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DEMASIADO NAPOLI PARA EL INTER DE PIOLI

Es un hecho, el Inter de Stefano Pioli se ha venido abajo. El cuadro nerazzurro, con el de ayer ante el Napoli, acumula seis encuentros consecutivos sin conocer la victoria. La última, hace mes y medio, fue ante la Atalanta en el propio Giuseppe Meazza. Y es que de pronto, en el tramo crucial de la temporada, el conjunto ha echado por la borda todo lo que semanas atrás, sin tampoco retroceder en exceso, el italiano había conseguido ir levantando. Por su parte, el Napoli, se coloca solo un punto por debajo de la Roma, después de que ésta cayese en el Derby ante la Lazio, lo que deja muy abierta, de aquí a la última jornada, la batalla por cómo clasificar -de manera directa o a través de una previa- a la próxima edición de la UEFA Champions League.

José Callejón (26) durante un partido con el Napoli esta temporada. Foto: SportYou

El Inter se mostró muy superior al Napoli en todo momento: por dentro como por fuera

De no ser por el entorno y las indumentarias escogidas por uno y otro, cualquiera que tan solo se centrase en lo puramente táctico podría haber asegurado, con total rotundidad, que el encuentro entre Inter y Napoli, por cómo ingresaron desde un inicio al campo, se estaba jugando sobre suelo partenopeo. O incluso, siendo benévolos, en terreno neutral. Nada más lejos de la realidad, el primer tiempo no testificó sino otra cosa que el momento por el que atraviesan lombardos y napolitanos. En su 4-3-3 de costumbre, con Amadou Diawara y Piotr Zielinski en los huecos que, en cambio, parecían haber sido recuperados por Jorginho y Allan; Maurizio Sarri dispuso a su Napoli como dueño del encuentro desde el primer compás del mismo. Con una presión a gran altura, clave de su ideario táctico, los partenopei se adueñaron pronto del control del esférico. Y si lo perdían, esto siempre ocurría en posiciones muy elevadas del campo: como si la squadra, en realidad, decidiese dónde y en qué momento le vendría mejor sufrir una pérdida -por aquello de minimizar los daños de la propia-. A decir verdad, con el cuadro mucho mejor situado, el correcto posicionamiento de las piezas ofrecía una recuperación sencilla. Y esto, en otras palabras, supuso que buena parte del primer tiempo se jugase en un solo lado del campo.


El dominio, sin embargo, careció de su completo significado. Pues el Napoli, a pesar de intentarlo en repetidas ocasiones, no anduvo del todo fino en sus conclusiones finales. Con un Inter que, a menudo, replegaba mediante dos largas hileras, a través de un 4-5-1, el colectivo visitante se cercioró que, presionando a todo campo y entrando por los costados, la resolución acabaría cayendo por su propio peso. De esta forma, con Lorenzo Insigne algo más centrado por izquierda, en un contacto continuo con Marek Hamsik; Ghoulam contó con todo el carril izquierdo para correr a su antojo. Parecido, de hecho, le sucedió a Hysaj por el costado contrario, aunque en este caso, dado que Éder -quien jugó en el sitio habitual de Perisic- y Candreva no perseguían a sus marcas de igual manera, el conjunto de Maurizio Sarri dispuso por derecha de hasta tres futbolistas de distinta hechura: con el albano doblando a la espalda de Callejón y Zielinski. A su manera, conscientes de lo que supone -para bien y para mal- tener a un futbolista como Dries Mertens en el lugar de nueve, el Napoli intentó cargar el área a través de centros rasos. Hasta que, en uno de esos acercamientos, sirviéndose de un error en el despeje, Callejón fue el primero en concretizar el dominio que, en realidad, marca la diferencia en este deporte.

Mejoró con la entrada de Perisic, pero en realidad fue Handanovic el mejor del Inter

Pudo ser un acuse físico, de conformidad con respecto al resultado o, simplemente, una mezcla de ambas, pero el Napoli comenzó los segundos cuarenta y cinco minutos en una versión algo más conservadora a la forma en la que había llegado al descanso. Sin establecer una presión tan feroz, de tanto desgaste, el Inter encontró de pronto, sin tampoco realizar ningún mérito, una salida más cómoda a su propuesta. Stefano Pioli identificó el momento, y por ello decidió dotar a los suyos de una mayor mordiente por los costados; aunque entonces, para despejar todo por alto, se erigió Kalidou Koulibaly como uno de los nombres más destacados de la segunda mitad. Con Ivan Perisic por izquierda, quien entró sustituyendo a Joao Mario, y Éder -y después Banega- por detrás de Icardi, el Inter pretendió ganar fluidez en la parcela contraria. Aunque, con aquello con lo que no pareció contar, en vistas al empeño que mantuvo con tanto envío lateral al área de Reina, fue con la capacidad resolutiva que mostró el central africano en el salto. El Napoli, sin apenas sufrir, a pesar de ceder parte de su iniciativa, centró sus esfuerzos en buscar el contragolpe definitivo: con Insigne, Mertens y Callejón a los espacios; aunque fue la inspiración de Handanovic, con varias intervenciones bajo su larguero, quien mantuvo tan corta la distancia. 

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