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EL ATERRIZAJE DE MIRALEM PJANIC

Miralem Pjanic ha encontrado su sitio. Ha tardado su tiempo, más bien tres cuartas partes de la temporada, pero al fin el bosnio se siente cómodo en el mediocentro de la Juventus. Llegó el pasado verano procedente de la Roma, en un golpe de mercado mediante el cual los de Turín pretendían reforzar su medular con uno de los futbolistas más definitorios del campeonato, a la vez que debilitaban a uno de sus rivales, en teoría, más directos por el Scudetto. Massimiliano Allegri lo intentó como regista, previo al cambio de sistema, y también como mediapunta, ante la ausencia de Paulo Dybala, y en definitiva no ha resultado destacando ni en la una ni la otra.

Miralem Pjanic (27) celebra uno de sus tantos esta temporada con la Juventus. Foto: GazzaMercato

La eliminatoria ante el Mónaco ha relanzado su posición en mediocampo

Muy meritoriamente, todas las crónicas (más livianas) del cruce entre la Juventus y el Mónaco terminaron por señalar las individualidades de Dani Alves, Paulo Dybala o Leonardo Bonucci. Sin embargo, de los 180 minutos de la eliminatoria entre italianos y monegascos Allegri se ha sabido ganador, en lo personal, de haber rescatado a tiempo un nombre que, en su justa medida, podría resultar fundamental de cara al choque de Cardiff. Como mediocentro, en un doble pivote, Miralem Pjanic ha emergido como uno de los futbolistas más destacados, y en mejor forma, de la escuadra bianconera a estas alturas. Su exhibición en el Principado, acompañado por Claudio Marchisio, tal y como acabó el cruce en casa -tras la sanción y posterior lesión de Sami Khedira-, falló en beneficio de la Juventus como una de las principales bazas que, más tarde, otros nombres acabarían transformando en goles ese dominio que el bosnio había logrado instaurar. Si bien es cierto que la Juventus enfrentó, tanto en la ida como en la vuelta, a un mediocampo desprovisto de una fijación lo suficiente segura como para terminar dando, a la larga, el paso definitivo a una final de Champions League, el de Tuzla es de los que huele sangre. Y amenaza.


Mapa de pases Pjanic vs Oporto: 91% de acierto en el pase. (Click)
A lo largo de su paso por la Roma, primero con Rudi García y posteriormente con Luciano Spalletti, Miralem Pjanic destacó como interior del 4-3-3 y, más tarde, como mediocentro de un doble pivote. Algo parecido a lo que hoy en día desempeña con la elástica blanquinegra. Pjanic fue mudando entre ambos técnicos, de un elemento más llegador, más impulsivo, de más finalización en el balcón del área rival, a uno más equilibrado, sosegado y lanzador en transición. Miralem Pjanic, el curso pasado, supuso el plan de base que todavía sustenta en esos momentos la Roma: balón largo hacia los costados, con preminencia hacia el derecho (el de Salah) y pura verticalidad en su fase ofensiva. De esta forma, aprovechando la irregularidad de Marchisio -en cuanto a su forma física-, Miralem ha alcanzado a ser la pieza tan ansiada en el sector más ancho del campo. Si bien, en este mismo curso, el bosnio venía dejando sus mejores versiones cuanto más cerca jugaba del área contraria; en este preciso momento, unos metros más atrás, es el encargado de dinamizar el engranaje de un 4-2-3-1 que se achacaba algo falto en lo estático.

De un tiempo a este momento se ha convertido en un elemento muy dinámico: 

Y como solución, en parte, el ‘5’ de la Juventus tiene mucho que decir. De cuando destacaba en el Olympique de Lyon y de aquello que Rudi García fue consiguiendo dar forma en el banquillo de la Roma, Miralem Pjanic ha experimentado un mayor conocimiento de la lectura. Se hace muy complicado, por ello, pillar al bosnio en un renuncio de pérdida, en un conato de mal posicionamiento. Juega sencillo y a pocos toques. Y ante eso, si el resto de compañeros ofrecen un pase, ya sea a cualquiera de los costados o en una posición más adelantada, más vertical, no existe aún presión mecanizada capaz de obstaculizar dicha fluidez posicional. En base a esas dos premisas, rapidez y precisión, la Juventus ha adoptado un plan nuevo, más actualizado, de aquello cuanto venía enseñando en el nuevo esquema de Allegri. O en el penúltimo, pues está por ver cuándo y cómo vuelve a relucir el plan adoptado ante el propio Mónaco. Sea cual fuere, tanto en uno como en el otro, sin sorpresas, Miralem Pjanic estará dentro de unas pocas semanas en Cardiff. Tiempo suficiente para que Massimiliano, con el bosnio en mediocampo y ofreciéndole soluciones a su alrededor -Dybala, Alves o Higuaín a la espalda contraria-, continúe puliendo un modelo que, por exigencia y expectativas, deberá estar a primeros de junio.


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