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LEANDRO PAREDES PARA LUCIANO SPALLETTI

En este tramo final de temporada, donde la Roma, a escasas cinco jornadas, se reafirma como candidata a acabar el curso como segunda clasificada, Luciano Spalletti ha encontrado buena parte de la solución a sus problemas en un joven de apenas 22 años. Dado que, como dice aquel, no hay mal que por bien no venga, la irregularidad mostrada por Daniele De Rossi en estas últimas semanas ha terminado por avalar la decisión tomada por el técnico italiano de quedarse con Leandro Paredes durante el pasado verano. El argentino, el único regista puro que ostenta la plantilla romanista, presume de haber sido titular en 23 de los 38 encuentros que ha disputado en este curso. De los cuales, no por azar, cuatro de estos los ha jugado a lo largo del último mes. 

Leandro Paredes (22) durante un partido con la Roma esta temporada. Foto: UK Headlines

Descubierto como regista por Giampaolo, ahora es Spalletti quien se encarga de pulirlo

Seguramente deban pasar meses, incluso alguna que otra temporada, hasta que la Roma pueda volver a alinear a un futbolista del linaje de Miralem Pjanic. Por talento y responsabilidades dentro del equipo, la salida del interior bosnio se tradujo en una pérdida difícilmente calculable -a nivel táctico- para el combinado giallorosso. La operación de la Juventus no solo despojó del futbolista más perspicaz a uno de sus (teóricos) rivales directos, sino que además desbarató la estrategia dispuesta por Luciano Spalletti desde su regreso al banquillo del Olímpico. Se perdía a uno de los mejores pateadores a balón parado del mundo, pero también a su principal lanzadera en aquello que mejor sabe hacer, hoy todavía, el equipo romano: correr al contragolpe. Y tardará en recuperarlo, al menos de momento, pues entre sus centrocampistas el cuadro romanista no cuenta con ningún perfil siquiera parecido al del balcánico. Ni De Rossi, tampoco Strootman, Nainggolan o Gerson, ni por el momento Paredes, han podido reemplazar la tarea -y el peso competitivo- que Pjanic ejercía por el colectivo.

Mapa de calor Paredes vs Crotone: ocupa todo el ancho medular.
Y precisamente, en la reestructuración colectiva a la que se ha visto obligado a realizar Spalletti, la apuesta de otorgar a nuestro protagonista el timón medular no ha tardado en reportar los primeros beneficios. Y no se refiere a un rendimiento desdeñable; pues ha sabido sacar el provecho más oneroso de un futbolista en mediocampo: el equilibrio. Porque armonía es la que ha encontrado la Roma cada vez que Paredes se ha encontrado entre los titulares. Descubierto por Giampaolo a lo largo de la última campaña en el Empoli, lejos, sin embargo, parece quedar ya aquel argentino que debutó como interior, por aquel entonces, del 4-3-3 de Rudi García. Su cesión en la Toscana lo destapó como valedero regista en, casualmente, un sistema parejo al que previamente usaba el galo con pivote e interiores. Ahora, una vez superada su aclimatación al torneo -con el Chievo, su primer equipo, apenas disputó un encuentro-, Luciano Spalletti cuenta con uno de los centrocampistas más prometedores del momento.

La labor del italiano será darle forma. Limar sus asperezas -que, cosas de la edad, tiene sus aquellas- y potenciar al máximo sus virtudes -que tampoco desmerecen en número-. Por el momento, y dado que el sistema pasó a Radja Nainggolan a jugar como enganche del 4-2-1-3 (y posteriores 3-4-2-1 y 4-2-3-1), durante los últimos meses Paredes ha ido haciéndose hueco como integrante del doble pivote. Debido a la irregularidad mostrada por De Rossi a lo largo de las últimas jornadas, a causa de distintas dolencias físicas, el hecho ha llevado al joven a completar la pareja medular con Kevin Strootman. Aunque como ya se vio en Europa, por ejemplo, a principios de este mismo curso, las ausencias en defensa bien podrían llegar a retrasar la posición del ‘16’ como central, donde su agresividad, a veces desmedida, lo hace funcionar. La cosa para Paredes cambia, como es lógico, en función del acompañante. Aunque el doble pivote nunca forme en paralelo, lo que favorece así la salida del esférico, y el argentino sea siempre el elegido para recibir de los centrales; cuando está De Rossi, la presencia de éste destensa una cadena mucho más prieta que cuando actúa el neerlandés.

Al argentino, además, le favorece la nueva disposición táctica del equipo

Su crecimiento, en apenas año y medio desde que está en la élite, ha sido formidable. Entiende el fútbol de acuerdo a su nuevo registro: llega menos, pero compensa mucho más. Sea De Rossi o Strootman -debido a que Gerson no alcanza a encontrar su momento-, ya es usual, cuando juega, ver a Paredes como primer receptor en mediocampo. Tanto por derecha como por izquierda, dependiendo del lugar en el que se escalone el otro centrocampista, el de Buenos Aires ha desarrollado una cualidad innata para recibir muchas veces en desventaja -de espaldas y presionado, como gaje del oficio que ocupa- y desahogar la situación con un solo toque que lo permita entregar a otro compañero en situación de provecho o para orientar el esférico y buscar otra solución si fuese necesario. Resulta muy difícil, ya a estas alturas, pillarlo en un renuncio que se transformara en una pérdida sobre la zona más comprometida del campo. Pues no solo oxigena, sino también dinamiza la circulación, donde, en los minutos que acumula sobre el césped, se ha convertido en uno de los mejores pasadores de toda la Serie A: promediando un acierto en el envío del 91% en cada encuentro.

Mapa de pases: Paredes vs Palermo. No abusa del envío horizontal.
Pese a que el esquema figure en un 3-4-2-1 o 4-2-3-1 a lo largo de los últimos tiempos, la Roma se desdibuja dependiendo de hacia qué lado ruede la pelota. En salida, una de las consignas tácticas tratadas por Spalletti para este curso, hace referencia a la posición de Bruno Peres -o Antonio Rüdiger-. El lateral, o central reconvertido, tras el infortunio de Alessandro Florenzi, avanza su posición hasta el interior diestro -desocupado con la nueva formación y el paso de Nainggolan a la mediapunta-, lo que a su vez sirve de apoyo en mediocampo. Al más puro estilo Guardiola. Y en esas, actúa Paredes. Pues mientras el lateral se mete dentro y arrastra consigo la marca del volante/extremo contrario, esto es utilizado por el mediocentro para iniciar valiéndose del desajuste entonces generado. Se caracteriza por un aseado y rápido toque en corto, aunque en su pierna derecha también posee un buen desplazamiento, lo más parecido al del bosnio; bien para golpear en las acciones de estrategia, descargar en largo sobre Dzeko o aprovechar la velocidad de Salah. Así, con un arrastre que, después, se dispara hasta el área del rival, donde la Roma, en cada acercamiento, puede acumular hasta cinco o seis jugadores de su plantilla, éste completa otra de sus funciones. 

Como decíamos, su adaptación posicional lo ha alejado del balcón del área, lo que ahora le mantiene por delante de los centrales. La concentración para una correcta lectura, ante un hipotético contragolpe, supone un hecho fundamental para encontrarse siempre bien situado en caso de apagar cualquier incendio. Argentino, como muestra su cartilla de nacimiento, la medición en las acciones defensivas ha sido otro de sus aspectos que, poco a poco ha ido corrigiendo. Pues además, por la posición que ocupa, las amarillas en su contra pueden hacer temblar a todo el sistema. Y ahora, debido a su rol y correcto acople al mismo, Spalletti ha encontrado el pegamento con el que atender el principal problema desde que se volviera a sentar en el banquillo de Roma: la sencilla fractura colectiva en dos bloques muy distantes. Todo apunta que de aquí al final de la campaña Paredes seguirá sumando minutos, aprovechando cualquier resquicio en el once. Como el pasado lunes, en Pescara, donde volvió a ser de la partida. El (segundo) capitán cuenta con 33 tacos, no precisamente en sus botas. Mientras Leandro, sin hacer mucho ruido, continúa evolucionando según lo previsto.

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