, , , , , , , , , ,

PATRIK SCHICK PARA MASSIMILIANO ALLEGRI

La Juventus continúa a lo suyo. Si no era suficiente el dominio institucional que atesora en Italia, que le ha hecho levantar los 6 últimos Scudetti de manera consecutiva, además de las tres últimas copas nacionales y otras tantas Supercopas, el cuadro bianconero, como ya hizo el pasado verano, ha adoptado una política opresora en cuanto a sus fichajes. Una absorción de talento que, si primero fueron Gonzalo Higuaín y Miralem Pjanic, en esta ocasión ha adquirido los servicios de la principal revelación del curso más reciente: el atacante checo Patrik Schick. Un delantero técnico, de tanta proyección (21) como voracidad exhala su cuantía de destrezas.

Patrik Schick (21) celebra uno de sus goles durante este curso con la Sampdoria. Foto: Eurosport

La Juventus refuerza una de las posiciones menos profundas de la escuadra

El paso al 4-2-3-1, con el cual Massimiliano Allegri llegó a acumular sobre el frente ofensivo a sus tres (y únicos) principales artilleros del equipo, y a lo que se debe sumar el acople de Dani Alves como extremo por derecha en la recta final del curso y la otrora lesión de Marko Pjaca que aún, y desde hace bastante tiempo, lo mantiene en el dique seco, imposibilitó las opciones desde el banquillo al técnico livornés. Un mal que, a la postre, terminaría siendo fundamental en el encuentro más importante -por posibilidades y momento- del presente lustro blanquinegro. Pues Schick, a lo sumo, no solo incrementa la cualidad técnica del conjunto, sino que profundiza la mentada parcela siendo uno de los mejores talentos descubiertos durante la última campaña. El checo, de un tiempo a esta parte, el mismo que se perdió Luis Muriel por lesión al frente de la Sampdoria, y por ende lo que le abrió de par en par las puertas a la titularidad, no titubeó un instante en aprovechar la oportunidad. Y es que dio por finalizada la campaña, la primera como profesional del fútbol italiano, con trece goles en 35 encuentros disputados; de los cuales en tan solo quince ocasiones partió desde el inicio.

Calidad técnica y gol, se ha destapado como una de las revelaciones del curso europeo

Mapa de calor Schick vs Inter. Mucha movilidad fuera del área. (Click)
Su ya mentada estatura, la cual le aproxima a los dos metros, no le supone impedimento alguno para moverse cual pez en el agua lejos del área. Tanto de espaldas, para bajar el esférico y hacer progresar a los suyos, como para recibir y combinar con el resto, Schick funciona de atacante lo más parecido a una bisagra entre las dos últimas líneas del terreno de juego. Con preferencia a la derecha, si es que tiene que caer a banda, si Allegri decide mantener el módulo actual, se antoja entonces elemental la futurible conexión que puede surgir entre el checo, Dybala, Alves y el mediocentro de dicho sector -que ha venido ocupando Pjanic-, en la parcela que la Juventus ha logrado ir construyendo a lo largo de la temporada como la más fructífera del sistema. Pues ahí la movilidad de Schick para alejarse y atraer consigo la marca, lo que a su vez clarea el espacio a la llegada de un compañero (que bien podría ser el argentino, el de Córdoba; brasileño o colombiano, en el caso que fuera Cuadrado o el propio Dani Alves), refuerza de esta forma, muy concienzudamente, la propuesta base.

Patrik Schick, en su primer año en la Serie A: 11 goles y 3 asistencias en 32 partidos disputados (14 como titular). 

Está por ver qué rol decide otorgarle el técnico a su nueva joya. Un futbolista que además, como resulta lógico, presenta del salto otra de sus virtudes más destacadas. Tanto en el ataque, como amenaza en el juego de estrategia, ya sea a balón parado o bien a través de una de las primeras rutas de la Juventus ofensivamente, el centro lateral; como para ayudar a los suyos, en su propia área, cuando la exigencia requiera despejar cualquier acercamiento por alto del contrario en cuestión. Aunque su plato fuerte, conviene subrayar, lo atesora en su intrínseca capacidad de los tres cuartos. La técnica individual que apodera, acompañado de su fina y estética zancada, con la cual logró hacer viral su individualidad más parecida a la del mismísimo Dennis Bergkamp, desvela otro de las muchas esencias que despierta su llegada. Un trato con el esférico, eso sí, que en la Juventus deberá pulir cual puente asociativo, dado el habitual dominio del espacio que presenta el equipo en la competición, y no de primera lanza, como ha venido requiriendo en Génova acompañado por Quagliarella y mediante el uso del contragolpe. A lo largo del curso, durante los meses que tardó en adaptarse el 4-2-3-1 a las cualidades técnico-tácticas del conjunto, el sistema adoleció de un mal en estático, cuanto más cerca se aproximaba a la zona rival, que en numerosas ocasiones resolvía mediante un automático envío desde el costado. Una fórmula que ahora, con Schick, Allegri no parece encaminado a querer alejar, sino más bien todo lo contrario: potenciar con un virtuoso en hacer y dejar jugar, y que, sobre todo, no vira un ápice del estilo general. Será, no cabe duda, mucho más que el refresco a cualquiera de cuantos puntas precise a seguir utilizando la Vecchia Signora.

Artículo relacionado: 'La Sampdoria progresa adecuadamente' - Análisis táctico de la Sampdoria de Marco Giampaolo

Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario