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EL MILAN DESDE SUS EXTREMOS

El tridente ofensivo del Milan se entiende en castellano desde hace semanas. Concretamente once, las cumplidas desde que Gerard Deulofeu, su último fichaje, se embarcará en el proyecto. Suso, Bacca y, en último lugar, el extremo de Girona componen la actual estrategia ofensiva de Montella. Séptimo, a dos puntos de entrar en Europa -y uno por debajo del Inter-, visitará esta noche a la Juventus en su cuarto enfrentamiento directo en lo que va de curso: la ida, la Supercopa y el cruce copero. Y esta vez la prueba no solo calibrará el ataque o evolución milanista con respecto al esférico, sino que atenderá la determinación colectiva por volver (o no) el próximo curso entre los mejores del continente.

Suso (23), celebra un gol durante esta temporada con el AC Milan. Foto: CalcioMercato

Ha mantenido fijo el sistema, así como sus principales automatismos; pero necesita tiempo

El cuadro rossonero ha sabido reponerse a la que, hasta la fecha, supuso la peor racha bajo la tutela de Montella: cuatro derrotas consecutivas entre finales de enero y principios del mes siguiente, ante Napoli, Juventus (en Copa), Udinese y Sampdoria. Ahora, con un empate mediante (ante la Lazio), acumula sin embargo cuatro victorias seguidas (Bologna, Fiorentina, Sassuolo y Chievo), antes de toparse de nuevo con la plantilla bianconera. Será la cuarta y última ocasión que se verán las caras en lo que va de curso, y en lo táctico, a excepción de ciertos detalles (que más abajo detallaremos), el Milan visitará Turín con una versión cuanto menos parecida a la que dispuso en los Cuartos de Copa Italia. Siete meses después de iniciar el curso, el napolitano no solo ha mantenido la estructura, sino que además empleó su empeño en reforzarla durante el mercado invernal de fichajes (con Lucas Ocampos y Gerard Deulofeu). Durante los últimos meses, entre lesiones y rotaciones, pocas veces ha repetido entre dos fines de semana el mismo once. Y ese, en otras palabras, es el mejor acierto (táctico) conseguido hasta ahora por él: no importa el nombre y la posición que desempeñe, pues el colectivo cree en una base. El cuándo y cómo, en la misma dirección, no es ninguna nimiedad.

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Aunque su fútbol, dicho sea, dista todavía de alcanzar la excelsitud en su metodología. Quizás, debido a las alturas por las que ya discurre la temporada, el Milan 2016/17 no alcance ese pico táctico pretendido por su técnico. Pero nadie dijo que el cambio fuese a ser sencillo, ni mucho menos rápido. La diferencia con respecto a estas mismas fechas de doce meses atrás, resulta evidente. En lo que al balón se refiere, por poner solo un ejemplo, el equipo rossonero continúa desplegando el mismo recurso de septiembre: aquel que inicia siempre por bajo, y ante la presión sobre su regista (Locatelli), organiza la salida a partir del costado diestro. Allí, el lateral bien abierto (Abate/De Sciglio), con ayuda de su interior más cercano (Kucka/Sosa), buscan el contacto del extremo (Suso); lo que permite al Milan salvar la intimidación de su contrario y explotar, así, a su hombre más determinante del sistema. O al menos quien más motivos ofrece para ser reconocido como tal. Porque el extremo es, a todos los efectos, el principal nexo con la pieza más resolutiva que dispone Montella: Bacca, sobre todo tras el infortunio de Bonaventura. El gaditano recibe en la cal, para después recortar hacia adentro en el clásico movimiento del extremo que juega a pie cambiado; donde finaliza él mismo o pone el centro.

Deulofeu-Suso, Suso-Deulofeu, es la principal lanzadera ofensiva de este Milan

Imagen #1: Mapa calor Deulofeu-Suso vs Sassuolo. (Click ampliar)
En lo defensivo, no obstante, será donde Montella deberá seguir apretando tuercas, hasta dar con la rosca exacta. O con la muesca que, al menos, favorezca la maniobra. Y esa, podría pasar por sus extremos. El equipo no siempre consigue llegar de la mejor manera al ataque, ya sea por derecha o por izquierda. Pues no son pocos los minutos, ni los encuentros, que Bacca permanece aislado del resto. Es cierto que el colombiano se muestra de vez en cuando, aunque con menos asiduidad que en el Sevilla, como uno de los atacantes más autosuficientes del fútbol europeo. Y dado que el colectivo no ataca bien, ya que no siempre consigue llegar hasta sus tres atacantes con la fluidez necesaria con la que servir la ventaja; tras pérdida, se queda en una presión desorganizada que termina por separar ambos lados del campo. El equipo se parte con facilidad cuando el rival echa a correr, puesto que no dispone (aún) de los mecanismos ni los recursos (futbolistas) como para bloquear la estampida que Donnarumma se ha acostumbrado a resolver por su cuenta. De esta forma, con una transición ataque-defensa tan inestable, se puede llegar a entender que el Milan sea uno de los conjuntos más goleados en la parte noble de la clasificación italiana (30 goles en 27 jornadas disputadas). 

Suso 2016/17: 6 goles y 7 asistencias en 30 partidos (26 de Serie A, 3 de Copa y Supercopa); Deulofeu 2016/17 (Milan): 1 gol y 2 asistencias en 8 partidos (7 de Serie A y 1 de Copa).

Y el detalle no pasa seguro por desapercibido para Montella. Por ello, el entrenador partenopeo ha mostrado durante las últimas semanas una respuesta más generosa en cuanto a sus extremos y su ratio de influencia (Imagen #1). Porque aunque Suso parta de manera natural por derecha y Deulofeu haga lo propio por la izquierda, ambos, como escoltas de Bacca/Lapadula en el centro del ataque. Las probaturas han llevado, sin embargo, a recolocar al catalán en alguna que otra ocasión como falso 9 -donde no se desenvuelve mal, dado que no es un sitio para él desconocido-, y también por derecha. Como ocurriese ante el Chievo el pasado fin de semana, Montella decidió permutar a sus extremos de la idea inicial. Y esta no va sino encaminada a buscar, de una vez por todas, una triple respuesta: en lo ofensivo, con Deulofeu -diestro- por derecha y Suso -zurdo- por izquierda, el Milan consigue ser un equipo más vertical, de menos recorte-centro y mayor diagonal-pico del área; en segundo lugar, y aunque este cambio no sea más que una mera prueba, podría reorganizar la presión tras pérdida del conjunto si, dicho sea de paso, consigue implicar a ambos en el esfuerzo (a piel natural o cambiado); lo que, a su vez, mejoraría el repliegue que parece habérsele quedado atragantado a Vincenzo.

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