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ICARDI, CANDREVA Y BANEGA COMO PLAN SORPRESA

Ningún argumento, en cuanto a la previa del encuentro se refiere, puede proporcionar una explicación convincente a lo que sucedió ayer durante los primeros cuarenta y cinco minutos del Inter-Atalanta. Lo que todo apuntaba a ser un duelo de lo más igualado: en cuanto a estilos -tan distintos-, momentos de forma y posición en la tabla de quienes opositan a jugar la en Europa. Sin embargo el Inter sorprendió con una primera mitad de ensueño. También la Atalanta, por su parte, pues ningún precedente pudo inducir la flaqueza que adoleció para marchase al descanso con un 5-1 en su contra (7-1 final).

Mauro Icardi (24) y Ever Banega (28) celebran uno de los tantos ante la Atalanta. Foto: LaNacion.Ar

Un Inter desatado, con Icardi-Candreva a los espacios, puede explicar la primera mitad

Ni el mismo arranque del propio encuentro. Porque la Atalanta saltó al Giuseppe Meazza con el descaro que ha mantenido ante cualquier rival y tipo escenario a lo largo del curso. Un bloque alto, su intocable 3-4-2-1, los marcajes individuales tras pérdida (Imagen #1), la intensidad en la recuperación y su juego directo sobre Petagna, quien, de vuelta en la que un día fue su casa, comenzó el choque muy activo ganando lejos del área todo tipo de duelo ante Medel y Murillo, como centrales interistas. Sin embargo, el Inter descubrió pronto la flaqueza de la squadra bergamasca: de un envío largo, al límite de la defensa, la línea divisoria y el fuera de juego, Icardi rompió una carrera que terminó con una peligrosísima falta al borde del área. En tan solo dos acciones, dos de sus especialidades, el atacante argentino consiguió reventar el encuentro. Tras la galopada, se sirvió del rechace a balón parado que él había provocado, en el área pequeña, donde más realizado se siente cualquiera que vista con el ‘9’, para hacer el primero. Y lo que pareció un golpe para Gasperini y los suyos, tras su puesta en escena, fue punto y aparte en un encuentro resuelto en los siguientes 17 minutos.

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Porque no hubo más. Al menos por parte de la Atalanta. El Inter, con una o dos marchas más que su contrario, comenzó entonces a recuperar el esférico a gran altura. Con los de Gian Piero muy abiertos, mal colocados en fase de salida, el conjunto nerazzurro transformó el escenario en un festín de velocidad, espacios y remates. Icardi, con otros dos tantos -uno de penalti y otro a la salida de un córner-, firmó el hat-trick apenas nueve minutos después de abrir la lata. Otros dos hizo Banega, llegando en segunda línea, con una doble asistencia de Candreva; quien, junto a Icardi y algún fogonazo de Perisic, ilustró la amenaza más punzante a la espalda de la DEA -sirviéndose de la altura (siempre) adoptada por la Atalanta, el Inter consiguió desquitarse de las marcas en mediocampo y defensa; base táctica de su actual pizarra-. Fue, sin escrúpulos, y a excepción del gol conseguido por Freuler en la recta final de la primera mitad, la mejor actuación del cuadro interista desde que Stefano Pioli lo dirige cada fin de semana. Por contexto, en plena lucha europea y ante la revelación en lo que va de campaña; y por juego, gracias a un ritmo altísimo y su eficiencia rematadora (5 ocasiones, 5 tiros, 5 goles).

Gasperini, sin plan ni intención de cambio, izó la bandera blanca tras el descanso: 

Imagen #1: Marcaje del Atalanta tras pérdida vs Inter. (Click ampliar)
Pero, como ya hemos dicho, el encuentro llevaría ya bastante rato visto para sentencia. Lógico, como ocurre en este tipo de resultados, la Atalanta no dispuso capacidad de reacción alguna. Ni sobre el césped ni, mucho menos, en su banquillo. Por ello, y después de que Gagliardini hiciese el sexto, de nuevo incorporándose -libre de marca- desde unas líneas más bajo desde donde finalmente acabó rematando, Gasperini retiró del césped a Kessié y el Papu Gómez. No sin antes que argentino y costamarfileño dejaran muestra alguna de su técnica, que recordó el porqué tanto respeto traía el Inter a este encuentro. Lo probó con los jóvenes Bastoni, Meunier y D’Alessandro, pero en el corto periodo que sucedió entre los dos primeros cambios y el tercero, Banega tuvo tiempo suficiente para colar de un libre directo el séptimo, el tercero en su cuenta particular -antes de dejar su sitio a Joao Mario-. El encuentro, que perecería con el Inter contemporizando esfuerzos a través de una posesión horizontal, a la cual la Atalanta tampoco opuso excesiva resistencia, deja sin embargo una connotación a tener en cuenta de cara al devenir del último tramo: cómo sale uno y otro de este resultado a estas alturas de campeonato. Pues la distancia, posicional (4º vs 5º, antes de la cita) y futbolística, no corresponde a los 6 goles de diferencia.

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