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DYBALA POR DENTRO Y ALLEGRI DESDE LA BANDA

La Juventus, como si se postrase ante un ensayo, volvió a servirse de 45 minutos para demostrar que está preparada para hacer frente a cualquier desafío. Anoche, jugando en casa, donde ya acumula 31 encuentros -entre todas las competiciones- sin conocer la derrota, tomó fuerzas en el tiempo de descanso y, cambio táctico mediante, enseñó durante el segundo tiempo el porqué de su supremacía entre las fronteras del territorio italiano. Tras un buen arranque del Napoli, que llegó incluso a ponerse por delante, el cuadro de Sarri no encontró remedio con el que frenar a una Juventus que, en ocasiones, parece definir el rumbo del Calcio en función de la inclinación sobre la que accione su pedal. Y esto cada vez parece más lejos de disentir respuesta.

Paulo Dybala (23) celebra uno de sus goles ante el Napoli en la Copa de Italia. Foto: 90Min.com

Con Hamsik-Insigne, aprovechando la nula presión de la Juventus, el Napoli encontró salida

El Napoli saltó al verde del Juventus Stadium con la lección bien aprendida. Tras el tropiezo ante la Atalanta el pasado fin de semana, que lo aparta de manera definitiva (con 12 puntos de distancia) de la carrera por el título, el conjunto partenopeo afronta una semana que, para bien o para mal, marcará el devenir de su campaña desde este instante y hasta el próximo mes de mayo. Maurizio Sarri, sabedor mejor que nadie de todo esto, de que el sábado deberá viajar a Roma antes de recibir el próximo miércoles al Real Madrid, decidió rotar hasta cuatro piezas de suma importancia de su once más habitual. De esta forma, el napolitano dio entrada a Maggio -por derecha- y Strinic -izquierda- como laterales; a Rog como interior por derecha; y a Milik en la punta de lanza, quien volvía a la titularidad napolitana por primera vez desde su lesión en octubre. Muy intenso desde el inicio, además de por su cuenta, el Napoli no tardó en cerciorarse de la principal debilidad que mostraba la nueva disposición táctica de la Juventus: en un 3-4-3, hasta entonces nunca visto desde que Allegri trabaja como su técnico, el cuadro bianconero repitió el doble pivote (Pjanic-Khedira) y mantuvo a Mandzukic-Dybala abiertos en los costados.

Massimiliano Allegri, tras el partido: "Hemos realizado un primer tiempo muy malo, con numerosos errores en el pase y en la circulación de la pelota. Pero no considero que haya sido cosa de la defensa (con los 3 centrales). En el descanso hemos tenido una reacción muy buena. En el segundo tiempo hemos jugado muy bien. Tengo que felicitar a todo mi equipo, porque hemos ido de menos a más. A todo esto, pienso que esta Juventus tiene todavía mucho margen de mejora".


Con el croata en el sector contrario y sirviéndose de que, pese a no borrarse, Dybala no es un especialista defensivo; la inexistencia de un interior para la causa sirvió al Napoli la principal puerta de escape con la que, sin que la Juventus presionase su salida, instalarse fácil y sencillo en campo contrario. Ahí, con Insigne muy metido por dentro, Hamsik -quien volvió a ser primer pasador-, encontraba siempre al italiano para batir así la primera línea ‘juventina’. No obstante, más allá de esa zona del campo, al Napoli le costó mucho conectar con su referencia ofensiva. Y cuando lo consiguió, por primera y última vez durante el primer tiempo, la respuesta alcanzó la excelencia. La tripleta defensiva de la Juventus, la de los archiconocidos Barzagli, Bonucci y Chiellini, supo sujetar desde el inicio al delantero polaco. Así, con una Juventus que solo a través de balones largos encontró su manera más efectiva de atemorizar el área de Pepe Reina, la constatación que resultó de todo aquello es que la probatura de Allegri no alcanzó la intención deseada. En la única que Insigne consiguió colarse por dentro y combinar con Milik -gracias al buen hacer del ‘99’- se tradujo en el primer tanto del Napoli, que Callejón ejecutó a la perfección trazando, como mejor sabe hacer desde hace ya tiempo, la diagonal al segundo palo de Neto.

Tras el descanso, Allegri recuperó su 4-2-3-1: con Cuadrado por derecha y Dybala liberado 

No obstante, y como tantas otras veces, Allegri quiso dejar su huella en el encuentro. Y su lectura, de nuevo, volvió a marcar las diferencias en el momento indicado. En el descanso decidió retirar a Lichtsteiner, quien además había sido amonestado, y situó a Cuadrado en banda derecha. El cambio no era sino un regreso al sistema más repetido durante el último mes y medio, el 4-2-3-1. Y la réplica no tardó en surtir efecto. Con el colombiano más cerca de la cal, la Juventus no solo corrigió, bien visto por su técnico, su máxima flaqueza del primer tiempo: para perseguir a Hamsik/Insigne en esa misma zona; sino que además, la reorganización táctica, liberó a Dybala de la banda y lo resituó por dentro, como mediapunta, a la espalda de Higuaín. El ‘21’, mucho más móvil, no se demoró en agradecer el cambio, y suyo fue el penalti que empató el encuentro con tan solo dos minutos corridos del segundo tiempo. Más tarde lo probaría Sarri, con Zielinski y Mertens por Hamsik y Milik, pero para entonces la Juventus ya tenía el partido dónde y cómo más voraz se muestra. Fallaría Koulibaly, quien no termina de alcanzar el nivel del curso anterior, en una jugada a balón parado que supuso el segundo. Y el tercero, al rato, llegaría tras un contragolpe vertiginoso en el que Dybala terminaría por repetir celebración. La Juventus, un paso más cerca de la final copera, volvió a demostrar una reacción tan letal como su grandeza.

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