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TODO EL MUNDO ESPERA A MURIEL



Aún no ha aterrizado en Nervión y Luis Muriel ya se ha convertido en el objetivo más codiciado del próximo Sevilla de Eduardo Berizzo. Será, quizás, por su propia forma, la de un atacante no distinguido especialmente por su altura –aunque tampoco se puede considerar pequeño a su metro-ochenta–, de complexión robusta y pasaporte colombiano, como si el recuerdo de alguien no tan lejano continuase todavía merodeando; el hasta hace nada futbolista de la Sampdoria ha despertado el interés de propios y extraños al convertirse en la compra más cara del club en toda su historia. Cumplirá 27 años en la que será su nueva casa, si todo marcha según lo previsto, cuando la temporada encauce hacia la primavera, la estación que todos los futboleros entienden como la desembocadura donde se recogen los frutos que uno ha ido sembrando durante los ocho meses anteriores del curso. Y podrá hacerlo entonces con diez, quince, veinte o ninguna instantánea sonriendo en su memoria. Pues así, desde que llegase por primera vez a Italia y hasta ahora que la deja, ha trascendido la carrera del de Santo Tomás. Entre idas y venidas de lesiones, siempre con el asunto del gol a cuestas.


Marco Giampaolo, técnico de la Sampdoria, sobre Luis Muriel: "Cuando llegué al equipo, todo el mundo me lo pintó como un atacante anárquico, poco sacrificado, indolente con el resto de sus compañeros sobre el césped. Hoy, sin embargo, puedo decir que el colombiano es todo lo contrario. Tiene medios que yo he visto en pocos atacantes hasta el momento. Está en sus manos dar un salto de calidad consigo mismo, para sintonizar su vida fuera del campo con la deportiva. Llega un momento, un año en el que se madura: espero que esto haya llegado para él". 

Porque desde que aterrizase en el Calcio en 2011 procedente del Granada, aficionados y rivales permanecen atentos a que Muriel rompa el cascarón de una vez por todas. Todos conocen su pie, el diestro, como enseña de un férreo golpeo lejano; su potencia en carrera, en una de las especialidades de la casa, cuando, sin importar la distancia que mantenga con respecto a la portería, arranca con el balón entre sus zancadas; su tren inferior, el cual, sumado a su galopada, hacen del colombiano un atacante de difícil anclaje cuando azuza –ya que antepone su potencia al regate– contra la defensa; y su demarcación, la que, acostumbrado en Génova a habitar lejos del área, entre repliegues y transiciones, le caracteriza por ser un atacante que funciona mejor acompañado, debido a su ritmo y poco posicionamiento. Lo que obligará a Berizzo a rodearlo de buena manera. Solo así, bien envuelto, en un escenario que, a expensas de ser todavía descubierto, a buen seguro lo mantendrá más cerca de la puerta de lo que estaba en el Luigi Ferraris, Muriel, entonces, consiga la foto que tanto desea.



- Fuente imagen principal: Youtube.
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