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MESSI CONTRA LA DECISIÓN DE ZIDANE

Lionel Messi volvió a definir un Clásico. Un Clásico muy abierto en cuanto a ocasiones, volumen ofensivo y memorables actuaciones de sus porteros, todo ello precedido, por supuesto, por la debilidad defensiva que volvieron a acaecer Real Madrid y Fútbol Club Barcelona. El argentino, en el último minuto, remató un envío al área, tras una larga carrera de Sergi Roberto, disparando ajustado, con su pie izquierdo, al hueco donde el poste, la red y la cal concentran más oscuridad. Un tanto sobre la bocina, perfectamente ejecutado, que reaviva la lucha por el título de Liga.

Lionel Messi (29) celebra el tanto de la victoria (2-3) en el Santiago Bernabéu. Foto: Sport

Zidane quiso plantear un 4-4-2 de inicio, pero las piezas y la idea pronto hicieron aguas

La decisión de Zinedine Zidane sorprendió a propios y a extraños. Gareth Bale, tras ausentarse de los dos últimos encuentros del Real Madrid, volvió a partir desde el inicio. Aunque esta vez, a diferencia de cómo lo venía haciendo antes de recaer en su penúltima lesión -pues minutos más tarde debería retirarse del campo, aunque con molestias en la pierna contraria a la recientemente afectada-, empezó jugando por el costado izquierdo. La decisión tomada por el francés, dejando al galés por su banda natural y a Cristiano como complemento de Benzema en el frente de ataque, no fue sino una declaración de intenciones. El equipo blanco quiso conformar un 4-4-2, bien ordenado, aunque pronto comenzó a cojear por uno de sus flancos. El último mes de competición de Luka Modric dista mucho del nivel que verdaderamente atesora. Y el croata, por derecha, no aportaba el apoyo necesario para un sistema de este calibre. Jordi Alba y Andrés Iniesta, como ya intentasen ante la Juventus, se percataron de dicha debilidad. Aunque, sin Neymar por delante -fue Alcácer quien lo sustituyó en el once y en el sitio-, el lateral izquierdo azulgrana no encontró tan sencillo el contexto adecuado para desmoronar el entramado blanco.

Messi ha alcanzado la cifra de 23 goles ante el Real Madrid, tan solo uno por debajo (24) de Telmo Zarra.

Con lo que Jordi Alba no contaría, sin embargo, fue con la inestimable ayuda que propició Casemiro desde el centro del campo. Pues si el catalán se enteró de por dónde estaba flojeando el Madrid, a lo que Zidane intento corregir pronto devolviendo a Bale por la derecha, Messi hizo lo propio con su sitio en la mediapunta, a la espalda del mediocentro brasileño. A destiempo, desorientado, a menudo pasado de revoluciones, Casemiro entregó al argentino su contexto preferido ante este tipo de encuentros; como si él 'carioca' y el conjunto merengue al completo se hubiese olvidado, de pronto, quién vestía la '10' contraria: así que Leo, por dentro, comenzó entonces a agitar el inestable sistema desde el que Zidane, además, intentó contragolpear. La presión del Real Madrid, quien aunque a punto estuvo de arañar un punto -y, quién sabe, si hubiese tenido algo más de piernas en la recta final-, dejó en largos tramos de la noche un tanto que desear, como, en realidad, su puesta en escena a nivel general. El cuadro blanco no jugó un buen partido. Y si en lo ofensivo encontró sus posibilidades, que las tuvo, y a menudo chocaron contra Ter Stegen, fue responsabilidad, en buena parte, de la mala organización azulgrana a la hora de montar su repliegue. Así pues, aunque el Real consiguiese golpear primero, la reacción del Barcelona terminó cayendo por su propio peso.

Messi, por dentro, y Ter Stegen, bajo palos, como sostenes del triunfo azulgrana

El FC Barcelona se acabaría llevando los tres puntos, al final, en el último suspiro, gracias a la tremenda rentabilidad que le consiguió sacar a las dos áreas del Santiago Bernabéu. Marc-André Ter Stegen estuvo impoluto, de pies a manos, decisivo en cada intentó del Real Madrid, hasta que James encontró por sorpresa, empeño y potencia, su único resquicio a la altura de la cabeza. Pero el alemán, en líneas generales, brilló con luz propia también en sus decisiones con las piernas. Keylor Navas, con el paso de los minutos, también fue tomando confianza, y de mérito resultaron algunas de sus intervenciones con el encuentro, todavía de cara para Luis Enrique y los suyos. Marco Asensio, que había entrado por Gareth Bale aún durante el primer tiempo, planteó serias dificultades al balance defensivo del FC Barcelona, sobre todo, aprovechando las internadas de Jordi Alba, atacando a su espalda con Dani Carvajal. Pero no llegó a concretizarlas el Madrid que de pronto, a la mandíbula, encajó dos golpes en menos de cinco minutos: el gol de Rakitic y la salida de Sergio Ramos

Con de Messi (92'), es la primera derrota del Real Madrid en el descuento, en la historia de la Liga, jugando en el Santiago Bernabéu. [Vía @2010MisterChip]

A diferencia de la reacción que tuvieron los blancos tras el gol inicial de Casemiro, el Barcelona no deshizo un paso en su planteamiento. Si bien, tras pérdida, durante los mejores minutos que llegó a disputar el Real Madrid en la primera mitad, el cuadro blaugrana replegaba con dos largas hileras de futbolistas; en las que, se debe añadir, Rakitic y Alcácer se adherían por fuera -aunque en ataque, el exvalencianista, cerraba el rombo con Suárez-; la ausencia del central propició un escenario muy distinto al que, seguro, se pudo esperar el cuadro de Luis Enrique una vez el croata reventó de un zurdazo la portería de Navas. Desde hacía bastantes minutos, acusando el desgaste, Luka Modric y Toni Kroos comenzaron a perder fuelle. Agilidad en sus movimientos. Y Mateo Kovacic, recién incorporado (por Casemiro), no fue capaz de atender los numerosos incendios que se multiplicaban a medida que el Barcelona conseguía dar un pase o una carrera en sentido vertical. El exfutbolista del Inter, incluso, terminaría actuando como central acompañando a Nacho. El Barcelona, de pronto, se desplomó en su estructura (que tampoco fue muy sólida), ante el empuje de los Marcelo y Carvajal llegando por fuera, y tanto que el empeño del Real Madrid a punto estuvo de dibujar, de no ser por Sergi Roberto y Messi, un guion muy diferente al que ahora, de aquí hasta el final de la misma, se presupone a la Liga como buena carrera de fondo.

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