a los que ya acostumbra, como en cada arrancada que compartió por fuera con D’Ambrosio. De esta forma, el Inter fue poco a poco adueñándose de la primera mitad, hasta que Icardi, quien presumiblemente no había participado hasta el momento en una sola acción de verdadero provecho, materializó el uno a cero. El argentino, como más abajo detallaremos, terminó siendo como de costumbre el hombre más destacado para el Inter. Pues, como hace tiempo dejó de ser noticia, el atacante deja siempre la impresión de recabar más goles en su cuenta que toques o envíos completa de manera acertada. Nada más lejos de la realidad, acabó anotando un hat-trick habiendo tocado dos veces la pelota dentro el área. Una frivolidad que aplastó, como no podía ser de otra forma, la retahíla de variantes que Montella fue introduciendo.

La lectura táctica de Montella se reflejó en el resultado

El técnico milanista, de hecho, consiguió que su equipo fuese mejorando a raíz de sus decisiones con el paso de los minutos. Si en un primer momento ingresó al césped en el 3-5-2 más repetido a lo largo de las últimas semanas, el Milan adoleció una insistente desmaña a la que Vincenzo tardó en descubrir remedio. Con Suso y André Silva como doble punta, y con Valero muy pendiente de encimar a Biglia cuando el Milan ejercía su salida, el cuadro rossonero expuso una evidente falta de profundidad que litigó su capacidad ofensiva. Por lo que Montella, consciente de la dificultad que suponía inquietar con tan poca capacidad para acercarse, cuanto menos, al área defendida por Handanovic, completó entonces el primer cambio sustancial del encuentro: retiró a Kessié para retrasar a Suso al interior derecho. El gaditano, que durante el curso pasado fue el jugador más destacado del Milan por derecha, desde donde podía encarar y chutar por dentro con su pie izquierdo, demostró ayer que el rol como punta del 3-5-2 no está hecho a su medida. Y muy poco tiempo le bastó para evidenciarlo.

Con Cutrone, especialista en tirar los desmarques a la espalda de la defensa, y con el propio Suso más abajo, el Milan ganó enteros al comienzo de la segunda mitad. El español, desde su nueva posición, logró pisar su zona de confort de la manera que a él le gusta. Y en la primera ocasión que tuvo, gracias a la ingenuidad de los defensores del Inter, clavó el empate a uno. A fin de cuentas, el Milan pudo sacar en claro dos lecturas con el cambio: que Suso no es un delantero al uso y que Kalinic, por sus particularidades con la pelota, se hizo más indispensable sin necesidad de jugar un solo minuto (por lesión). Lo cierto es que el Inter tardó muy poco en arrojar la réplica. Y si previamente había sido Candreva por derecha, en esta ocasión fue Perisic, desde el costado contrario, el encargado de asistir a Icardi. Un nuevo golpe del Inter que obtuvo, sin embargo, una nueva contestación por parte de Montella. Quitó a Romagnoli para dar entrada a Locatelli, en un doble pivote con Biglia, para reorganizar el sistema en un 4-4-2. Suso, que volvía al extremo que antaño ocupaba, resituó a Borini como lateral derecho y de un centro del mismo al segundo palo, Bonaventura volvió a poner las tablas en el resultado.

Icardi, con muy poco, lució en su máximo esplendor

Aunque el Milan terminó mejor el encuentro y supo reponerse continuamente a los golpes que le fue arremetiendo el Inter, el recuerdo de la noche permanecerá siempre ligado a l oportunismo de Mauro Icardi. El delantero argentino realizó, sin temor a equivocarnos, su mejor noche desde que juega en Europa. No fue su actuación más completa, ya que sus números tampoco invitan a pensar lo contrario: nueve pases buenos (de once intentados), 24 toques de balón (por 38 de Handanovic o 39 de Donnarumma, para que sirvan como ejemplo), tan solo recuperó un esférico y, sin embargo, ejecutó el hat-trick (en cuatro disparos a puerta) más trascendental desde que se desempeña profesionalmente. Le hizo dos goles a la Fiorentina a principios de este mismo curso, consiguió remontar ante la Roma con otro doblete, empató en Bologna en la recta final, le endosó otro a la Spal y, en esta ocasión, firmó un trío de goles que le hacen ya sumar nueve en ocho jornadas disputadas. Mauro Icardi, a sazón de lo que demostró anoche en el derbi, supone oro en paño para un Inter que, en gran medida gracias a su delantero centro, ha conseguido sumar 22 de los iniciales 24 puntos en juego por primera vez en los últimos quince años.

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