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GERARD DEULOFEU PARA VINCENZO MONTELLA

Gerard Deulofeu ha salvado la temporada de Vincenzo Montella. El Milan, tras varias semanas de incertidumbre, amenazó con virar en 180 grados las sensaciones que, a la fecha, habían dejado los primeros meses del napolitano en el banquillo rossonero. Las graves lesiones de Giacomo Bonaventura y Riccardo Montolivo, así como, no por casualidad, la concatenación de resultados en los que se vio inmerso el conjunto, a punto estuvieron de derrumbar lo todo hasta momento construido. Pero en San Siro, caído del cielo, aterrizó en enero el instrumento que, por carencia y necesidad, tanto venía ansiando el bloque lombardo. Y lo ha revitalizado.

Gerard Deulofeu (24) durante un partido esta temporada con el Milan. Foto: Gazzetta dello Sport


La baja de Bonaventura ha abierto de par en par la banda izquierda a Deulofeu

El cuadro dirigido por Vincenzo Montella, desde los primeros meses de la presente campaña, edificó una salida organizada por bajo, empleando por ello tres futbolistas, de tres demarcaciones distintas, a la hora de confeccionar dicha dispositivo: el lateral, el interior y el extremo del 4-3-3. Todos ellos, no por casualidad, pertenecientes al sector diestro del campo. De esta forma, con Suso como hombre más adelantado de dicho reparto, el Milan encontró una solución automatizada, de garantías, para hacer llegar el esférico al tercio superior del terreno. El extremo gaditano, en su clásico movimiento tras recepción, con el que encara para después recortar hacia dentro, le permite al colectivo dar con una doble salida al área: a través de un centro, siendo zurdo por derecha, cruzando la pelota al segundo palo; o el disparo directo, cuando se hace hueco mediante su propio pie izquierdo. Por el costado contrario, sin embargo, el rol de Bonaventura como primer apoyo en corto al interior en cuestión no ofrecía la malicia en el pico del área del español, sino que lo suyo era pisar la línea de fondo -siendo zurdo por izquierda-, además de tomar el carril central desde la frontal a la espalda de Bacca.


Mapa de acción Deulofeu vs Palermo: 91% en pase, un gol y 7 regates.
Porque el colombiano, como resulta lógico, ha sido uno de los más damnificados en la pérdida (por lesión) del internacional italiano. Siendo, eso sí, uno de los atacantes más autosuficientes del panorama europeo, el dominio estático que, en cada vez más encuentros, debe adoptar el conjunto milanista ha oprimido, entre los centrales contrarios, los movimientos del punta cafetero. De esta forma, Bacca, resolutivo en los últimos metros, pero sobre ante espacios más amplios, se ha visto atenazado de explotar la manera más prolífica de su fútbol. Deulofeu, bien abierto en el costado, responde como instrumento para ensanchar el terreno por izquierda. El extremo recibe siempre bien abierto. Pero en este caso no lo hace en la parcela alta, sino que su grado de implicación es tal en estos momentos que también se acerca más abajo, al escalón de los medios, para recibir y, como mejor ensalza su fútbol, encarar a cualquier rival que se plante por medio. En dicho sector, donde más pruebas se han venido realizando por parte del técnico, la inclusión del catalán ha ofrecido una variante de suma utilidad al atasco que venía sufriendo el colectivo. Deulofeu, sin hipérbole, ha revolucionado el curso 2016/17 del Milan.

¿Conseguirá Gerard Deulofeu mantener este nivel de manera regular?

No andará muy lejos, por ello, de encontrarse en su mejor momento como profesional de la élite. Y Julen Lopetegui, sabedor de ello, no dudó un instante en convocarlo. No solo en cuanto a simples términos de regularidad, sino también en la gracia de su juego. El catalán se siente importante, líder de la ofensiva milanista, en un papel que ha adoptado, con mayor razón, tras el largo parón físico que ha adolecido su compatriota (ya de vuelta); y, lo más importante: se muestra rebosante en cuanto a la confianza. Lo que le permite atreverse a todo, en cualquier momento del juego, ante cualquier tipo de rival y contexto. Y eso, para un extremo frenético, de los del regate y la velocidad entre sus principales movimientos, no existe mejor indicativo de una progresión que transcurre en la dirección -y con la proyección- más correcta. Montella, incluso, llegó a probarlo como falso 9, con Ocampos ocupando su sitio por izquierda; y, aunque no lo hiciese del todo mal, pues el sitio, a decir verdad, no le resultaba extraño a Deulofeu tras su paso por el Everton; está siendo en el costado izquierdo donde más está despuntando su fútbol. En una versión parecida, que no análoga, a la de Suso por el carril diestro, Gerard también está encontrando en la diagonal hacia dentro su mejor aliado: para entrar por el área, por su arista; o recortar, haciéndose más sitio en el balcón, para rematar a puerta.  


Vincenzo Montella, sobre Gerard Deulofeu: "Estamos encantados de que se sienta identificado con los valores del AC Milan. Ha hecho grandes cosas desde que llegó en enero, pero tengo que reconocer que si marcara más goles sería aún mejor (lleva 2 tantos y 3 asistencias)".

Pero el impacto del futbolista español no ha generado noticias tan solo positivas para los intereses del Milan. Pues si bien es cierto que Vincenzo Montella ha aprovechado desde su llegada el instrumento que venía faltando para adecuar una estrategia que, por momentos, pareció quedarse estancada; no solo en el método futbolístico, por aquello de (re)cargar ofensivamente el costado izquierdo, algo endeble desde la baja del exAtalanta, sino que, además, revitalizando el empuje anímico del colectivo. Deulofeu, a diferencia de Suso, siendo los dos extremos al uso, no dispone de la pausa del gaditano en los metros finales. El catalán, más bien, es la verticalidad de antaño: de recibir, girar y esprintar. Lo que en el equipo, cuando se produce una pérdida, en no pocas ocasiones, provoca una descoordinación que bien suele ser aprovechada por el contrario en cuestión para responder al contragolpe. El napolitano, por lo tanto, en vistas a este último tramo del curso deberá seguir ensamblando la posesión de los suyos, de tal manera que el sistema, llegados a este punto, no termine de fragmentarse por completo en cada aceleración de Deulofeu. Por ahora es el clavo al que se ha sujetado el Milan para que, como ya ocurriese hace unos meses con Mihajlovic, un arranque tan prometedor no se acabe viniendo abajo por su propio peso. O, en este caso, su velocidad.


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