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LA LAZIO: LA GRAN TRABA

La Lazio de Simone Inzaghi lo volvió a hacer en el día de ayer. Si hace tan solo unas semanas fue a la Juventus en la Supercopa, en esta ocasión le tocó al Milan, en el Olímpico, quien cayó aplastado en un contundente cuatro a uno. El cuadro romano, reforzado meticulosamente durante el último mercado, no precisó sin embargo de sus últimas incorporaciones para batir a Montella y compañía. Lo hizo, de hecho, con un bloque lo más parecido al del último curso. Aguerrida en su ya clásico 3-5-2, la Lazio amenaza con convertirse en este curso juez y parte de la parte alta del campeonato italiano. Inzaghi y sus chicos presumen de tenerlo todo muy claro.

Ciro Immobile (27) celebra uno de sus tres goles ante el Milan durante el domingo. Foto: Sports Illustrated


Montella mantuvo el sistema 4-3-3 de antaño

El Milan, a decir verdad, arrancó el partido mejor que su anfitrión. Tras el parón internacional, Montella preparó para la ocasión un mediocampo dispuesto por Biglia como pivote y Kessié-Montolivo de interiores; por delante, Borini y Cutrone, como extremo y punta, a la izquierda de Suso. Módulo que la Lazio calibró hasta cogerle el punto; y cuando lo hizo, mediada la primera parte, el escenario giró por completo. Pues aunque la presión capitolina, como de costumbre, fuese orientada a atascar la posesión de su contrario, el Milan, muchas veces en largo desde su defensa (Bonucci-Musacchio) logró encontrar en distintas ocasiones una buena posición de remate para sus hombres de ataque. Aunque lo cierto es que, a pesar de tener más tiempo el balón de su parte, el cuadro rossonero no dispuso de un argumento lo suficientemente sólido con el que asentar la posesión en campo contrario. El dominio, que realmente nunca llegó a ser tal, poco a poco fue cediendo en favor de la medular laziale.

Inzaghi supo situar la trampa en el mediocampo

La Lazio, con Lucas Leiva, Parolo y Milinkovic-Savic en el medio, por detrás de Luis Alberto e Immobile, pronto se cercioró de que cortar la comunicación interior del Milan, aquella que dirime entre Biglia y los centrales, suponía la medida más efectiva de trabar a su huésped. Pues además, con Calabria en lugar de Conti, Montella tampoco pudo echar mano de una segunda ni tercera vía con la que dar salida a la posesión, a su manera, en un estilo que terminó siendo arrollado por uno de los contragolpes más verticales de cuantos asolan hoy en día a Italia. Así llegó el cuarto, el de Luis Alberto, aunque Immobile, antes de su asistencia, para entonces ya había dispuesto de otros tres tantos, penalti incluido, desde dentro del área de Donnarumma. El resultado, no obstante, no evidencia otra cosa que el tedioso trabajo que tiene por delante Montella. Eso, en parte, y que la Lazio puede alardear junto con el Napoli a estas alturas de ser el proyecto más asentado del Calcio; ya que por algo son quienes menos han cambiado.

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