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LEONARDO BONUCCI: PARA TODO Y CONTRA TODOS

Zinedine Zidane trabaja a contrarreloj para dar con la carta que rompa con la baraja. No será algo sencillo, así como tampoco debiera ser -en condiciones normales- una tarea fugaz, un mero trámite, pues a fin de cuentas la Juventus no arriba por casualidad a Cardiff con apenas tres tantos encajados en lo que va de Champions. Seguramente, por fortuna de Massimiliano Allegri, mucho le deba el conjunto a su central más imperioso del trío que, se presupone, saldrá de inicio a contrarrestar la pegada del Real Madrid. Leonardo Bonucci, por alto y más aún por bajo, destaca como uno de los defensores más completos del momento. Siempre atento a cada acción, su quirúrgica precisión en lo simple refuerza, por lo que desempeña, su verdadera valía.

Leonardo Bonucci (30) celebra un gol con la Juventus durante esta temporada. Foto: Juventus.com

Como central “interior” de la BBC, Bonucci destaca por su buena salida del esférico

Mapa pases Bonucci vs Napoli (88% acierto): muchos hacia el lado izquierdo
Ya desde los tiempos de Andrea Pirlo en la Juventus, y más concretamente en los últimos, cuando el centrocampista italiano no aposentaba la agilidad requerida para librar este tipo de acosos, Leonardo Bonucci despertó como la ruta de salida más segura del campeón italiano. Por bajo, para combinar en corto con el regista que desempeñe en aquel preciso instante -ya fuese el propio Pirlo, Marchisio, ahora también Pjanic o, incluso, Khedira-, el central garantiza esa pequeña carrera, entre su portero y unos metros más arriba, con la cabeza bien erguida y sin alejar ni un instante la pelota de su bota. Esa seguridad que transmite Bonucci en la fase inicial del juego bianconero, que durante tantos años lleva perfeccionado, resulta en estos momentos la primera puntada del estilo que Massimiliano Allegri ha venido aderezando con el paso del tiempo. Lo de correr con el pecho levantado, oteando el infinito, representa algo más que una evidente tranquilidad en lo suyo, pues Bonucci, ojo avizor, atiende siempre a cualquier desmarque de ruptura que se produzca en los otros tres cuartos del campo. Su pierna derecha, en largo, se encargan de hacer el resto. De esta forma, como describíamos con Mario Mandzukic en su demarcación por izquierda, Leonardo completa el trasvase del esférico cuando, como a buen seguro sucederá en vistas al encuentro ante el Real Madrid, la presión obligue a la Juventus a errar una sola entrega en su propia parcela. Envío por alto, sin ni mucho menos rifar el esférico, y que el croata, o en su detrimento Higuaín, pugnen por él a unas cuantas parcelas de distancia.

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De esta manera, y ante escenarios de mayor dominio territorial, el mismo Leonardo Bonucci es el encargado de tomar la altura idónea para acotar el yugo. Giorgio Chiellini y Andrea Barzagli, teóricos escoltas de éste, se sitúan bien abiertos en el movimiento de salida, empujando a los laterales a tomar posiciones algo más arriba, lo cual ensancha y favorece dicho ejercicio de supremacía. En caso de pérdida, pues también suele ocurrir -y ocurrirá, a buen seguro, el próximo sábado en Cardiff-, la Juventus redobla su riesgo: pues los centrales, atendiendo a la longitud a la cual se encuentren de la recuperación contraria, no se esfuerzan en primera instancia en regresar corriendo a su puerta, sino que más bien, si lo consideran probable, gustan de meter la pierna y contraatacar a contrapié del oponente. Son, en buena medida, dos centrales con buen sentido de la anticipación -y la agresividad que esto requiere- en el momento de salir a atajar, y sobre todo alejar de su área particular, cualquier tipo de acción/recepción individual.

¿Puede realmente esta BBC parar a la artillería ofensiva del Real Madrid?

Si bien es cierto que en lo defensivo, como ya sucediese ante el FC Barcelona, el Mónaco y tantas otras veces a lo largo del curso, la Juventus regenta uno de los repliegues más uniformes de hoy día en Europa, lo lógico sería pensar que, por aquello de ser una final, y ante las veloces piezas con las que cuenta el Real Madrid -sobre todo en el banquillo-, Massimiliano Allegri pretenda no hacer vislumbrar en exceso a sus centrales de manera privada. Ya que la lógica, si es que en el fútbol de verdad se pueden realizar cálculos a priori, invita a pensar que sea el colectivo de Zinedine Zidane el encargado de tomar la iniciativa. Que sea, entonces, algo más conservadora la Juventus en su planteamiento. Más junta, más unida. Y desperecer sus fichas a ritmo de contragolpe. Algo que, como ya hemos destacado, el preciso golpeo de diestra de Bonucci puede hacer rendir cuentas a cualquier zaga a tenor de un simple renuncio si quiera esbozado. La única duda, a fin de cuentas, resulta en saber cómo responderán los acompañantes a la tarea del italiano: ya que ante el Mónaco, sobre todo, quedó demostrado que un alto ritmo de ocasiones, de fluidez con el esférico -y por ello, seguro, Zidane apostará por Isco-, apostató que esta Juventus, por muy fuerte y férrea que se tercie por alto, puede cojear ante la movilidad que atesora Isco o Benzema, el desborde lateral, o el martirio que supone este ‘nuevo’ Cristiano.

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