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COMBATIR LAS AUSENCIAS

La pérdida de calidad resulta evidente. Supone un hecho incuestionable pensar que la Juventus del curso pasado atesoraba una defensa de mayor potencial a la que ahora dispone Massimiliano Allegri, sin Bonucci ni Alves de por medio. En lo defensivo, y más si cabe en lo creativo, la Juventus se ha visto desprovista de dos quilates que en este mismo instante, si las circunstancias así lo precisasen, no encontrarían impedimento alguno para hacerse hueco en los vestuarios más célebres de cuantos dispone hoy día la Copa de Europa. Dos salidas que ya se han hecho notar a estas alturas y advierten convertirse en la principal amenaza. 

Miralem Pjanic (27), durante un partido en esta nueva temporada con la Juventus. Foto: Juventus.com

Sin Bonucci, Chiellini ha dado un paso adelante en la salida de balón

La Juventus de la temporada anterior, la del 4-2-3-1, adoleció un mal técnico-táctico que no fue capaz de sacudirse por su propia cuenta hasta que el entorno europeo al que acostumbra le exhortó la solución. Armando en estático, con su rival muy replegado, tal y como le sucede jornada sí y jornada también en la Serie A, el colectivo (todavía hoy) se ve muy mermado a la hora de encontrar soluciones alternativas a las del centro lateral, aquel que busca(ba) siempre a Mandzukic dentro del área, con tal de superar este tipo de encrucijadas sin espacios. Si bien tanto Pjanic como Dybala, los dos mejores talentos que esta plantilla es capaz de reunir por dentro, se veían ferozmente acotados en cuanto a sus movimientos, la destreza de Cuadrado o Alves -y en otras ocasiones los dos juntos-, para servir el centro, resultó entonces el recurso más acometido para acercar el peligro. Una situación que ahora, de hecho, parece haberse vuelto un dilema de todavía mucho peor arreglo. Porque ya sin Bonucci ni Alves, la Juventus no solo pierde a dos de sus mejores pasadores, sino que además, italiano y brasileño, formulaban ventajas por su cuenta.

La solución, por el momento, pasa por retrasar (aun más) a Pjanic

De esta forma, sin el pase corto ni el desplazamiento en largo de Bonucci, además de la cobertura interior que Alves logró edificar con Dybala y el mediocentro que actuase por derecha, Allegri ha visto así desmejoradas sus dos principales rutas de salida. A la ausencia del central, por el momento, responde Chiellini, quien, compañero por izquierda de Rugani, a lo largo de estos primeros encuentros se ha escenificado como primer pasador desde la zona baja del campo. Pues, salvo nuevo aviso, es y parece que será Pjanic el encargado de multiplicar sus funciones en la mitad del campo. El bosnio, por ahora en el 4-2-3-1, se mantiene en un doble pivote que requiere de su presencia un rol alternativo al que ostenta Khedira, su acompañante habitual. Pjanic, mucho más creativo, dinámico y técnico que el alemán se desenvuelve como regista dentro del reparto de tareas. Algo que ya hacía, de hecho, aunque la salida de Bonucci ha acrecentado tal nobleza. Puesto que Chiellini, por mucho que lo intente, no atesora la calidad de su excompañero en el control del esférico, será Pjanic quien deba disimular este aspecto.

El cambio de funciones, en cambio, no está resultando tan próspero. Hasta que el plan termine por mutar al 4-3-3 que añora Massimiliano Allegri, más aun con la llegada de Matuidi, la estrategia parece ir encaminada a terminar de pulir todos estos aspectos. El de la salida, más que nada, ya que a través de ella la Juventus puede encontrar la solución, o parte de la misma, a su atasco en los trescuartos de campo. Si bien Pjanic, como decíamos, debe ocuparse de dar los primeros pasos con el esférico sobre el campo contrario, tal rol desocupa, como es lógico, la zona del campo en la que de verdad, cada vez que aparece, se vuelve un incordio ante cualquier contrario. En la mediapunta, donde además combina con Dybala, es donde Miralem ostenta sus mejores actuaciones con la camiseta bianconera hasta la fecha. Por el momento es el argentino quien se acerca al bosnio, y no al contrario, lo que fortifica, además de Khedira, una línea más de pase al ejercicio de salida. La cual, salvo nuevo aviso, seguirá conduciendo por dentro, ramificará hacia fuera y acabará pereciendo en el punto donde conviven el extremo y delantero de la Juventus. Allegri es quien ha decidido programar el texto sobre sus extremos para otro momento.

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