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MURIEL Y TORREIRA ANTE LA PROPUESTA DE MANDORLINI

Por primera vez desde 1960, que se dice pronto, la Sampdoria ha conseguido imponerse en la ida y la vuelta que acontecieron al Derby della Lanterna 2016/2017. Lo consiguió gracias a un solitario gol de Luis Muriel, tras un grosero error defensivo del Genoa, que aumenta hasta en doce puntos la diferencia posicional entre el uno y el otro en la Serie A. Los de Marco Giampaolo, pacientes en su planteamiento, lograron imponerse durante el segundo tiempo, una vez superaron la trampa táctica impuesta por Andrea Mandorlini. Todo apunta a que será la primera ocasión, desde 2014, en la que el conjunto doriano prevalezca al finalizar la campaña sobre su vecino y máximo enemigo.

Luis Muriel (25) y Fabio Quagliarella (34), celebran junto al resto de sus compañeros. Foto: AS Colombia

Mandorlini ordenó al Genoa en un 3-5-2: pragmático y con marcajes individuales

La disposición táctica de Andrea Mandorlini, quien apenas suma tres jornadas sobre el banquillo rossoblù, igualó la primera parte de la contienda ante la siempre propositiva -y mucho más rodada- Sampdoria de Marco Giampaolo. Armado en el 3-5-2 que el ex técnico del Hellas Verona ha implantado desde su llegada, en detrimento al 3-4-2-1/3-4-1-2 empleado por Ivan Juric, propuso a su equipo con Burdisso como eje principal de la defensa, Izzo por izquierda y Muñoz por derecha -al revés de lo que hacía el croata-; Lazovic y Laxalt como carrileros; Cofie de pivote en mediocampo, Ntcham -zurdo- y Hiljemark -diestro- como interiores; mientras que Simeone actuaba por detrás de Pinilla.

Imagen #1: Marcaje al hombre del Genoa vs Sampdoria.
Sin embargo, dicha disposición, fruto del singular pragmatismo del propio Mandorlini, tuvo su intención bien marcada desde el arranque: dado que, como puede resultar lógico, el conjunto doriano llegaba a la cita con una mejor preparación, un mayor rodaje y, sobre todo, 9 puntos y 5 puestos más de diferencia. Destructivo en lo defensivo, vertiginoso en el ataque, Mandorlini derrochó destreza para edificar un sistema de marcas individuales (Imagen #1), muy propio de sus dos últimos antecesores (Gasperini y Juric). De esta forma, con Cofie muy atento de Bruno Fernandes, Hiljemark de Linetty, Ntcham de Barreto y Simeone de Torreira; el primer tiempo se convirtió en un intercambio de golpes, no precisamente en cuanto a ocasiones se refiere, con la sensación de que, ni el marcaje al hombre del uno ni la ocupación a todo campo del otro mostró la eficacia (ni eficiencia) defensiva más convincente. Algo que se evidenció tras el descanso.

Giampaolo supo esperar su momento: liberado Torreira, la Sampdoria logro imponerse

Porque la sensación fue que, por derecha, con Lazovic a la carrera contra Regini, el Genoa descubrió una ventaja que, sin embargo, no se atrevió a explotar durante el primer asalto. Caso parecido sucedió en la Sampdoria, con Muriel muy activo a la izquierda de Quagliarella y por delante de Fernandes, que en el arranque de la segunda parte demostró la mejoría de los suyos estrellando un zurdazo en el larguero de Lamanna. Más veloz en sus movimientos, más fluida -y precisa- en la circulación sobre la parcela rival, la Sampdoria logró desquebrajar el modelo minuciosamente estudiado por su contrario. Y en esas, a la que el Genoa quiso responder a través de sus costados -Lazovic y Laxalt-, el Derby mostró una cara no tan apática durante los segundos cuarenta y cinco minutos.

Siguieron los marcajes, todo sea dicho, pero Giampaolo atendió a que con un mayor kilometraje que respecto a su vecino, los duelos individuales y la exigencia que supone perseguir de manera constante a su par -como le ocurrió a Simeone-, resultarían cobrándose a su cuenta. Así con un Torreira más liberado -debido al desgaste de Giovanni y compañía-, como regista del conjunto blucerchiato, la Sampdoria mejoró sus prestaciones. Y en el primer (y único) error defensivo de los de Mandorlini, incapaces de redimirse de su plan conservador del principio -por mucho que lo intentó en la recta final, dando entrada a futbolistas como Palladino o Taarabt-, no mostraron respuesta capaz de equilibrar una balanza que Muriel no desaprovechó en desestabilizar. Minutos después Schick, el suplente más productivo de la Serie A (6 goles desde el banquillo), y al poco tiempo Praet, quien entró como relevo de Fernandes, a punto estuvieron de aplicar un mayor castigo a la lógica inmadurez de este nuevo Grifone.

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