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UN PROYECTO MÁS ASENTADO

Ni tan si quiera los más acérrimos seguidores del Inter podrán considerar a los suyos, en su sano juicio, unos firmes candidatos al título. Sin embargo, no menos cierto resulta que su victoria ante la Fiorentina, en casa, en el arranque del curso, encierra una serie de cuestiones muy positivas de acuerdo a sus intereses. No menos ilusionantes, conviene resaltar, que aquellas sensaciones con las que Juventus y Napoli, los dos máximos favoritos en todas las quinielas, completaron sus primeros noventa minutos del nuevo curso. En lo colectivo y, sobre todo, en el plano individual, la victoria del Inter evidenció, entre otras muchas cosas, la enorme diferencia que hoy en día separa los vestuarios de Pioli y Spalletti.

Los futbolistas del Inter celebran uno de los tantos ante la Fiorentina. Foto: FourFourTwo
Spalletti logró una preeminencia táctica por el centro
Este último, precisamente, alardeó en la rueda de prensa previa al encuentro de la extensa nómina de futbolistas que dispone en la mediapunta. La cual le quiso ir mostrando a su homólogo, quien no hace tanto tiempo era él quien ocupaba el sitio más respetable del vestuario nerazzurro, cuanto más oscura se fue cerniendo la noche. Lució a tan solo dos de ellos, uno por cada tiempo, aunque la ristra de futbolistas que pisó anoche esa zona para el Inter resultó, sin exagerar, de hasta siete nombres distintos. El Inter formó desde el principio con Valero y Vecino en mediocampo, como doble pivote de un 4-2-3-1 que Brozovic, unos pasos por delante, se encargó de orientar el paso que debía adoptar el esférico. Aunque el Inter tampoco precisó de una posesión sumamente recargada. El plan, en cambio, se resumió en un ejercicio de lo más pragmático. En todos los sentidos, de principio a fin, Spalletti supo imponerse a las decisiones de Pioli. De tal manera que si la Fiorentina, situada de la misma forma, ordenó pronto a Benassi a perseguir a Valero; el del Inter, más ávido en la respuesta, decidió rodear al mediocentro español de hasta tres futbolistas con tal de no atascar su salida.

Vecino, Brozovic y Candreva, donde en ocasiones también caía Perisic, ofrecieron a Valero una multitud de canales por los que transcurrir la pelota. Ya que mientras Candreva, extremo diestro por naturaleza se ofrecía por dentro, a la espalda del mediocampo ‘viola’, D’Ambrosio, como lateral de ese mismo sector, era el encargado de completar su hueco. Una constante que, una vez conectaba al pasador con los tres cuartos, generaba una ventaja deleitable a quien recibiera por detrás de Icardi para recibir y descargar el juego hacia cualquiera de las bandas, mientras el argentino mantenía ocupados con su presencia a los centrales. Pues, más que nada, este ejercicio parece ir encaminado a liberar al delantero a estas lindes. Spalletti, como es lógico, deberá seguir puliendo detalles en este y otros muchos aspectos, pero el súmmum de tal compendio resultó cuando Brozovic bajó hasta muy abajo a recibir, y Valero, con el piloto automático, corrió entonces a ocupar la zona que el croata había liberado. Un continuo movimiento de piezas que todo indica que, sea cual sea la zona en cuestión, pretende ir dibujando un triángulo que le permita ir generando superioridades sobre su contrario.

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En otro orden de cosas, a tono más individual, Spalletti debió marcharse satisfecho con la valentía que adoptó Milan Skriniar en la salida de balón, acostado al lado izquierdo de Miranda en la defensa, lo cual alimenta tal aparato táctico con los dos hombres del mediocampo; la agitación que provocó la entrada de Joao Mario, desde la mediapunta, durante la segunda mitad; y el olfato, bien si cabe intacto, que mantiene Icardi para atacar tirando el desmarque. 

Pioli tanteó por dónde debe trazar la estrategia
A pesar de tantos cambios y de lo que pudo representar el marcador, la Fiorentina también pudo constatar cierta sintonía. Mientras hizo del centro lateral hacia Simeone -quien debía librar el santo con Skriniar y Miranda defendiendo de cara al esférico, y aun así en no pocas ocasiones terminó resultando victorioso- su ataque más acometido, encontró desde el lado izquierdo su vórtice táctico. Fue desde ese costado por donde más logró avanzar el cuadro: con Veretout y Eysseric, desde mediocampo y el extremo, ambos futbolistas, de acuerdo a la verticalidad con la que reparaban la posesión en cada ocasión que debieron mediar con ella, resultaron las notas más positivas para la Fiorentina. El segundo, con plena libertad de movimientos, hacía y deshacía a su antojo el sistema cuando eran los de Pioli quienes buscaban la portería. Por dentro, junto a Benassi, trató en más de una ocasión de conectar con Simeone. Y aunque también en este aspecto el Inter se impuso con claridad, tal sector del campo, una vez regrese Saponara y Chiesa vuelva a ocupar su perfil por derecha, parece la vía más opulenta sobre la que Pioli deberá parapetar cualquier opción que manejen los toscanos.

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