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LAS ARMAS DE SIMONE INZAGHI

La Lazio disputará su segunda final copera de los últimos tres años. La primera de Simone Inzaghi, como premio a una campaña cuantiosamente positiva en todos los aspectos. El cuadro albiceleste, que ya ha asegurado su presencia en la próxima fase de grupos de la Europa League, ha escenificado una plausible entereza ante todos los grandes del territorio nacional. Y contra la Roma, para más inri, no solo le apeó de las mismas semifinales de Copa sino que además, en el Derby más reciente, goleó a su reconocido contrincante con una nueva lección táctica. Inzaghi, llegado este punto, es la revelación del banquillo 2016/17 en Italia.

Keita Baldé (23) durante un partido con la Lazio de la presente temporada. Foto: SempreInter.com

Uno de los fuertes de esta Lazio es un amplía variabilidad táctica

Una de las principales máximas de Inzaghi a lo largo de estas dos últimas temporadas en la Lazio ha sido su amplio abanico táctico. El cuadro, en base a las lesiones y altibajos de rendimiento, sobre todo en la parcela defensiva, ha llevado a su técnico a modificar en distintas ocasiones el esquema: del 4-3-3, al 3-4-3 pasando, cabe subrayar, por el más repetido 3-5-2. Pues, precisamente, ha sido con este último de los tres centrales, los carrileros y la doble pareja ofensiva el módulo que, en base a la fiabilidad y entereza, ha reportado un mejor resultado a la Lazio del presente curso. Siendo la defensa, entre bajas y desconexiones, la zona más débil de esta escuadra, Inzaghi ha sabido encontrar, sin embargo, una solución verdaderamente plausible a la verbena. Tan llana como efectiva: alejar la pelota, evitar así las pérdidas y no dejar proporcionar a su contrario facilidades para acceder a la misma parcela. En dichos esquemas, se debe mencionar, Lucas Biglia, Milinkovic-Savic y Stefano Parolo -estos dos últimos como flancos del argentino en mediocampo- han hecho progresar a la Lazio en pos de su juego: no solo en lo ofensivo, a la hora de hacer rodar el esférico, sino también en lo destructivo. El equipo, a pesar de hacer acompañar en numerosas ocasiones a sus interiores al ataque, o al menos a uno de ellos, ha evolucionado en su transición ataque-defensa. Pero también en la contraria. Ya que Inzaghi ha establecido por principio que si no se rompe primero, despedazará él a su contrario.


Mapa de calor Keita Baldé vs Palermo: mucho movimiento
De esta forma, como ya vimos recientemente ante la Roma, el equipo mantiene dos variantes en función del rival al que se enfrente. Y en ambas, pues esto no siempre ocurre en todos los equipos, posee la misma gracia en su juego. Con Ciro Immobile como pieza capital del sistema, tanto en la presión como para correr al contragolpe, y ante todo para resolver a puerta; la otra herramienta del mismo, ya sea Felipe Anderson, Keita Baldé o, como sucediese en dicho encuentro en el Olímpico, el mismísimo Senad Lulic, funcionan como lanzadera alternativa. A toda velocidad y bajo toda mordiente. Así, de antemano, ha resultado común ver a la Lazio actuar de dos maneras muy marcadas a lo largo del curso: bien ante rivales como la Juventus, que gustan de salir por bajo, con una presión a gran altura, que, en muchas de estas veces, el paso de los minutos termina por ir acortando al equipo sobre su propio campo; dando paso a la segunda, formando bien compacto y ordenado. La premisa ofensiva, sea cual fuese la vía adoptada, induce a la Lazio en atacar a buen ritmo, entre conducciones y pocos toques, que otorguen fluidez y limpieza para maximizar el daño a su rival. Una vez esbozado, a pesar de los muchos metros que suelen distanciar su recuperación con respecto al área, la Lazio atesora uno de los contragolpes más efectivos del presente italiano.

La Lazio ostenta tres armas de poderosa valía a estas alturas: muy eficaces

Mapa de calor Milinkovic-Savic vs Pescara: interior de recorrido
Bien mesurada, a título individual, la media por cabeza de la Lazio no distaría de menos que un notable en su boletín final. No obstante, hasta tres nombres de la plantilla merecían incluso un reconocimiento superior al de tal ponderación: Ciro Immobile, por su acierto goleador, mientras que Milinkovic-Savic y Keita Baldé por su más que correcta progresión. El serbio, como interior del equipo, se presta en la elaboración, participa de la recuperación -donde supone un filón en el salto medular- y, además, se suma con soltura a cada acción ofensiva. Es, en respuesta, algo así como un tres en uno para Simone Inzaghi. Keita Baldé es el otro gran nombre destacado, sobre todo en este último tercio del curso, dado su gran momento de forma. El canterano del FC Barcelona se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en la gran amenaza del conjunto laziale. Pues, en términos de peligro, cada vez realiza más cosas, y se viene equivocando en prácticamente ninguna. Tal es así que, dado el cambio de sistema a un 3-5-2, su presente ha terminado por apartar del once a otra gran figura como es la del brasileño Felipe Anderson.

Keita Baldé 2016/17: 15 goles en 32 encuentros, el mismo número de tantos que en sus tres temporadas anteriores conjuntamente (103 partidos). Suma 7 dianas en sus últimos 4 encuentros. 

El de Arbucias, en el contexto que práctica la escuadra de Simone Inzaghi, se desenvuelve como la flecha más flexible del sistema. Capaz de retroceder su posición tantos metros como marque el repliegue del colectivo, se sirve de pocos toques, a menudo impulsados por Immobile como compañero de línea, o de sus interiores si debe combinar de espaldas, para después proyectar el contragolpe en una trayectoria vertical o, si cabe, dejándose caer hacia el costado izquierdo, su preferido por antonomasia. Pues, a pesar de ocupar en estos momentos un rol más centrado, lógico al actuar en una doble punta, su mejor destreza siendo diestro le hace ser un recurso de lo más explosivo al trazar la diagonal desde la banda zurda, a pie cambiado, desde fuera hacia dentro. Sin embargo, si en algo ha mejorado su mayor presencia en la zona de tres cuartos es en utilizar su pie izquierdo, tanto en el regate, como, además, en su resolución en los últimos metros. Una evolución en su valía que le han llevado a alcanzar a estas alturas la quincena de tantos (y tres asistencias). A lo que la Juventus de Massimiliano Allegri deberá encontrar entonces la solución a la imprevisible electricidad de un extremo que ahora, por diversas necesidades, litiga también contra los centrales y al que, por conexión con su homólogo, así como por su capacidad particular, se ha convertido en un elemento tan espontáneo como difícil de maniatar.


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