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LOS PRIMEROS PASOS DE PIOLI EN FLORENCIA

La Fiorentina de Stefano Pioli promete dar mucha guerra. El proyecto, totalmente nuevo tras desprenderse de hasta una decena de futbolistas que el curso pasado pugnaban por una vacante en el sistema de Paulo Sousa, avanza hacia una nueva dimensión. Y aunque el camino será largo, ya que no se ha dejado títere con cabeza, incluida la del técnico, lo que sí se puede aventurar a estas alturas es que el club toscano no está dispuesto, a pesar de tanto cambio, a rendirse tan temprano. La Fiorentina, habiendo reformado el fondo, trabaja ahora en la forma. La que mejor se adecue al glosario de Pioli. Y que sobre todo, ante cualquier otra certeza, logre minimizar las secuelas competitivas que puedan aflorar de una fuga cualitativa de tal envergadura.

Los jugadores de la Fiorentina celebran uno de los tantos conseguidos ante el Bologna, en la Serie A. Foto: Zimbio

Pioli ha esbozado un sistema muy ofensivo

Stefano Pioli ya ha comenzado a perfilar a mano alzada la ruta por la que pretende enderezar a su nueva platrásla. Rompiendo con el arquetípico 3-4-2-1 de Paulo Sousa, el técnico italiano ha dibujado a la Fiorentina en un 4-2-3-1. Un módulo que, a estas alturas, dispone sobre el césped de hasta ocho futbolistas diferentes con respecto a hace solo unos meses. Davide Astori, Milan Badelj y Federico Chiesa son los únicos que se mantienen si uno echa la vista atrás; y a pesar de tantas novedades, el colectivo está respondiendo bien a su nuevo tratamiento. No solo está ganando sus encuentros, sino que además vislumbra una evolución realmente positiva en sus expectativas. Muy superior, de hecho, a cualquier predicción que se pudo hacer sobre el conjunto este mismo verano. Y aunque la identidad, como es lógico, no se encuentre aún del todo definida, uno sí puede atestiguar en estas fechas que, siendo una de las plantillas más revolucionadas del campeonato, el cuadro está mostrando una entereza impropia para un proyecto que ha adoptado numerosos cambios y, por ende, se ha desligado por completo del método táctico que, hasta hace no demasiado tiempo, venía a precisar exactamente lo contrario.


Bruno Gaspar y Cristiano Biraghi, como laterales del sistema, han adoptado desde bien temprano una importancia capital en cuanto al desarrollo del nuevo estilo. Siendo dos futbolistas de mucho recorrido, de mucha ida y vuelta en el ataque-defensa, Pioli ha ideado una función particular para cada uno. Mientras que el brasileño, por derecha, funciona a golpe de riñón para subir y bajar por el mismo costado en indefinidas ocasiones a lo largo de un encuentro; por delante de él, Pioli ha decidido situar de manera estratégica a Benassi. De acuerdo a una minuciosa maniobra que permita al sistema no cojear por esta zona, el exfutbolista del Torino completa un movimiento trivial cuando la Fiorentina organiza su salida: mantiene en contacto su ratio de influencia, el que alude por dentro en torno a los medios, con el resto de atacantes que se mueven por delante. Por lo que, dicho de otra forma, Benassi, que primero actuó como interior con Mihajlovic, solo se deja caer por banda a la hora de conformar el repliegue.

Biraghi-Veretout-Thereau componen la ruta de salida

Aunque si por algo se está caracterizando esta Fiorentina es por la movilidad que ofrece en todas sus líneas. Así como Benassi desocupa el costado cuando el equipo tiene el balón y no resulta extraño ver caer por ese lado a otros como Thereau o el propio Chiesa; la directriz en este sentido, conviene destacar, es despejar el carril a Gaspar. Biraghi, por el contrario, cumple con otra tarea además de esprintar hasta línea de fondo. En el centro del campo, el doble pivote de Badelj y Veretout responde de manera muy positiva, puesto que ambos han aflorado pronto un entendimiento entre coberturas y apoyos, que además constituye la primera cilindrada que adopta la Fiorentina en su faceta ofensiva. Y eso que Veretout, a todo esto, entabla -al margen de Badelj- otra conexión dentro del módulo: con Biraghi, por izquierda. La idea de juego hasta el momento desarrollada es bastante clara: una salida rápida, a pocos toques, que no requiera de un asentamiento sobre el terreno rival para amenazar con fundamento. Pues en este sentido viene a ser Thereau, haciendo valer sus centímetros (189) para potenciar una ruta aún más directa, quien se encarga de mantener siempre erguida la posición colectiva.


De esta manera, con Biraghi, Veretout y Thereau, la Fiorentina da forma a una combinación de tres puntas con la que organiza su salida. Siempre y cuando, evidentemente, la misma no se ejecute de una manera más vertical ante la velocidad de Gaspar, Chiesa o el mismo Biraghi por fuera. En esas se encuentra Pioli, en construir la ruta más práctica, sencilla y a la vez tediosa (de parar por su rival) que le permita hacer llegar la pelota a su referencia dentro del área, Giovanni Simeone. El delantero argentino será posiblemente el elemento más complejo de mantener conexo con los otros nueve futbolistas de campo. Su evolución, como la del sistema, está aún por llegar, pero también en este aspecto la Fiorentina ha querido quebrar con lo establecido: ha recurrido a la baja de Kalinic con un perfil antagónico en cuanto a sus formas dentro y fuera del área. Será, con sus tantos, el termómetro más fiable del proyecto. Aunque Pioli, sabedor de la importancia de tenerlo todo bien anclado, ha decidido comenzar por el costado izquierdo.

La evolución de Chiesa está siendo óptima  

Federico Chiesa está siendo uno de los nombres más destacados del arranque. Extremo clásico con Paulo Sousa, de los de recibir, encarar y avanzar hasta línea de fondo, siendo diestro y actuando por derecha, para después centrar; en este inicio del curso ha comenzado a actuar por izquierda. Esto es a pie cambiado, lo que también ha modificado su zona de influencia. Su crecimiento ya apuntaba muy alto con el luso, cuando le convenció de medir sus esfuerzos en ataque y en defensa. Pero es que con Pioli, sin todavía arribar al primer mes de competición, su crecimiento amenaza con rebasar cualquier barrera hasta el momento prevista. Chiesa, por su velocidad en la carrera, ostenta el cumplido de hacer despegar al equipo por su propia cuenta, trascendiendo más allá de todo lo descrito hasta esta línea. Recibe en campo contrario, como de costumbre, para entonces, desde su perfil contrario por naturaleza, explorar una ruta alternativa a la de servir el balón cruzado al área. Encara, regatea hacia dentro y posee potestad para dar por cerradas las jugadas con un disparo. Pues ahora, y hasta que Eysseric retome el ritmo, Chiesa, desde el pico del área, supone el argumento más desarrollado de esta nueva Fiorentina.

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