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CRISTIANO Y RAMOS BAJO SU MELODÍA

Zinedine Zidane estaba en lo cierto. La cuestión difiere muy lejos de ser un aspecto alfabético, de A, de B o la BBC al completo. El Real Madrid dispone de la plantilla más completa, extensa y, por ende, diferencial de todas cuales, a día de hoy, conforman el primer escalón de la élite futbolística. Como ya sucediese ante el Bayern, hace escasas semanas, Cristiano Ronaldo volvió a firmar una actuación memorable. De aquellas que, por más que pasen los años, difícilmente podrán ser olvidadas por los que la celebraron. Y la padecieron. Acumula ocho goles en el tramo crucial de la Champions: cinco a los alemanes y tres, en casa, ante el Atlético. El francés se ha empeñado en escribir la historia blanca, como ya hiciera sobre el césped. Y nunca nadie, si es que el fútbol mantiene algún recuerdo, deberá olvidar lo que ha hecho con el futbolista más determinante del Madrid.

Cristiano Ronaldo (32) celebra uno de los tantos de la noche junto a sus compañeros. Foto: RealMadrid

El Real Madrid salió con un 4-4-2 en rombo, con Isco por detrás de las dos puntas

Cualquier análisis del encuentro se podría centrar, únicamente y exclusivamente, en la actuación del propio Cristiano Ronaldo. De cómo, después de tanto tiempo, volvió a ilustrar una versión muy convincente lejos del área. En cada toque, cada devolución, cada desmarque y, más que nada, cada carrera que tiró, como antaño, y mantuvo hasta el último tercio de la noche. El luso, capa al cuello, brilló por antonomasia en todos los aspectos del juego en los que intervino. Y no es que fueran pocos. Se podría, incluso, detallar todo lo acontecido en el Santiago Bernabéu como la interpretación más sólida y convincente de la era Zidane. O, a decir verdad, como el ejercicio menos brillante y más vulnerable desde que Diego Pablo Simeone se desempeña como técnico del Atlético de Madrid. El Real Madrid formó desde el inicio con un 4-4-2, o un 4-3-1-2, donde Isco Alarcón actuó a la espalda de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema. Desde esa altura, la inclusión del malagueño en dicha parcela, totalmente liberado para caer hacia uno y otro costado -con más asiduidad hacia el izquierdo, donde residía la principal debilidad rojiblanca- ilustró el primer punto de dominio blanco.

Mapa de pases: Sergio Ramos + Toni Kroos vs Atlético. 94% de acierto
El otro, unos metros más atrás, emergió de la figura de Sergio Ramos. El central, acompañado por Raphael Varane, discurrió como el eje inicial del yugo que Zidane, con Isco tan liberado, pretendió establecer desde el primer minuto de juego. Ramos, con cada envío, fue el encargado de dilapidar las dos primeras barreras del Atlético. Que se dice pronto, pero en realidad es inmenso, en referencia a un central y su salida en corto. Desde cerca, situado de pivote izquierdo, como viene siendo habitual, Toni Kroos fue el otro gran culpable de que la presión acometida por Simeone y los suyos, con Griezmann y Gameiro en primera línea, se quedase en una práctica de lo más infructuosa. El Madrid, sin alcanzar su versión más excelsa a título individual -en nombres como el de Carvajal o Marcelo-, completó sin embargo una intervención de ensueño en lo táctico. Desde el primero hasta el último de los minutos. Y en buena parte, como es lógico, se aprovechó de las diversas grietas que fue adoleciendo su contrario. La principal y más ilustre, pregonada desde hacía varios días, fue en su lateral diestro. Espacio que, no por casualidad, los Marcelo, Isco, Kroos y Cristiano se encargaron de cargar, con insistente asiduidad, durante los primeros cuarenta y cinco minutos.

Carrasco y Koke cambiaron los costados y el Madrid, antes del descanso, perdió a Carvajal

Y ni por esas, en esta ocasión, a diferencia de tantas otras no tan lejanas en el tiempo, el equipo de Zinedine Zidane debió aquejarse más tarde de la decisión tomada. Tras el gol del Real Madrid, en el que Cristiano desenmascaró bien temprano que Godín y Savic, ya fuese por alto o por bajo, no se encontraban ante su gran noche -y que solo Oblak consiguió alargar-; Simeone decidió cambiar a Koke y Carrasco los costados. Como tantas otras veces ha probado a lo largo del curso, con la intención de apretar con el belga la espalda de Marcelo; y, por izquierda, hacer combinar al vallecano con Griezmann y Filipe Luis. La medida tomada por el Atlético y, sobre todo, la del propio Real Madrid de hacer retroceder sus pasos, más aún, cuando Carvajal debió abandonar el campo lesionado, enfocó un segundo tiempo muy distinto con respecto al inicial. Keylor Navas, quien parece levantar cabeza -y moral- tras las últimas semanas, arrebató de los pies a Gameiro la única gran ocasión del Atlético no solo antes de llegar al descanso, sino de prácticamente el cómputo global del encuentro.

La necesidad de ver portería y la lectura de Simeone terminaron por desquebrajar al Atlético 

Mapa de calor: Marcelo, Kroos, Isco y CR vs lado débil del Atlético.
El objetivo del Atlético de Madrid no era otro, y más si cabe tras el mazazo recibido, que tratar de ver portería como fuera necesario. La obligación de afrontar el encuentro de vuelta, en casa, con al menos un gol en su cuenta particular, llevó al extremo la metodología que, durante tantos años, el entrenador argentino se ha encargado de enhebrar metódicamente en el ADN colchonero. El Atlético, por debajo en el marcador, con una presión tras pérdida a medio camino y sufriendo mucho ante cualquier tipo de acercamiento por parte de su vecino, se lanzó con todas las de la ley a buscar el tanto tan ansiado. O algo así pareció imaginar. Sin Carvajal, Zidane introdujo a Nacho como lateral derecho. Y el Real Madrid, sin su sostén, además de Marcelo, para fijar la posesión del esférico en la parcela contraria, quiso en ese momento sacar a relucir su otra gran arma. La que sigue siendo su preferida. El contragolpe más directo. No fue cosa del azar, de hecho, que Marco Asensio fuese el encargado de rendir cuentas por izquierda, contra Lucas. Mientras el Atlético, con Torres, Correa y Gaitán muy impulsivos, pero poco acertados en su presión, terminaron por servir en bandeja varios carriles de una autopista que, con Modric en modo ubicuo, Asensio y Lucas Vázquez en los costados, a lo que hay que añadir -como noticia- la preeminencia de Cristiano para salir al espacio, terminaron por resolver un partido, y media eliminatoria, enarbolando la madurez por bandera.

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