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UNA NUEVA PIEL PARA LA JUVENTUS

Por tercera vez consecutiva la Juventus disputará la fase final de la UEFA Champions League. La tercera ocasión, conviene subrayarlo, en los tres años que Massimiliano Allegri lleva sentado en el banquillo turinés. Los dos últimos precedentes, en 2014/15 y 2015/16, el cuadro bianconero alcanzó la final (donde cayó por 1-3 con el Barcelona) y, más recientemente, fue eliminado en octavos por el Bayern de Múnich. La situación, sin embargo, no resulta muy dispar a la de hace exactamente un año, cuando la Juventus agarró un liderato (imponiéndose al Napoli) que ya nunca más dejaría escapar; mientras que, en lo táctico, el equipo se encontraba en una evolución cuanto menos parecida.

Los futbolistas de la Juventus celebran uno de los goles conseguidos esta temporada. Foto: Juventus.com

Porque ni el propio Allegri, o eso mismo él asegura, sabe si continuará o no la próxima temporada al mando de la Vecchia Signora. A lo largo de este tiempo, se marche o no en unos meses, el paso del livornés por Turín debería ser recordado por dos aspectos principales: en primer lugar, un palmarés que, hasta la fecha, se compone de dos títulos ligueros, otro par de Copas y una Supercopa italiana. Y en segundo, aunque no por ello menos importante, en cuanto se refiere a su flexibilidad táctica. Sin ir más lejos, los partidos más importantes del equipo a lo largo del curso anterior los disputó con un sistema muy distinto al 3-5-2. Incluso en la final de la 2014/15, Arturo Vidal formó por detrás de la pareja de puntas. Porque Allegri, durante todo este tiempo, no ha cesado de intentarlo: 3-5-2, 4-3-1-2, 4-3-3, 4-4-2 y, como ahora, 4-2-3-1. Las piezas, tanto las que se desgastan como las nuevas, en un escenario nacional que de nuevo la Juventus ha conseguido transformar en su patio particular, invitan al cambio. A las pruebas. Y aunque todavía se encuentre en fase beta, la Signora, por mucho que se disfrace, no por ello pierde su identidad. Este año presenta credenciales para portar su excelencia al trono más ambicioso de aquellos cuantos conocen los clubes europeos.

El 4-2-3-1 es un hecho: la Juventus acumula así a sus tres mejores atacantes sobre el campo

Nunca es sencillo confeccionar un traje a la medida de un equipo, por mucho y muy buenos nombres de los que se disponga. Menos, si gran parte del colectivo se ha movido durante tanto y con tan buen éxito con uno tan distinto. Pero Massimiliano Allegri lo ha conseguido: la Juventus, por fin, ha vuelto a recuperar una idéntica sobre el terreno. No obstante, y sin necesidad de remontarse demasiado atrás en el calendario, el pasado viernes ante el Palermo el cuadro bianconero llegó a cambiar hasta en tres momentos de modelo durante los primeros cuarenta y cinco minutos del encuentro. Y es que este experimento no fue sino la constatación de que la cebra, por distintos factores internos y otros que tienen que ver con tan solo su contexto, es lo más parecido a un camaleón rayado de blanco y negro. El sistema 4-2-3-1 ofrece al conjunto variedad de soluciones. Y la primera, que más abajo desarrollaremos, no es otra que juntar en un mismo plantel a sus tres delanteros. Algo improbable hasta no hace demasiado. La segunda y la tercera, hacen referencia al intercambio de factores a los que atiende la defensa y el mediocampo. Atrás la Juventus ha pasado a armarse con cuatro, sin por ello renunciar a la profundidad de sus laterales (que antes eran carrileros).

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Imagen #1: Khedira elabora el juego vs Crotone. (Click para ampliar)
Algo mermado en cuanto a las lesiones, el trío defensivo más conocido del fútbol italiano no ha conseguido alcanzar la regularidad deseada en lo que va de curso. Y esto, a pesar de contar con otros nombres como Rugani o Benatia, supone una de las principales razones del nuevo camino táctico emprendido. A lo que, además, hay que añadir el regreso de Alves; el mejor complemento, habido y por haber, para hacer jugar a la Juventus (por derecha, con Khedira y el arrastre que provoca la movilidad de Dybala). Precisamente ahí, donde confluyen brasileño, alemán y argentino es donde se ha producido el otro gran cambio. En el centro del campo es donde más opciones distintas acumula la Juventus: Marchisio, Pjanic, Khedira, Rincón, Lemina y Sturaro, incluso Asamoah, suponen hasta siete variantes tan distintas como complementarias para actuar por un espacio ahora reducido a dos vacantes. Mientras Claudio Marchisio recupera la forma, y Miralem Pjanic termina por adaptarse, quien se ha convertido en un indiscutible es Sami Khedira. Sin embargo, como ya le ocurriese en el Real Madrid, jugando en un doble pivote el germano no puede explotar su mejor faceta (la de llegar en segunda línea). Así que por ello, en las últimas semanas, no ha resultado extraño verlo incluso participar en la elaboración del juego (Imagen #1). La reconversión, sobre todo en este aspecto, se encuentra incompleta. Allegri seguirá probando.

Allegri se ha inventado un nuevo sitio para Mandzukic: como (falso) extremo izquierdo

Ni uno solo de los tres atacantes al uso -Higuaín, Dybala y Mandzukic- merecía ser relegado al banquillo, como en un primer momento se especuló tras el fichaje de Gonzalo este mismo verano. Por ello, segundo refuerzo del porqué de esta metamorfosis en la que se ha visto inmersa la Juventus, Allegri ha conseguido construir un sistema donde no necesite prescindir de ninguno. En plena cimentación, en una rotación constante de nombres entrando y saliendo del once, y mientras el equipo consigue asentar sus principios básicos de salida o ataque, la inclusión de Mario Mandzukic al costado izquierdo ha supuesto una solución temporal. El croata, bien abierto a la banda, supone una vía de fuga muy recurrida cuando la Juventus se siente acosada por la presión contraria. Conviene explicar que, en la realidad, Mandzukic no se ha convertido en un extremo. Ni siquiera en un intento. Pues su fútbol, así como sus facetas en velocidad y recursos técnicos se han mantenido constantes en un futbolista que va camino de los 31 años de edad. No obstante, el ‘17’ ofrece desde su punto de origen, no por ello inamovible (pues al final termina rematando en el área, donde mejor sabe), un recurso más directo. Más intencionado, a la hora de buscarlo en largo cerca de la cal. 

Imagen #2: Mandzukic vs Cagliari; 83% pase, 3 tiros, 2 balones aéreos
El nuevo posicionamiento de Mandzukic no es sino la clave que, ya sea Alex Sandro o Asamoah quien ocupe el lateral izquierdo, permita crear a la Juventus una ventaja (Imagen #2). Pues, cuando la Juventus actúa por derecha, con Alves o Lichtsteiner entrando en contacto con Dybala o Cuadrado, el croata desocupa esa posición para entonces aparecer dentro del área pequeña en busca del remate. Quien sí actúa como extremo, pues así lo define su fútbol, es Marko Pjaca. El compatriota del ex atacante del Atlético es un futbolista de banda. De más izquierda que derecha, a decir verdad (pues recuperando el anterior encuentro ante el Palermo, Allegri debió recolocar a Sturaro por derecha para mantener así al de Zagreb por su lado preferido). Poco a poco ha ido tomando la forma. No solo física, en el aspecto meramente individual, sino también táctica en cuanto al colectivo. Cuadrado, más habitual por la derecha, ha permitido a la Juventus reorientar su fútbol de los carrileros a los extremos más puros. Los dos argentinos, tanto Higuaín como Dybala, suponen los dos principales activos a los que hoy en día se aferra la Juventus. Ambos, muy móviles, el uno para bajar a recibir, juntarse por derecha, para después aparecer por dentro; mientras que el otro, en un movimiento que va de abajo a arriba, donde se acerca a combinar, para terminar rompiendo al espacio, en un movimiento puro de la casa; cuando entran en conexión, significan los dos elementos llamados a marcar la diferencia. Sobre los que Allegri está reedificando su proyecto. Y con los que la Juventus, a ritmo de tango por aval, intentará volver a tallar su nombre en un trofeo que no alcanza desde hace un par de décadas.   


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