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LA JUVENTUS, EN SU JARDÍN PARTICULAR

La Juventus completó con solvencia el primero de sus objetivos, ante la Lazio, en una final que encumbra un hito histórico en la parroquia bianconera: es el primer club que levanta tres ediciones de Copa Italia consecutivas (2015, 2016 y 2017). Y las tres, con Massimiliano Allegri en su banquillo. Se sirvió de una gran primera mitad, de ritmo y goles, que le colocaron con viento de cola para afrontar la segunda parte del choque. Es su decimosegundo trofeo copero, de los diecisiete disputados hasta la fecha, lo que amplía su diferencia como la escuadra nacional más destacada en tal competición. La primera, resuelta con buena nota, que supera el conjunto de transalpino de los tres galardones que se ha marcado. Y este domingo puede caer el segundo.

Los jugadores de la Juventus celebran en el triunfo sobre el césped del Olímpico. Foto: Juventus.com
   
La Juventus tomó pronto el dominio del encuentro: del doble pivote a la irrupción de Alves

La Juventus logró imponerse con suma facilidad durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Massimiliano Allegri, quien había vuelto a apostar por el mismo sistema que ante el Mónaco, esto es con Dani Alves por delante de Andrea Barzagli por derecha, prescindiendo de Juan Guillermo Cuadrado y manteniendo, a su vez, el doble pivote en mediocampo, se adueñó desde muy pronto del timón del encuentro. A excepción del tramo inicial, donde el cuadro de Simone Inzaghi quiso mandar una declaración de intenciones en cuanto a la forma y la manera a la que quiso acceder a la final, buscando la pelota para dominar y con un disparo muy temprano de Keita Baldé al palo; el crujir de la manera hizo reaccionar a Dybala y compañía. Una vez la Juventus tomó las medidas al ancho y largo del Olímpico, comenzó a dominar la posesión, a buen ritmo, aprovechando así los distintos desajustes que esbozó la Lazio en el intercambio de posturas. Sin Sami Khedira ni Miralem Pjanic, por lesión y sanción respectivamente, Allegri formó en el medio con Tomás Rincón y Claudio Marchisio. Venezolano e italiano fueron, con ayuda de Dybala y Alves, los responsables del paso al frente que ejecutaron los turineses.  

La Juventus, con Massimiliano Allegri en el cargo, ha ganado sus 10 enfrentamientos directos ante la Lazio: 20 goles anotados y tan solo uno recibido. [Vía OPTA]

La Juventus se instaura en campo rival, sin presión de puntas de la Lazio.
Replegada, ante el invite que terció su contrario, la Lazio acusó en exceso su posicionamiento tan bajo. Ni los carrileros ni, por su parte, ninguno de los tres futbolistas del centro del campo, consiguieron proyectar a los romanos con la precisión requerida con la que tomar a la Juventus en un renuncio, en un contraataque con Keita Baldé y Ciro Immobile desde el frente de ataque. El hispano-senegalés, en las pocas ocasiones que los de Simone Inzaghi arribaron al área bianconera, se dejaba caer de manera constante hacia el costado izquierdo, con la intención de provocar una superioridad numérica en el lado defendido por Barzagli. Pero ni por esas la Lazio presentó argumentos lo suficientemente convincentes con los que meter el susto en el cuerpo a la Juventus. A diferencia del Derby ante la Roma, y en tantas otras situaciones de repliegue-contragolpe por parte del cuadro albiceleste a lo largo del curso, la situación en el resultado (de 2-0, en apenas 25 minutos) avivó la decisión de que ambas puntas, ante la insistencia turinesa, no formasen en la presión. Un ejercicio que Inzaghi, antes de que la conexión brasileña pusiera en ventaja a la Signora, ya había ordenado a los suyos: esperar, ordenado, en su propio campo.

A pesar de la inventiva de Simone Inzaghi, la Lazio se mostró muy inferior en la cita

Pero al gol de Leonardo Bonucci, del cual Alex Sandro volvió a resultar decisivo ofreciendo su segunda asistencia de la noche, le acompañó previamente un nuevo mazazo para la Lazio: Marco Parolo, quien llegaba justo a la cita, debió abandonar el campo a causa de sus dolencias. Así que Inzaghi, sin su interior diestro titular, debió variar su propuesta: introdujo a Radu para jugar por izquierda, como carrilero, mientras que desplazó a Lulic hasta el interior afectado y, por ende, resituó a Milinkovic-Savic al espacio opuesto. La baja del italiano, así como el resultado hasta el momento cosechado, representó un nueva flaqueza a la estructura laziale de la que, hasta bien entrada la segunda mitad, no alcanzó a poner remedio. Dani Alves, como de costumbre, volvió a protagonizar una apabullante libertad de movimientos, de fuera-dentro, que permitió a la Juventus igualar fuerzas ante el trío medular de la Lazio. A lo que, por si fuera poco, los de Allegri sumaron a su cuenta particular el constante baile posicional de Dybala. Y el de Higuaín. Una conexión que, a los puntos, permitió a los de Turín generar una superioridad permanente desde su salida y hasta los últimos metros.

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La Lazio espera en su propio campo, como propuesta en el 1T. 
Pues, a decir verdad, el grueso duro de la final no ocupó mayor repercusión más allá del descanso. Simone Inzaghi se volcó con todo, como no podía ser de otra forma, y del 3-5-2 del principio pasó a un 4-3-3, con Felipe Anderson atacando por derecha y Keita Baldé, de nuevo, ocupando como hasta no hace tanto tiempo el costado izquierdo. La Lazio, completamente volcada sobre el terreno turinés lo probó en distintas ocasiones de media-larga distancia, aunque tan solo Ciro Immobile logró poner a prueba a la Juventus en una doble intervención entre Neto y Chiellini. Después entraría Luis Alberto en los romanos, pero para entonces la Juventus ya había erigido a su desahogo el parapeto con el que consiguió enfriar el partido, ya que el registro contabilizó muy pocas ocasiones de verdadero peligro durante el segundo asalto. De esta forma, Massimiliano Allegri y compañía no solo saltaron del intermedio a jugar sus cartas, ya con el resultado muy de cara de acuerdo a sus intereses, sino que volvió a demostrar que, una vez se adelanta en el marcador, resulta muy complicado encontrar la fórmula con la que meterle mano. Lo sufrió en sus carnes el FC Barcelona, el Napoli, el Mónaco y ahora también la Lazio. Sus tres próximos (y últimos) rivales, ya están sobre aviso.

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