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EL MILAN 2017/18 (I): PORTERÍA Y DEFENSA

Vincenzo Montella tiene previsto darle forma desde abajo a su nuevo proyecto. Desde los cimientos, bien armados, como se debe eregir toda construcción por nonada que parezca, el Milan ha centrado buena parte de su inversión en poner remedio a la zona más aculada del terreno. Desde la portería, con la tediosa renovación de Gianluigi Donnarumma, hasta reforzar los cuatro sitios de la (habitual) línea defensiva: con dos centrales y otro par de laterales. O incluso carrileros, de acuerdo al estilo. Cuatro llegadas, en efecto, y una ampliación de contrato. Los cuales, puesto que todos llegan para ser titulares, sumarán esfuerzos para hacer algo más que la tarea por antonomasia de evitar goles en su contra.

Leonardo Bonucci (30), durante un partido con el Milan en la pretemporada. Foto: Squawka/Getty. 


Montella cuenta con una primera ruta de salida

Durante los dos encuentros disputados ante el Craiova, en la ronda preliminar de la Europa League, el ejercicio más repetido por el conjunto lombardo fue el de sacar el balón por bajo. Siempre raso. De un área a otra. En un sistema automatizado que incluía, del primero al último, a los once futbolistas repartidos sobre el campo. Si bien durante el pasado curso la inclusión a pie cambiado de De Sciglio por el costado izquierdo obligó a Montella a trazar su salida por el costado derecho, el ocupado por Abate, Kucka y Suso; en este curso, con la llegada de Ricardo Rodríguez, un zurdo (¡y qué zurda!) por izquierda, ha significado desde el presente mes de agosto un cambio de estrategia. Así, con el suizo bien abierto, y aprovechando la profundidad de Andrea Conti por derecha, la misma que le lleva a ocupar buena parte de l tiempo en campo rival, inclusive el momento en el cual el equipo arma desde bien atrás; todo indica que este curso tal reparto del esférico quedará enfocado al costado contrario. Donde también operará Çalhanoglu.


Así pues, la línea que conformarán Conti, Bonucci, Musacchio y Ricardo Rodríguez no solo queda encaminada a reducir los 45 tantos que recibió el Milan durante la última Serie A; sino que además, todos de estreno, responden a una estrategia de mercado bien segmentada en hacer de la defensa, al uso, la primera piedra de toque del próximo módulo rossonero. Puesto que con el italiano, por la derecha, y el suizo, por izquierda, el club ganará enteros en su empleo de la línea de fondo, con tal de recorrer el carril para después servir el centro lateral; ambas piezas figuran encaminadas a sumar sus prestaciones al trato colectivo de la pelota. Debido a que está por ver, con el paso de los encuentros, qué ruta decide dar por asentada Montella, más aún cuando Leonardo Bonucci comience a entrar de seguido; el reparto de los centrales, por tanto, podría ir configurado con el ex futbolista de la Juventus por derecha y el argentino Musacchio por izquierda. Y que el prorrateo, en comparación a la campaña 2016/17, se vea potenciado en el envío por bajo y, sobre todo, a tenor del italiano, en el desplazamiento largo hacia campo contrario.

El equipo podrá organizarse con cuatro o cinco defensores

Puesto que, como destacábamos en la introducción de este mismo texto, la estrategia conducirá al Milan a circular siempre por abajo; esta peripecia incluye a su vez el desparpajo que deberá amoldar Donnarumma a su repertorio. Y por eso mismo, detentor de un margen de mejora tan amplio, a los 18 años cuenta en sus propios pies con la verdadera cota que podría alcanzar su trayectoria. Tanto en la pretemporada como ya ante el cuadro rumano en la ronda previa, el portero se ha visto también entretenido en jugar con la pelota desde dentro del área. Ya que ese será, con tal de mejorar la única cualidad de la que aún no presume, el kit a la cuestión que Montella le hará mejorar a su guardameta a razón de que el cuadro, como colectivo, arme su estilo en base al esférico: a jugarlo rápido, a pocos toques, que tampoco comprometan el aprendizaje (progresivo, como toda didáctica) que deberá desarrollar el joven portero italiano en este sentido. 

No obstante, la llegada de los refuerzos y el conjunto de singularidades que todos reúnen dibujan en beneficio de Montella un amplio abanico táctico entre sus posibilidades. Con Ricardo Rodríguez y Andrea Conti por fuera, con recorrido y un astuto empleo del esfuerzo entre ida y vuelta, el técnico napolitano podrá reunir una defensa conformada por hasta cinco defensores; tres centrales y dos carrileros de profundo recorrido. Con Leonardo Bonucci, Mateo Musacchio y Andrea Romagnoli como trío defensivo, el Milan reforzará con ahínco dos variantes de suma importancia. La primera y más sencilla invita a pensar que el cuadro, con dos o tres de los centrales ya mentados sobre el terreno, potenciará su poso defensivo y corregirá su balance en transición. Pero además, con Bonucci como tenor, en un perfil análogo al que vestía para la Juventus, el cuadro podrá además alardear de la doble salida que domina su nuevo central, tanto por bajo, a la carrera que después le hace conectar con un par en mediocampo; como en largo, mediante un desplazamiento desde su pie derecho que sirva en ventaja el desmarque del atacante en cuestión. Y aunque quede por saber quién actuará como tal, por ahora, el levantamiento avanza con respecto al patrón correcto. La primera piedra ya está puesta.

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