, , , , , , , , , ,

MARIO MANDZUKIC: UN ARMA DE DOBLE FILO

Mario Mandzukic es, sin temor a equivocarnos, uno de los nombres propios del presente curso. El cambio de sus funciones, de jugar como delantero referencia a desgañitarse –como suele ser habitual– en la banda izquierda ha significado, a la postre, una de las connotaciones más positivas de la Juventus 2016/2017. Massimiliano Allegri, como ya hiciese el croata en un rol parecido durante su etapa en Alemania, decidió abrirlo hacia el costado para que por ello, una vez se recuperó Paulo Dybala de su infortunio físico, no prescindir del balcánico ni de ninguno de los otros dos atacantes argentinos. Y la solución, arribados a este punto, no puede haber resultado más beneficiosa para Alex Sandro, Giorgio Chiellini y sus alrededores.

Mario Mandzukic (31) celebra uno de los goles con el equipo durante esta temporada. Foto: Juventus.com

La presencia de Mario Mandzukic por izquierda ha cambiado las tornas ofensivas

A fin de cuentas, tener a un futbolista de casi dos metros en uno de los extremos, aunque funcionando muy distinto al clásico futbolista de tal demarcación, exige una naturalidad muy distinta a la hora de conformar el ataque. Con Mandzukic bien abierto, unos metros por delante de Alex Sandro –lateral izquierdo habitual-, modificó en distintos aspectos el fútbol de la Juventus. Tanto en salida, así como en su transición ofensiva, el cuadro debía conformar ambas tareas consciente de que, por dicho sector, el croata no cumple con las funciones de un regateador clásico como puede ser Cuadrado o su homólogo Pjaca (gravemente lesionado). Mandzukic, por izquierda, cuenta con una función tan engañosa sobre el papel como evidente en lo práctico. La Juventus, que acostumbra a basar buena parte de sus acciones por derecha, en un contexto donde Alves, Dybala y Pjanic –y antes Khedira– combinan en corto, la electricidad del propio brasileño, o la del colombiano (si es Cuadrado el extremo) arrastran de inmediato a Mario, a través de un centro cruzado, hacia el punto de penalti. Es, desde hace tiempo, una de las soluciones más requeridas por los bianconeri. Tan práctica como acumular a dos arietes -un portento aéreo y a otro de buen olfato (Higuaín)-, juntos dentro del área.

Mapa de calor de Mandzukic vs Mónaco: en banda y puntos de penalti
Dado que en lo táctico, en aquello cuanto acontece jugar el balón por bajo, de manera racheada, el atacante en cuestión interviene poco en bajar y sumar una línea de pase más. Su posición a menudo bien alzada se convierte en distintas ocasiones, cuando la presión del contrario así lo exige, en una llave muy segura de sacar el esférico en largo, a su altura, y desde la cual hacer ganar metros al resto. En parte, más allá de la ya mentada diagonal fuera-dentro que realiza para buscar el remate, sea por donde venga el centro lateral, indistintamente por izquierda o por derecha, desempeña una tarea elemental a la hora de replegar a los suyos. Cuando la Juventus logra adelantarse y la estrategia, entonces, ocupa un carácter más defensivo, más proteccionista, el croata funciona cual bisagra por izquierda. Una vez el equipo decide recular y pasar del (ahora) 4-2-3-1 a un 4-4-2, Mandzukic cierra el sistema como volante por fuera. Suma sus metros y su empeño defensivo en servicio de Alex Sandro, quien atiende siempre a su dorsal, para mostrar un hermetismo que obliga a cualquier rival a servir un centro, no siempre cómodo, ante una defensa ya preparada para saltar y despejar de cara al lanzamiento. Algo que, en clave Cardiff, y ante un Real Madrid que basa gran parte de sus acciones en este tipo de soluciones, permite, en teoría, cierta ventaja a los de Allegri.

En lo defensivo, ya sea Isco o Bale, Mandzukic deberá exprimirse también al máximo

Sea Carvajal o Danilo el hombre de Zidane por derecha, el elegido deberá pugnar contra el doble lateral en defensa, y el falso extremo en ataque, que ha ido matizando el de Livorno con el paso de las jornadas. Funciona, pues, como uno de los automatismos más convincentes de esta Juventus; lo cual le permite abrir y cerrar el paso, carrera arriba y carrera hacia abajo, a uno de los sistemas más compactos del presente futbolístico. Es por ello que, si bien Kroos y Modric, como interiores del Real Madrid, ocupan buena parte de sus registros en abrir de manera fluida –en pocos toques y ante todo tipo de presiones- a Marcelo y Carvajal, quienes suelen esperar la pelota un escalón más arriba, en este caso el estilo de Modric, compatriota de Mandzukic, jugará también un sentido decisivo en el transcurso del encuentro. Ya que el atacante, en lo defensivo, rinde cuentas también a su alrededor con una presión que en tantas ocasiones lleva al límite de lo reglamentario, el carácter del ‘19’ blanco puede transformar el empeño de Mario en precipitación. Y si entonces eso llega, se produciría un agujero del cual consiguiera aprovecharse el resto (ya sea Isco, o Bale de refresco) y permita a los de Zidane hacer temblar a toda la estructura. De las piernas de Mandzukic, pero sobre todo de su cabeza, podrá quedar el recuerdo, positivo para unos y no tanto para otros, de una final que apunta a decidirse en los detalles más minúsculos. Y este, en sus dos vertientes, puede ser uno de ellos. 

Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario