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UNA VUELTA DESPUÉS, EL MISMO GRAN DERBI DE SIEMPRE

Stefano Pioli cumplía una vuelta completa como técnico del Inter. Y el resultado, para su sorpresa y la de todos que allí lo presenciaron, volvió a repetir el empate a dos de la ida. El escenario, distinto al de hacía unos meses, dibujó un reparto de puntos que, por su desenlace, cobraron una mayor trascendencia por parte del Milan: pues no solo pasaba de la nada a un punto, sino que le quitaba dos a su principal enemigo, prolongando además la distancia que mantenía con el mismo al inicio de la contienda. El cuadro rossonero, sexto, sostiene dos puntos de ventaja sobre los nerazzurri, y continúa con viento de cola hacia Europa.

Antonio Candreva (30) y Gerard Deulofeu (23), en un momento del Derby della Madonnina. Foto: ACMilan

Gerard Deulofeu, en estado de gracia, no tiene freno: sigue creciendo a ritmo acelerado

A día de hoy, Gerard Deulofeu juega a otro ritmo en la Serie A. Y como mejor muestra de ello, un botón: su primera parte en el Derby della Madonnina. El catalán contagió pronto a los suyos, como si llevase toda la vida jugando este tipo de encuentros; aunque, en realidad, estuviese siendo su primer encuentro directo ante el Inter de Milán. Porque el conjunto rossonero ingresó al césped de San Siro, por primera y única vez que lo hace a lo largo del curso como visitante, ataviado con la segunda indumentaria, de una forma más eléctrica que su contrario. Y no tardó en demostrarlo: en el primer minuto y medio dispuso de una triple ocasión. Donde, claro está, quien se volvió a dejar ver de nuevo fue el extremo izquierdo de Vincenzo Montella. Porque Deulofeu, a lo largo de los primeros cuarenta y cinco minutos, no hizo otra cosa que ofrecer una retahíla de soluciones para quien juega: tirando desmarques, punteando la línea de tres cuartos, recibiendo, llegando, defendiendo e incluso disparando en una ocasión al poste de Samir Handanovic. Lo copó todo por izquierda, sin cesar de correr un instante.

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Y como tal, además del empeño que puso Suso, focalizó desde bien temprano las aspiraciones ofensivas del cuadro milanista. El gaditano, por izquierda, se dejó ver mucho algo más centrado, no tan abierto, facilitando así una línea de pase clara una vez el Inter, más aguerrido en su planteamiento, trató de plantar remedio al ritmo que quiso imponer su contrario. El 4-3-3 de Vincenzo Montella, no confirmó sino su confianza por José Sosa como regista por delante de Manuel Locatelli. Y el argentino, por sorpresa, de acuerdo a lo que venía demostrando, irrumpió como uno de los mejores futbolistas del primer tiempo. Muy ordenado, aseado en cada uno de sus toques, permitió al Milan liberarse de los peores tramos. Hasta que, sin embargo, Roberto Gagliardini se inventó un envío desde su propio campo, en una trayectoria que alcanzó casi los 50 metros de distancia, a la carrera de Antonio Candreva. Falló De Sciglio, que por primera y única vez no pudo contar con el apoyo de Deulofeu, y el Inter hizo el primero. Y minutos después, desde el costado contrario del campo, fue Perisic quien sirvió el centro y Mauro Icardi, en una diagonal que empezó fuera y terminó en el área pequeña, realizó el segundo antes del descanso.

El Inter, muy resolutivo en el área rossonera, a punto estuvo de llevarse la palma

Porque la diferencia, como suele resultar habitual en este tipo de escenarios de tal igualdad y tensión, no residió en las ganas, sino simplemente en la capacidad resolutiva en una y otra área. Y ahí el Inter, en sus dos primeras incursiones de verdadero peligro, tras un primer tiempo inferior del Milan a los puntos, resultó devastador: el propio Inter, de tres cuartos hacia delante, y el Milan, de mediocampo hacia detrás. Porque ni De Sciglio ni Calabria, lateral derecho e izquierdo rossoneri, fueron capaces de perseguir la marca de Candreva y Perisic en los dos primeros tantos del cuadro interista. Mencionar que al descanso, además de su tanto bajo el brazo, Mauro Icardi se marchó con apenas 3 pases y 2 disparos realizados. El segundo tiempo, con un Inter pendiente del resultado que ya tenía cosechado, el escenario comenzó a vislumbrar una serie de espacios que Stefano Pioli, con la entrada de Eder -en lugar de Perisic, algo tocado-, intentó remachar. No fue así. Gracias, en parte, a la correcta lectura táctica que tuvo Mati Fernández, como interior izquierdo del Milan -donde habitualmente venía estando Pasalic-; y a la de Montella, dando entrada a Locatelli y redirigiendo a Sosa al lado diestro del mediocampo.

Mauro Icardi ha participado en 29 goles de 30 partidos disputados en la Serie A 2016/2017: 21 tantos y 8 asistencias. [Vía Squawka]

De esta forma, con un Milan que de nuevo volvió a recuperar el testigo del encuentro, donde Deulofeu volvió a despertar su versión más punzante de los primeros compases, el técnico napolitano quemó sus naves con Ocampos y Lapadula. La entrada del primero, por el costado izquierdo del frente, terminó por liberar del todo al catalán a su antojo. Y en su momento, con un Inter que poco a poco acabó completamente recostado sobre su propio campo, terminó por desequilibrar la contienda. En un primer instante fue Suso, de su clásico recorte desde la banda derecha para después centrar con la izquierda, donde Alessio Romagnoli remató plancha en alto. El Milan lo continuó intentando, mientras que el Inter, desde su parcela, apenas volvió a intimidar el área protegida por Gianluigi Donnarumma. En la última de todas, con el tiempo incluso rebasado, el fútbol, y este tipo de espectáculos, alcanzó el clímax de la enajenación. Un córner, un fallo y un remate al segundo palo. El resto, uso tecnológico incluido, ya forma parte de los anales de la competición italiana. Y de su Derby, que por muy mal pinten las cosas, un choque entre Inter y Milan muy pocas veces no satisface las expectativas creadas.

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