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LA MEDULAR DE STEFANO PIOLI

Si mañana mismo se diese por cerrada la temporada, independientemente de lo que sucediese en el Derby della Madonnina, el Inter ni siquiera formaría parte de la Europa League 2017/18. El equipo nerazzurro vive uno de sus peores momento del curso. Se ha desplomado en el tramo crucial y tras acumular un empate y dos derrotas -una de ellas, incluso, ante un Crotone que ocupa el antepenúltimo lugar de la tabla-, se sitúa séptimo, por debajo de su vecino, a cuatro puntos de regresar a Europa; y a doce, en una misión imposible, de alcanzar el tercer y último puesto (ahora del Napoli) que da acceso a la máxima competición continental. Una racha que, todo hace indicar, ha sentenciado la continuidad de Stefano Pioli al frente del buque interista.

Roberto Gagliardini (23) festeja junto a sus compañeros uno de sus goles esta temporada. Foto: Boston Herald

En una competición tan física, Gagliardini estaba marcando la diferencia interista

La llegada de Roberto Gagliardini lavó la cara de lo que venía siendo el Inter, del anterior a Frank De Boer, y también del nuevo, ya con Stefano Pioli en la banca nerazzurra. El centrocampista italiano fue, hasta el mercado de invierno, uno de los futbolistas más destacados de la Atalanta de Gian Piero Gasperini, principal revelación de la Serie A 2016/2017. Primero en la Atalanta y meses después en el propio Inter, Gagliardini ha pasado a funcionar como uno de los todocampistas más fructíferos de la competición italiana de fútbol. Hace de todo y, sobre todo, se equivoca en muy poco. De esta forma, y como ya formase en Bérgamo, Pioli decidió situarlo en un doble pivote sin tensar demasiado la cuerda. Gagliardini, hasta su lesión frente a la Sampdoria hace escasas dos semanas, ha venido funcionando como primer elemento de la elaboración -una posición que, desde hace ya temporadas, antojaba una renovación necesaria en el Inter- y, para más inri, también de la recuperación. Y no a cualquier altura. Por la naturaleza de su fútbol, todavía por seguir puliendo (tiene 23 años), el mismo rinde como un llegador en segunda línea. Su languidez física le permite actuar como un interior, con todas las funciones que eso mismo implica, aunque sobre el papel figure como uno de los dos pivotes medulares.

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Ávido en cuando al salto, Roberto constituye además un instrumento fundamental (que el Inter no dispone, entre otras muchas funciones, por ejemplo, cuando es Medel quien ocupa el medio) en ganar, o al menos plantar oposición, en los balones por alto que despeja el contrario. Porque el Inter de Stefano Pioli, como sostén táctico, aunque a lo largo de las últimas semanas esto no haya funcionado, planteaba una presión a gran altura como principio básico: y en eso, claro está, un futbolista que actúa tan suelto, de una manera tan pegajosa, en cuanto al corte se refiere, y con una capacidad intrínseca para resolver en los últimos metros como Gagliardini, resulta(ba) clave para fijar al rival contra su propio campo. Sin él, en cambio, como se pudo apreciar ante la Sampdoria o el Crotone, las dos últimas jornadas (y derrotas) del Inter, el equipo ha sufrido mucho para mantenerse compacto en las tres parcelas del campo: algo que, por supuesto, no logró. Gary Medel, por su clásica agresividad en el corte, venía acompañando a Joao Miranda en el centro de la zaga -debido, en parte, al bajo rendimiento de Jeison Murillo desde hacía ya unas cuantas semanas-. Por lo que en la medular Pioli ha debido reconstruir de nuevo el bloque.
  
Stefano Pioli ha recuperado a Kondogbia, clave para conectar con Ivan Perisic por izquierda

O, cuanto menos, ponerle un parche hasta que Roberto Gagliardini consiga estar de vuelta. Si este sábado, ante el Milan, el italiano no se encuentra todavía recuperado, Stefano Pioli deberá edificar de nuevo el mediocampo de los suyos. Bajo la amenaza, por supuesto, de no encontrar el cemento necesario para que futbolistas como Gerard Deulofeu o Suso, velocistas ante los espacios, no terminen por arruinar la solidez improvisada que intentará disimular el técnico. Quien sí estará en mediocampo, seguro, será Geoffrey Kondogbia. El francés, de un tiempo a estar parte, ha conseguido recuperar buena parte de sus prestaciones -olvidadas, no obstante, en periodos anteriores como el de Roberto Mancini o, más recientemente, Frank De Boer-. Desde el lado izquierdo del mediocampo -Gagliardini, por su parte, viene ocupando el lado contrario-, Kondogbia supone una pieza importante para mantener conexa la zona con el costado izquierdo, el de Ivan Perisic. De esta forma, y sin necesidad de intermediarios (como Banega, desde la mediapunta), el Inter logra una posesión más fluida, en menos toques, para conectar las zonas más bajas del campo con su ataque. Al menos, mejor dicho, con sus extremos.

Banega, sin Gagliardini, obligado a bajar muy abajo
Porque si algo venía acusando el Inter, con o sin Gagliardini, era para conformar su ataque desde un dominio más estático. Éver Banega, como mediapunta, no siempre ofrece la solución más resolutiva -ya sea por propia irregularidad o simples elementos del contexto-; a lo que además, hay que añadir que, sin Gagliardini en el once, Pioli exige al argentino una mayor presencia en mediocampo, en la creación del equipo, lo que así le aparta de la zona de tres cuartos. Y en cadena, sin embargo, esto afecta gravemente a Mauro Icardi y las posibilidades ofensivas del cuadro en su conjunto. El otro argentino, en este caso el atacante, es un futbolista que, como más a gusto vive, es rompiendo al espacio. Con un último pase que, incluido su desmarque, lo plante solo ante el guardameta contrario. Y sin Banega cerca de él -y Joao Mario, entonces, en el banquillo-, Icardi adolece ese recurso que le sirva en bandeja el tanto. Así pues, tanto por izquierda como por derecha, Perisic y Candreva, cuando disponen del balón en sus pies toman por recurrencia la carrera, la línea de fondo y el centro lateral. En eso, y con lo que puedan aportar suplentes como Palacio o Éder, en roles más interiores del ataque, es en lo que ha quedado un Inter que apuntaba a regresar a la Champions. Aunque tampoco será este año.

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