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HAMSIK, MERTENS Y REINA PARA MARCAR EL TERRITORIO

Veintisiete jornadas le han bastado a la Roma para conocer su primera derrota como local en este curso de la Serie A. Sin embargo, fruto del destino que rodea a este deporte, la elección de su tropiezo ha sido la peor de todas cuanto le convenían para hacerlo. El conjunto de Luciano Spalletti, para más inri, acumulaba 36 puntos de 36 posibles formando en el Olímpico. Y ante la oportunidad de asestar el golpe definitivo al Napoli, su principal competidor por la segunda plaza de la tabla, el cuadro giallorosso atendió a una derrota que, de acuerdo a la casi treintena de precedentes anteriores, además de las tres derrotas sufridas por el Napoli en sus últimos cuatro encuentros, difería de todo pronóstico.

Dries Mertens (30) y Lorenzo Insigne (25) celebran junto al resto de sus compañeros en el Olímpico. Foto: Marca

Pese al marcaje medular de la Roma, el Napoli consiguió escapar gracias a un gran Hamsik

Como ya ocurriese ante el Real Madrid o la Juventus, como casos más recientes durante este curso, el Napoli no alteró un ápice de su sistema, ni su estilo, a pesar de las trabas que quiso imponer la Roma desde antes de saltar al césped. Luciano Spalletti, sabedor de las fortalezas (y debilidades) del cuadro partenopeo, varió su módulo en función del rival: esta vez, sin Salah, del ya habitual 3-4-2-1 pasó a un ofensivo 4-2-3-1. De esta forma, no solo reforzó su apuesta (ofensiva) con la mezcla de Perotti y El Shaarawy, ambos como volantes, junto a Dzeko y Nainggolan en el ataque; sino que además adaptó su forma en referencia al fútbol que acostumbran los de Sarri. El Napoli, sin Diawara y Zielinski -en lo que parecieron simples rotaciones, en vistas al encuentro del próximo martes ante el Real Madrid-, dispuso de Jorginho como regista y Rog, por segundo encuentro consecutivo, como interior diestro. La Roma, que apretaba fuerte, con un marcaje zonal en mediocampo: donde Nainggolan se ocupaba de Diawara, a la vez que Strootman y De Rossi hacían lo propio con Rog y Hamsik, no obligó sin embargo a modificar la principal ruta del cuadro sureño. Por su propio peso, o mejor dicho habilidad, un mediocampo terminó por imponerse al otro durante la primera mitad.

Dries Mertens: suma 18 goles y 4 asistencias en 24 partidos de Serie A disputados; es el segundo máximo artillero del campeonato (solo por detrás de Dzeko, Belotti e Higuaín, todos con 19).

Hamsik, emparejado con De Rossi, no precisó de una destreza excelsa para, dejándose caer unos metros más abajo, quitarse el marcaje del capitán romanista. Mientras que el mediapunta belga sí presionaba sobre el guineano del Napoli, la movilidad de Rog y el eslovaco terminó por despojarlos del intimidatorio planteamiento de Spalletti. La Roma, en ataque, tampoco difirió un apunte de su plan de base: sin lateral diestro como tal o, mejor dicho, con Rudiger como reconvertido a la cal; el futbolista alemán, gracias a su físico, consiguió hacer escapar a los suyos con alguna aceleración por fuera. Mientras que, en el repliegue, Perotti lo ayudaba a hacer frente contra el portentoso costado izquierdo del Napoli (Ghoulam-Hamsik-Insigne); El Shaarawy respondía de la misma forma en el sector contrario. En ataque, no obstante, el ex futbolista del Sevilla se dejaba caer por dentro como apoyo de Nainggolan y Dzeko. Llegó la Roma, a quien su planteamiento de presión-velocidad le surgió efecto durante el primer tramo, pero ni Strootman, el italo-egipcio ni el argentino mostraron la fineza necesaria con la que batir a Reina. Menos, si cabe, demostraron Dzeko y Nainggolan en el frente. Y con lo que, sin duda, menos aún se podía imaginar Spalletti es que los propios errores individuales fuesen a condenar al colectivo. De un despiste, que más tarde se repitió con regularidad, Hamsik consiguió librar y plantar por dentro a Mertens contra Szczesny.

Spalletti reconstruyó su plan de base: con Salah y Bruno Peres por el costado diestro 

Sin embargo, del enésimo error defensivo de la Roma llegó el segundo zarpazo del Napoli. Se equivocó Fazio, recuperó Callejón y, en el guion más repetido del anterior curso, Insigne abasteció a la referencia ofensiva del conjunto. Era el 62º tanto del Napoli en la Serie A, el 54º que finaliza desde dentro del área. Spalletti, entonces, buscó una reacción: metió de golpe a Bruno Peres y Salah, en detrimento de Fazio y El Shaarawy; aunque brasileño y egipcio intervinieron como lateral y extremo por derecha (lo que resituó a Rudiger como central y a Perotti al lado izquierdo). Así, con un Napoli algo mermado en lo físico, la Roma quiso transformar el segundo tiempo en un completo correcalles que, a los puntos, pudo desequilibrar el encuentro hacia cualquiera de los dos costados. Lo quiso frenar Sarri, no obstante, reforzando la medular napolitana, antes de que ésta terminase de fracturarse por completo: con Diawara como regista y Zielinski en lugar de Mertens (que se marchó con molestias). Un 4-2-3-1 que, con Milik al final por Hamsik, reconstruyó en su habitual 4-3-3. La Roma se volcó en el último tramo, como cualquier podría haber pronosticado, pero Reina se encargó de añadir el aliciente necesario a una pelea europea que queda completamente abierta en la Serie A.    

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