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GIANLUIGI DONNARUMMA: EL HEREDERO

Gianluigi Donnarumma no defenderá más veces al Milan. Para sorpresa de propios, y aún más de extraños, el joven guardameta italiano ha decido ponerse de puertas al mercado a pocos días de que, a estas alturas del próximo año, expirase el contrato que aún lo mantiene ligado con la entidad rossonera. Hubiera sido, en el supuesto y esperado caso de haberlo ampliado, el primer vínculo profesional que el napolitano habría firmado en la élite, una vez cumplidos en el pasado mes de febrero los 18 años. Un periodo de cinco meses, visto de otra forma, de tiranteces y distensiones, el cual ha abocado en el imprevisto desenlace que arrancará lejos de San Siro a quien, tiempo mediante, muchos consideran predestinado a tiranizar bajo los palos.

Gianluigi Donnarumma (18), durante un partido con el Milan esta temporada. Foto: Metro


Apoyado en su físico, Donnarumma presume de una plasticidad muy marcada en su vuelo

Y como sostén de dicha déspota, su propia figura. Donnarumma alcanzó la primera línea futbolística hace un par de temporadas, cuando Sinisa Mihajlovic todavía se ocupaba de la entidad lombarda, para poner patas arriba la orden hasta entonces establecida. O más bien recordada. Pues incluso en sus inicios, más allá del nombre, hubo quien rascó ciertas similitudes al descubrimiento con el de su tocayo, por todos de sobra conocido, y quien también se situó por primera vez a la sombra de larguero sin todavía alcanzar la mayoría de edad. Al serbio no le tembló el pulso. Como tampoco, desde aquel entonces, parece haberle intimidado lo más mínimo al italiano sostener una de las pocas estructuras que han logrado mantenerse en pie durante estos años en la capital de la Lombardía. Pues ese carácter es, precisamente, el mismo que arraiga las mejores virtudes y las distintas mejoras, como adulto recién bautizado que es, cuales presenta hoy en día un portero como Donnarumma. No por casualidad, cabe destacar, el de Castellammare di Stabia ha cerrado el reciente curso como el arquero del Calcio con mayor ratio de intervenciones realizadas: hasta 146 en las 38 jornadas.

Gianluigi Donnarumma, en la temporada 2016/2017: es el portero que más paradas ha realizado en la Serie A, con 146 intervenciones en 38 jornadas disputadas. Y presenta el mejor ratio (76%) de todos los guardametas del Calcio. [Vía Opta Paolo]

Pero, ¿por qué destaca tanto Gianluigi Donnarumma? El estilo del italiano reúne varias fortalezas de distinta índole y aprendizaje, aunque igual de adicionales arribado este texto. El primero de estos recursos se sitúa en su propio juego de pies. El cual, conviene subrayar, no se puede tildar ni de muy veloz, ni tardío por su contra. Resulta, debido a su propia complexión física, de una gran anchura. De esta forma, Donnarumma basa gran parte de sus destrezas en los dos, o como muchos tres pasos, que precisa para recorrer de un lado al otro del arco a fin de lograr, en el último, el impulso deseado para abalanzarse sobre cualquier cruceta. O vértices inferiores, en caso de que el lanzamiento sea raso, pues a pesar de su imponente constitución, y como atestigua popularmente la lógica, no resulta en ese tipo de remates donde el joven sufre sus cosquillas. En ese vuelo por alto, más arriba que hacia abajo, se encuentra la segunda de estas bazas. Y la que más, dado que en San Siro lo conocen mejor que nadie, ha agradecido Montella durante este tiempo. Su fortaleza en el tren inferior, por debajo de su tronco, es el principal motor de un portero que sustenta gran parte de su repertorio en interceptar al vuelo los distintos lanzamientos. Más seguro, incluso, que su achique al verde.

Evoluciona a una versión completa como portero, aunque aún presenta diversas asperezas

Mapa de pases con los pies de Donnarumma vs Fiorentina. (Click)
Es el despeje y no el bloqueo el remedio más utilizado por Donnarumma para erradicar el peligro. Y lo consigue, aun sin contemporizar en distintas ocasiones el esférico entre sus guantes, debido al correcto empleo que ejerce de los mismos cuando el remate no reúna las condiciones favorables para atraparlo directamente. O si quiera en dos tiempos. Pues el italiano, en estos casos, no contempla mayor distracción que hacer rebotar el balón contra sus puños proyectando el rechace hacia cualquier costado. Incluso por encima del larguero, si es con la yema y no los nudillos la superficie del impacto. En un ejercicio que, mediante el arco que esbozan sus propias espaldas, en tantas ocasiones solventa a mano cambiada. Pues si presenta su agilidad por fuerte, la misma que ha conseguido adaptar a la robustez de su constitución, para auparle de aquí a unos años -aunque ya destaca por ello- en un guardameta dominador del espacio aéreo. Se encuentra en los pies, no obstante, el lugar donde ‘Gigio’ debe prestar una mayor implicación en su desarrollo. Si en la zancada vertical para encimar al contrario, y en la horizontal para tapar de poste a poste la portería, Gianluigi domina los tiempos con la misma templanza del que cuna por innato el oficio; dicha destreza no resulta igual de elegante, ni sobre todo segura, cuando el esférico asoma entre sus piernas

Conviene enfatizar en este aspecto, a razón de las nuevas pretensiones técnicas que precisa este deporte. Y más, si cabe, en función del pretendiente que decida tocar la puerta a probar fortuna. A día de hoy, quién más, quién menos, prácticamente todos los conjuntos de la élite deportiva exigen a sus guardametas un control medible de la pelota en sus pies. Ya en Italia, en el propio Milan, debido al estilo asociativo que abandera Vincenzo Montella y ha querido ir construyendo en su squadra rossonera, el poco bagaje de su portero en este sentido ha supuesto, en distintas lances, un impedimento para desarrollar una salida a ras de césped del todo controlada. Pues tampoco en largo, patadón arriba, el napolitano presume de un golpeo por ventaja. Ni por precisión, tampoco por potencia, muchos de sus intervenciones con el balón en su dominio se convierten en un simple despeje a la cal más cercana. Deberá mejorar en este aspecto, sin duda, al mismo tiempo que continúa puliendo el resto de detalles en un abanico que amenaza, si todo sigue según su curso, la orden hasta entonces establecida en las porterías. Aunque para ello, acorde a los tiempos, la versión deberá computar como la más completa de los porteros hasta la fecha. Y el chico, a decir verdad, ya da señales de optimismo.


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