, , , , , , , , , , , , , , , , , ,

SIN IMMOBILE PERO CON KEITA BALDÉ

Simone Inzaghi volvió a doblegar a la Roma de Luciano Spalletti. El de ayer, en el Olímpico, fue el cuarto Derby della Capitale de la temporada, disputado entre Serie A y Copa Italia. Aunque lo algebraico, sin embargo, dictamine que el balance se ha resuelto con dos triunfos para cada equipo. Lo cierto es que, en cuanto a sensaciones, el técnico de la Lazio ha resultado vencedor de la contienda. A decir verdad, incluso, el último triunfo de la Roma hace un mes escaso no fue un marcador más que anecdótico, pues al final será su contrario, su eterno rival, quien disputará la final del torneo con la Juventus a principios de junio. Así, con esta victoria, la Lazio no solo arrebató cualquier tipo de sueño entre su vecino  y el Scudetto, sino que además, en lo particular, volvió a ganar un Derby regular; algo que no conseguía desde noviembre de 2012.

Keita Baldé (22) celebra un gol durante esta temporada con la SS Lazio. Foto: SSLazio.it

A pesar de la baja de Ciro Immobile, Simone Inzaghi supo reconstruir su plan de inicio

Nadie sabrá qué habría sucedido si, desde el arranque, Ciro Immobile hubiese sido el atacante titular de la Lazio, junto a Keita Baldé, como testimoniaba el planteamiento inicial de Simone Inzaghi. Tampoco, a decir verdad, si la estrategia pretendida por el técnico hubiera resultado ser idéntica, a la que finalmente terminó ejecutando, antes de que el italiano se resintiese durante el calentamiento previo al encuentro. Sea como fuere, el dibujo apenas varió un ápice de la primera propuesta: la Lazio formó en un 3-5-1-1, con respecto al 3-5-2 que se presuponía de inicio; donde Keita Baldé actuó como principal y única referencia ofensiva de los suyos. Los de Inzaghi, desde el principio, quisieron ceder cualquier tipo de iniciativa a sus rivales; bien ordenados, bajo la premisa de, en primera instancia, dificultar cualquier tipo de salida por parte de la Roma; y, en base a eso, lanzar una potente transición a los espacios. Pese a que los de Luciano Spalletti iniciaron bien, con un Mohamed Salah muy activo por el costado diestro -defendido por Jordan Lukaku como carrilero izquierdo-, la propuesta laziale pronto recolectó sus frutos. Y, hasta el descanso, se mostró superior sobre cualquier parcela.

Keita Baldé 2016/17: 13 goles y 2 asistencias en 28 partidos de Serie A; 3 dianas más que en sus tres años anteriores juntos.

Mapa de calor: Biglia, Parolo y Savic ocuparon todo el ancho vs Roma.
Convincente, cuanto menos. Edificó una estructura sólida, con todo el desgaste que aquello implica, a través de un continuo juego de coberturas: de esta forma, en mediocampo, la Lazio, ayudada por sus dos herramientas más ofensivas -Keita y Lulic-, mostró siempre una superioridad por dentro, ante la salida del cuadro romanista. Como viene siendo habitual, Daniele De Rossi iniciaba desde atrás, escoltado tan solo por sus dos centrales, a quien Inzaghi trató de arrimar a Milinkovic-Savic; lo que desocupaba su tradicional sitio como interior izquierdo, para saltar a la presión sobre el italiano. Así, con De Rossi cubierto ante la presencia del serbio; el ejercicio lo completaba Biglia, obstruyendo la línea de pase que Strootman trazaba por dentro, Parolo hacía lo propio con Nainggolan, y Lukaku, hasta marcharse lesionado antes del descanso, vigilaba cerca de Salah. Ya que el egipcio, bien abierto por derecha, protagonizó la solución más recurrente para la Roma mediante largos envíos a la espalda del belga. Lulic y Keita, además, se situaban también por detrás de la pelota, cerrando sobre ambos laterales de la Roma; y, una vez la Lazio se adueñaba del esférico, proyectaban largas carreras que, gol del senegalés incluido, hasta casi el cuarenta y cinco permitió crear serias dificultades a la Roma.

Spalletti intentó dar con la solución tras el descanso, pero tampoco fue suficiente

Desde la recta final de la primera mitad, cuando la Roma consiguió empatar desde el punto de penalti, Simone Inzaghi se vio obligado a modificar de nuevo su propuesta: la lesión de Jordan Lukaku resituó a Senad Lulic por izquierda, como carrilero, dado el gran manejo táctico que atesora el futbolista bosnio. Felipe Anderson, quien sustituyó al belga, se situó a la misma altura que Keita, formando así una pareja ofensiva lo más parecida, por sistema, al que pretendió formar desde el arranque con la entrada del internacional italiano. El entrenador fue, con total merecimiento, el gran granador del encuentro. Ya que, también durante el segundo tiempo, su Lazio se impuso a lo pretendido por su contrario. Los de Spalletti, como no podía ser de otra forma, centraron sus aspiraciones en buscar el tanto que, al menos, volviese a igualar el resultado. Descuidando, por ello, su sistema defensivo. En un 4-2-3-1, con Bruno Peres como lateral diestro, devolviendo así a Rudiger al centro de la zaga; a los espacios, senegalés y brasileño, Keita y Felipe Anderson, martillearon hasta la extremaunción la desatención giallorossa. Al final, por más homenaje que sentido táctico, Francesco Totti ingresó al campo. Pero para entonces, con una defensa tan abierta, la Lazio de Simone Inzaghi se encargó de dejarlo visto para sentencia. Un uno a tres definitivo, justo con lo entonces visto.



Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario